Hoy ví en Telenoche que arrestaron a Papá Noel. Podría dejar el post así, ya esa simple frase contiene la misma cuota de humor que un post común y corriente mío, pero me voy a explayar un poco más. En realidad, arrestaron a un sujeto de Greenpeace que, disfrazado de Papá Noel, protestaba por el acuerdo entre Argentina y Australia que permitía a nuestro país recibir residuos nucleares. Sin embargo, me sorprendió la crudeza de los medios para los titulares. Telenoche rezaba "Arrestaron a Papa Noél (Greenpeace)". Varias cosas se me vinieron a la mente al leer esto:
* Primero y principal... si Crónica no se aviva un poco, en cualquier momento Telenoche le saca el laburo.
* ¿Cómo pueden poner así, de una, "Arrestaron a Papá Noel"? ¿Qué hacemos si hay nenes viendo la tele?
* Me contesto esta misma pregunta con lo próximo que me sorprendió, y es la aclaración "Greenpeace" entre paréntesis. ¿Será una aclaración para el niño ilusionado con la llegada de este hombre de rojo? Una especie de "Respirá tranquilo, pibe, al que atrapamos fue a su clon de Greenpeace, el original sigue suelto... por ahora".
Y esto me hizo pensar mucho... bueno, no mucho, pero lo suficiente como para que pueda decir "Zafé, tengo tema para el blog", y eso, para mí, ya es mucho.
La pregunta que me surgió es... ¿Cómo se logra mantener la ilusión navideña, en un mundo como el actual?
En el pasado hice un post de Navidad, y me preguntaba algo similar. El pibe que camina por el shopping, y se cruza con 5 Papá Noel distintos, no se da cuenta que algo falla? El que ve que el mismo Papá Noel que recibió su cartita ahora está en la tele diciendo que todos compren en Fravega, no sospecha que algo está mal?
El nene que vive en departamento, nunca se preguntó cómo hace Papá Noel para entrar por su chimenea, si él no tiene chimenea?
Imaginemos la situación... (efectito de borrado, al sonar de campanitas, al mejor estilo Wayne's World):
Pablito tiene 7 años (y se llama Pablito porque todo nene que protagoniza una historia, o se manda alguna cagada, se llama así). Está ansioso porque, por primera vez en la vida, va a poder vivir el milagro de Navidad. No, no es que estuvo en formol 6 años, es que antes era demasiado idiota como para entender qué era Papá Noel. No esta vez. Ahora sabe muy bien, porque lo leyó en Clarín la semana anterior: "Encontróse a Papá Noel ingresando al país ilegalmente". Al leer esto, Pablito gritó exaltado: "Viene Papá Noel! Ya llega! Esquivó a la yuta!". Sin embargo, Pablito vivía en un departamento, y se preguntaba cómo haría Papá Noel para ingresar en aquél recinto. Luego se dio cuenta: Si fue suficientemente inteligente como para esquivar a la policía, también lo será para ingresar en casa.
Igualmente, Pablito decidió darle una mano a su heroe, y dejó abierta la ventana de su pieza. Al día siguiente Crónica anunciaba, como es costumbre para ellos, "Nene murió porque quería ver a Papá Noel".
¿Cuál es la moraleja en esta historia? Si querés que Papá Noel te regale algo, viví en casa con chimenea, sino te jodés.
Bue, podría decir mucho más, pero se me acabó la inspiración... ¡Feliz Navidad!
Por cierto... yo no tengo arbolito ni recibo regalos... Papá Noel no quiere a los de mi clase... (lo dije antes que lo diga Marita).
"I hope I never do anything to bring shame on myself, my family or my other family."
jueves, diciembre 16, 2004
miércoles, diciembre 15, 2004
De cómo calzar la pipa y fumar las pantuflas.
Bueno, llegó la hora de que hable de un tema con el cual muchos se sentirán identificados, y por el cual espero una reacción importante. En el pasado he deslizado este tema de manera imprevista en un post (uno que hablaba algo de Bulgaria), pero quiero profundizar en el asunto.
Me molesta soberanamente la gente que te fuma en la cara... listo, lo dije.
Hace muchos, muchos años, cuando yo era joven (¡¡¡Ahora tengo 21 años!!!), veía que muchos de mis compañeros fumaban, y yo me decía "Oh, querido Pablo, ¿Por qué ellos fuman y tú aún no has probado aquella varita que hace a todos verse cool?" (sí, yo a mí me hablo como si fuera un cuento infantil). Entonces decidí hacer algo al respecto, y armado de un coraje padre (cuac) me dirigí a un kiosco. Me paré en el escaloncito, me puse en puntas de pie para llegar a la ventanilla, y le dije al señor que atendía: "Dame unos Marlboro" con cara de "Hace años que compro fasos, flaco, vos hacé lo que te digo y no me preguntes la edad... por favor...". El hombre me miró, me fichó, me inspeccionó y finalmente se dio cuenta que yo tenía la guita, así que le importó un huevo mi edad. Así tuve mi primer paquete de cigarrillos.
Debo admitirlo, tosí un par de veces, pero estaba delirando de placer, como diría Homero Simpson. En realidad, si debo ser honesto, no le encontré ese "no se qué" que mucho le encontraron. Por un mes fumé, pero con moderación, a lo sumo uno por día, y cada dos días. Finalmente, un buen día me dio fiaca levantarme a buscar un cigarrillo, y así, mis queridos amigos, dejé de fumar (true story).
Desde entonces, lo que en un comienzo era indiferencia, empezó a convertirse en verdadera molestia, y empecé a odiar el cigarrillo en todas sus formas y colores. Desde entonces, no soporto ver un cigarrillo y mucho menos a esos que se creen los piolas por fumarlo.
Llego a mi edificio, entro al ascensor, y tengo que bancarme subir 8 pisos en un cubículo sin ventanas donde el último pasajero disfrutó un Camel que, amablemente, dejó en el piso del ascensor, justo abajo del cartelito que dice "Prohibido fumar".
La excusa preferida del que disfruta del tabaco es "Dejame que yo haga lo que quiera con mi vida". Perfecto, flaco, si querés morirte, morite, pero sabés que el cigarrillo también mata al que está a tu lado. Por algo lo llaman "fumador pasivo".
Yo soy fumador pasivo desde hace años, traté de dejar de fumar pero me fue imposible... el cigarrillo me perseguía a donde iba. Intenté usar parches, pero no sé coser bien, así que se salían y se veían los agujeros en el pantalón. Intenté también con hipnosis... me creí una gallina, un faisán, una tarta, una empanada de jamón y queso, un fakir, Tarzán, un tigre de bengala, Carlos Vives, un fusible y una tarjeta de Blockbuster, pero seguí siendo fumador pasivo. Hasta que decidí, al fin, cortar la fuente de mis ingresos... maté al que fumaba. Ahora me buscan por homicidio, espero que la excusa de "Estaba tratando de dejar el cigarrillo" me sirva en corte...
"If you lose your job, your marriage, and your mind all in one week, try to lose your mind first, because then the other stuff won't matter that much."
Me molesta soberanamente la gente que te fuma en la cara... listo, lo dije.
Hace muchos, muchos años, cuando yo era joven (¡¡¡Ahora tengo 21 años!!!), veía que muchos de mis compañeros fumaban, y yo me decía "Oh, querido Pablo, ¿Por qué ellos fuman y tú aún no has probado aquella varita que hace a todos verse cool?" (sí, yo a mí me hablo como si fuera un cuento infantil). Entonces decidí hacer algo al respecto, y armado de un coraje padre (cuac) me dirigí a un kiosco. Me paré en el escaloncito, me puse en puntas de pie para llegar a la ventanilla, y le dije al señor que atendía: "Dame unos Marlboro" con cara de "Hace años que compro fasos, flaco, vos hacé lo que te digo y no me preguntes la edad... por favor...". El hombre me miró, me fichó, me inspeccionó y finalmente se dio cuenta que yo tenía la guita, así que le importó un huevo mi edad. Así tuve mi primer paquete de cigarrillos.
Debo admitirlo, tosí un par de veces, pero estaba delirando de placer, como diría Homero Simpson. En realidad, si debo ser honesto, no le encontré ese "no se qué" que mucho le encontraron. Por un mes fumé, pero con moderación, a lo sumo uno por día, y cada dos días. Finalmente, un buen día me dio fiaca levantarme a buscar un cigarrillo, y así, mis queridos amigos, dejé de fumar (true story).
Desde entonces, lo que en un comienzo era indiferencia, empezó a convertirse en verdadera molestia, y empecé a odiar el cigarrillo en todas sus formas y colores. Desde entonces, no soporto ver un cigarrillo y mucho menos a esos que se creen los piolas por fumarlo.
Llego a mi edificio, entro al ascensor, y tengo que bancarme subir 8 pisos en un cubículo sin ventanas donde el último pasajero disfrutó un Camel que, amablemente, dejó en el piso del ascensor, justo abajo del cartelito que dice "Prohibido fumar".
La excusa preferida del que disfruta del tabaco es "Dejame que yo haga lo que quiera con mi vida". Perfecto, flaco, si querés morirte, morite, pero sabés que el cigarrillo también mata al que está a tu lado. Por algo lo llaman "fumador pasivo".
Yo soy fumador pasivo desde hace años, traté de dejar de fumar pero me fue imposible... el cigarrillo me perseguía a donde iba. Intenté usar parches, pero no sé coser bien, así que se salían y se veían los agujeros en el pantalón. Intenté también con hipnosis... me creí una gallina, un faisán, una tarta, una empanada de jamón y queso, un fakir, Tarzán, un tigre de bengala, Carlos Vives, un fusible y una tarjeta de Blockbuster, pero seguí siendo fumador pasivo. Hasta que decidí, al fin, cortar la fuente de mis ingresos... maté al que fumaba. Ahora me buscan por homicidio, espero que la excusa de "Estaba tratando de dejar el cigarrillo" me sirva en corte...
"If you lose your job, your marriage, and your mind all in one week, try to lose your mind first, because then the other stuff won't matter that much."
martes, diciembre 14, 2004
De cómo vivir aventuras en la calle.
Querido lector argentino, cuando usted se sienta aburrido, se sienta solo y quiera conocer gente nueva, olvídese del boliche, olvídese del "Solos y Solas", la mejor forma de conocer gente nueva es agarrar el auto, e ir a cualquier avenida de la Capital Federal. A continuación, les presento todo tipo de gente que nosotros podemos conocer con un simple paseo en auto:
¿Te lo lavo?
El pibe "Te lo lavo" usualmente se viste de remera, gorrita y bermuda; suele cargar un balde con agua de la zanja y uno de esos secadores de piso en versión miniatura que tan divertidos son. Cuando el semáforo se pone en rojo, el conductor se pone verde y el "Te lo lavo" se pone molesto.
- ¿Le lavo el vidrio, jefe?
- No, no, dejá
- Dale, una lavadita.
- No, es que no tengo monedas.
- Te la regalo, dale.
- No, ya va a cortar el semáforo.
- Pero lo hago rápido.
- No, flaco, ya me voy.
- Ta bien, pero no tenés una monedita?
- Sí, mirá, te dejo mi número... mñsbtres ocho... llamame de 14 a 18.
- Pero no tengo teléfono.
- Entonces no tengo monedas, chau.
¿Una monedita, jefe?
El "Te lo lavo", al menos tiene la decencia de brindar un servicio. En este caso, el "Una monedita" es más caradura.
- ¿Tiene una moneda, jefe?
- No, no tengo nada. (esto lo decimos mientras guardamos las moneditas del cenicero en el bolsillo).
- Dale, algo debés tener.
- Y suponiendo que tengo, por qué debería darte?
- Porque las merezco. Ayer hice una obra de bien, y nadie me recompensó. Me parece que en la coyuntura que vivimos, las acciones que el hombre realiza deben ser premiadas para que el que no tiene, pueda tener. Si de a poco contribuimos todos, entonces quizás, y solo quizás, podamos llegar a algo importante. Por eso, jefe.
- Ah, entonces sí, tomá.
¿Te lo cuido, pibe?
¿Se acuerdan cuando estacionar en la vereda era una acción que sólo constaba de dejar el auto estacionado y bajarse? Ahora no, todo cambió. Ahora debemos pagarle a un hombre por cuidar nuestro auto en una calle cualquiera. O al menos eso nos dicen ellos. En realidad, nosotros le estamos pagando al hombre para cuidar el auto, pero de él mismo. Si no le pagamos, por supuesto que le va a pasar algo, y hasta sabremos quién es el culpable. Así cualquiera hace negocios.
En resumen, querido lector, si usted va a salir con auto, lleve monedas, muchas monedas... a menos que usted sea medio pijotero como yo, y a todos les diga "No, no tengo". No se haga el boludo, usted también dice lo mismo.
"It takes a big man to cry, but it takes a bigger man to laugh at that man."
¿Te lo lavo?
El pibe "Te lo lavo" usualmente se viste de remera, gorrita y bermuda; suele cargar un balde con agua de la zanja y uno de esos secadores de piso en versión miniatura que tan divertidos son. Cuando el semáforo se pone en rojo, el conductor se pone verde y el "Te lo lavo" se pone molesto.
- ¿Le lavo el vidrio, jefe?
- No, no, dejá
- Dale, una lavadita.
- No, es que no tengo monedas.
- Te la regalo, dale.
- No, ya va a cortar el semáforo.
- Pero lo hago rápido.
- No, flaco, ya me voy.
- Ta bien, pero no tenés una monedita?
- Sí, mirá, te dejo mi número... mñsbtres ocho... llamame de 14 a 18.
- Pero no tengo teléfono.
- Entonces no tengo monedas, chau.
¿Una monedita, jefe?
El "Te lo lavo", al menos tiene la decencia de brindar un servicio. En este caso, el "Una monedita" es más caradura.
- ¿Tiene una moneda, jefe?
- No, no tengo nada. (esto lo decimos mientras guardamos las moneditas del cenicero en el bolsillo).
- Dale, algo debés tener.
- Y suponiendo que tengo, por qué debería darte?
- Porque las merezco. Ayer hice una obra de bien, y nadie me recompensó. Me parece que en la coyuntura que vivimos, las acciones que el hombre realiza deben ser premiadas para que el que no tiene, pueda tener. Si de a poco contribuimos todos, entonces quizás, y solo quizás, podamos llegar a algo importante. Por eso, jefe.
- Ah, entonces sí, tomá.
¿Te lo cuido, pibe?
¿Se acuerdan cuando estacionar en la vereda era una acción que sólo constaba de dejar el auto estacionado y bajarse? Ahora no, todo cambió. Ahora debemos pagarle a un hombre por cuidar nuestro auto en una calle cualquiera. O al menos eso nos dicen ellos. En realidad, nosotros le estamos pagando al hombre para cuidar el auto, pero de él mismo. Si no le pagamos, por supuesto que le va a pasar algo, y hasta sabremos quién es el culpable. Así cualquiera hace negocios.
En resumen, querido lector, si usted va a salir con auto, lleve monedas, muchas monedas... a menos que usted sea medio pijotero como yo, y a todos les diga "No, no tengo". No se haga el boludo, usted también dice lo mismo.
"It takes a big man to cry, but it takes a bigger man to laugh at that man."
lunes, diciembre 13, 2004
De cómo robar con el chiste ajeno.
La verdad... no sé sobre qué escribir hoy, y tengo fiaca de pensar... les dejo un chiste que me mandaron por mail hace como 5 años... es medio larguito, pero está re bueno.
PAVO AL WHISKY
Paso 1: Comprar un pavo de 5 Kg para 6 personas, una botella de whisky, sal, pimienta, aceite de oliva y unas tiras de panceta.
Paso 2: Envolverlo en la panceta, atarlo, salpimentar y añadir un chorrito de aceite de oliva.
Paso 3: Precalentar el horno marca 7 durante diez minutos.
Paso 4: Servirse un vaso de whisky durante ese tiempo.
Paso 5: Meter el pavo al horno en una bandeja.
Paso 6: Servirse seguidamente dos vasos de whisky y bebérselos.
Paso 7: Poner el terbostato en marca 8 despues de 20 binutos fara soasirla, no, soasarla.
Paso 8: Meberse tres pasos de whisky.
Paso 9: Despues de bedia mora, hornar el abro y controlar la coxion? del pato?...
Paso 10: Tomar la botella de bisquit y echarse un buen chorro detras de la cortaba (no, la orbata).
Paso 11: Despues de media hora de blus, titubear hasta el forno. Abrir la jodida buerta del borno y boltar (no), voltear (no), voltar (no), en fin, poner el pasvo en el otro sentido.
Paso 12: Quebarse la mano con la cono madre buerta del borno al cerrarla, mierda bodrida.
Paso 13: Intentar sentarse en la silla del cono y beversirse 5 o 6 guisquis de vaso o al gontrario, ya no ce.
Paso 14: Coter (no), gocer (no), cocer (no, !ay, si!), cocer el bavo purante 4 horas.
Paso 15: Retirar el horno del pavo.
Paso 16: Esharse otra buena chorretada de guisqui encima.
Paso 17: Intentar sacar el horno de la cochinada de bavo otra vez, porque no funciono a la brimerar...
Paso 18: Recoger el pavo que se ha caido al shuelo. Engujarlo con una marrananada de trapo y meterlo sobre un blato, o un clato o una gandeja.
Paso 19: Romperse la crisma a causa de la grasa en la ceremeca, o ceramica de la bocina e intentar levantarse del suelo.
Paso 20: Decidir que al fin y al cabo se esta del carajo por el suelo y terbinar la motella de rhisky.
Paso 21: Arrastrase hasta la cama, dorbir toda la noche.
Paso 22: A la mañana siguiente, comerse el pavo frio con un buen cazo de mayonesa y limpiar el estropicio organizado en la cocina durante el resto del dia.
"Hijitus y Pichichus terminan los dos en us. ¿Casualidad?"
PAVO AL WHISKY
Paso 1: Comprar un pavo de 5 Kg para 6 personas, una botella de whisky, sal, pimienta, aceite de oliva y unas tiras de panceta.
Paso 2: Envolverlo en la panceta, atarlo, salpimentar y añadir un chorrito de aceite de oliva.
Paso 3: Precalentar el horno marca 7 durante diez minutos.
Paso 4: Servirse un vaso de whisky durante ese tiempo.
Paso 5: Meter el pavo al horno en una bandeja.
Paso 6: Servirse seguidamente dos vasos de whisky y bebérselos.
Paso 7: Poner el terbostato en marca 8 despues de 20 binutos fara soasirla, no, soasarla.
Paso 8: Meberse tres pasos de whisky.
Paso 9: Despues de bedia mora, hornar el abro y controlar la coxion? del pato?...
Paso 10: Tomar la botella de bisquit y echarse un buen chorro detras de la cortaba (no, la orbata).
Paso 11: Despues de media hora de blus, titubear hasta el forno. Abrir la jodida buerta del borno y boltar (no), voltear (no), voltar (no), en fin, poner el pasvo en el otro sentido.
Paso 12: Quebarse la mano con la cono madre buerta del borno al cerrarla, mierda bodrida.
Paso 13: Intentar sentarse en la silla del cono y beversirse 5 o 6 guisquis de vaso o al gontrario, ya no ce.
Paso 14: Coter (no), gocer (no), cocer (no, !ay, si!), cocer el bavo purante 4 horas.
Paso 15: Retirar el horno del pavo.
Paso 16: Esharse otra buena chorretada de guisqui encima.
Paso 17: Intentar sacar el horno de la cochinada de bavo otra vez, porque no funciono a la brimerar...
Paso 18: Recoger el pavo que se ha caido al shuelo. Engujarlo con una marrananada de trapo y meterlo sobre un blato, o un clato o una gandeja.
Paso 19: Romperse la crisma a causa de la grasa en la ceremeca, o ceramica de la bocina e intentar levantarse del suelo.
Paso 20: Decidir que al fin y al cabo se esta del carajo por el suelo y terbinar la motella de rhisky.
Paso 21: Arrastrase hasta la cama, dorbir toda la noche.
Paso 22: A la mañana siguiente, comerse el pavo frio con un buen cazo de mayonesa y limpiar el estropicio organizado en la cocina durante el resto del dia.
"Hijitus y Pichichus terminan los dos en us. ¿Casualidad?"
domingo, diciembre 12, 2004
De cómo ser interrump
Al fin terminé de estudiar. Ok, me fue mal, ya lo sé. Y si usted, querido lector, no lo sabía, ahora lo sabe. Me fue mal. Pero más allá de cómo me haya ido, cierto alivio me recorre el cuerpo, y es el alivio de no tener que estudiar por los próximos 3 meses. No tener que preocuparme por saber todos los temas de una materia ni por pasar largas horas haciendo un examen. Pero, principalmente, y el motivo de este post, no tengo que preocuparme porque me desconcentren.
Si usted, mi amigo, vive en un edificio, entonces ni tengo que preguntarle. Usted tiene un vecino ruidoso. Es una máxima, y no hay cómo negarla. El problema es que este vecino no es siempre ruidoso, es lo que se conoce como un "ruidoso oportunista". Sabe cuándo hacer ruido, y sabe cómo hacerlo. Entonces usted agarra su libro de 200 páginas titulado "La economía y yo: Historias del cambio socioeconómico en la República del Congo", y se dispone a empezar la primera de lo que, sabe, serán muchas páginas y horas de lectura.
Por supuesto, antes de empezar, viene el proceso pre-estudio, que, en resumidas cuentas, se trata de hacer tiempo antes de caer en lo inevitable. Y esto se logra buscando algún bocadillo para degustar durante la lectura, desconectando el teléfono, cerrando la puerta, prendiendo el ventilador, echando una meadita y mirando cómo ese mosquito intenta salir por la ventana sin darse cuenta que está cerrada. Finalmente, no importa cuánto se nos ocurra hacer, tendremos que empezar en algún momento, y creemos que, una vez compenetrados, no hay quién nos quite la concentración. Pero no es así. Justo cuando llegamos a la parte en la que agarramos el lapiz y pensamos "Esto pinta importante, yo lo marco para hacerme el groso", es que escuchamos un "Tum tum tum" sonando de algún lado. Pensamos no darle importancia, pero no podemos, nos está martillando el alma como cuando suena marcha y nosotros estamos al lado del parlante.
Señoras y señores, el ruidoso oportunista entra en acción. El hombre o mujer que comparte vivienda junto a la nuestra detectó que nos concentramos y no deseamos ser molestados, y aprovecha esa situación para arreglar ese cuadro de la cocina que su cónyuge le dijo, reiteradas veces, que debía reparar.
Nosotros pensamos "Está bien, ¿Cuánto puede tardar en poner un clavito?", pero no contamos con los factores que ésto conlleva, y es que el tipo puede errarle al clavo y darle en la mano; detalle que recién descubrimos al oir "Ay, mi dedo y la reputa madre!!!". Ahí pensamos: "Bue, es medio boludo, pero al menos ahora no va a seguir martillando".
Es verdad, el vecino calló. Pero ahora nuestro otro vecino, que también es ruidoso oportunista, empezó a escuchar su cumbia a todo lo que da. Y nosotros ya movemos las caderas sin siquiera quererlo, porque el ritmo nos llega tan fuerte que es imposible evitarlo.
Finalmente, agotados, desesperados y podridos, cerramos el libro, conectamos el teléfono, abrimos la puerta, tiramos las sobras del sandwich y puteamos al edificio, justo cuando el vecino decidió que el cuadro no quedaba bien en la cocina, y el otro prefirió escuchar un poco de música clásica.
Y después me preguntan por qué me va mal en los exámenes...
"El colmo de Batman es que le robin"... no, es demasiado malo.
Si usted, mi amigo, vive en un edificio, entonces ni tengo que preguntarle. Usted tiene un vecino ruidoso. Es una máxima, y no hay cómo negarla. El problema es que este vecino no es siempre ruidoso, es lo que se conoce como un "ruidoso oportunista". Sabe cuándo hacer ruido, y sabe cómo hacerlo. Entonces usted agarra su libro de 200 páginas titulado "La economía y yo: Historias del cambio socioeconómico en la República del Congo", y se dispone a empezar la primera de lo que, sabe, serán muchas páginas y horas de lectura.
Por supuesto, antes de empezar, viene el proceso pre-estudio, que, en resumidas cuentas, se trata de hacer tiempo antes de caer en lo inevitable. Y esto se logra buscando algún bocadillo para degustar durante la lectura, desconectando el teléfono, cerrando la puerta, prendiendo el ventilador, echando una meadita y mirando cómo ese mosquito intenta salir por la ventana sin darse cuenta que está cerrada. Finalmente, no importa cuánto se nos ocurra hacer, tendremos que empezar en algún momento, y creemos que, una vez compenetrados, no hay quién nos quite la concentración. Pero no es así. Justo cuando llegamos a la parte en la que agarramos el lapiz y pensamos "Esto pinta importante, yo lo marco para hacerme el groso", es que escuchamos un "Tum tum tum" sonando de algún lado. Pensamos no darle importancia, pero no podemos, nos está martillando el alma como cuando suena marcha y nosotros estamos al lado del parlante.
Señoras y señores, el ruidoso oportunista entra en acción. El hombre o mujer que comparte vivienda junto a la nuestra detectó que nos concentramos y no deseamos ser molestados, y aprovecha esa situación para arreglar ese cuadro de la cocina que su cónyuge le dijo, reiteradas veces, que debía reparar.
Nosotros pensamos "Está bien, ¿Cuánto puede tardar en poner un clavito?", pero no contamos con los factores que ésto conlleva, y es que el tipo puede errarle al clavo y darle en la mano; detalle que recién descubrimos al oir "Ay, mi dedo y la reputa madre!!!". Ahí pensamos: "Bue, es medio boludo, pero al menos ahora no va a seguir martillando".
Es verdad, el vecino calló. Pero ahora nuestro otro vecino, que también es ruidoso oportunista, empezó a escuchar su cumbia a todo lo que da. Y nosotros ya movemos las caderas sin siquiera quererlo, porque el ritmo nos llega tan fuerte que es imposible evitarlo.
Finalmente, agotados, desesperados y podridos, cerramos el libro, conectamos el teléfono, abrimos la puerta, tiramos las sobras del sandwich y puteamos al edificio, justo cuando el vecino decidió que el cuadro no quedaba bien en la cocina, y el otro prefirió escuchar un poco de música clásica.
Y después me preguntan por qué me va mal en los exámenes...
"El colmo de Batman es que le robin"... no, es demasiado malo.
viernes, diciembre 10, 2004
De cómo quedarse en casa que, al fin y al cabo, es más tranquilo.
En una ocasión hablé del problema que representa manejar en la Capital Federal. Tráfico por todos lados, unos que se te meten adelante, otros que no avanzan muy rápido porque, al parecer, llevan dinamita adentro y si ponen segunda, explotan. Es como si fueran esa película del autobús que no podía aminorar la velocidad o explotaba... creo que se llamaba "El autobús que no podía aminorar".
Pero ahora no voy a hablar de eso, sino de algo tan similar como lo mencionado, pero dirigido a un medio de transporte más utilizado: El peatón.
Caminar por la calle no es tan simple como podría sonar, y la prueba la tenemos un martes al mediodía en Florida y Lavalle. El tráfico humano es tal, que uno puede tranquilamente sentarse, hacerse un mate, jugar un ajedrez, mirar la novela, germinar un poroto y probar mezclar panchos con Bardahl mientras espera por poder dar dos pasos. Y aún si la misma está vacía, siempre encontramos aquellas dos viejas paquetas, que con sus sombreros pasados de moda, y sus paraguas a pesar de que no llueva, se paran en cada vidriera y comentan las mismas cosas: "Ay, Fernanda, mirá qué caro está ese tapado! Yo lo compré a mitad de precio!", aunque, en realidad, quien lo compró no fue ella sino su pobre marido Fabricio, que tuvo que laburar horas extras y entregar el culo 3 veces (de las cuales, la última, según me contaron, la disfrutó) para que su pobre mujer pueda disfrutar un tapado que únicamente usó en la fiesta de gala de Gente a la cual no estaba invitada, pero no quiso perdérsela para después poder salir en CQC con el subtítulo de "Vieja chapita".
Y claro, uno quiere pasar, pero esas viejas ahí no lo dejan. Uno se corre, y las viejas se corren. Uno vuelve, y las viejas vuelven. Hasta que uno finalmente se cansa, las empuja, y las viejas en el piso gritan "Ya no hay caballeros!". Sí, vieja, los hay, pero están esperando encontrar una dama para tratar bien, y no una vieja pelotuda que se cree dueña de la calle.
Entonces sigo caminando, y veo una escalera a lo lejos, y me imagino la reacción de algunos. Aclaremos algo antes de seguir: Yo no soy un tipo supersticioso, no creo para nada en amuletos y demás cosas. Sin embargo, respeto a quien lo crea. Pero algunos casos son extremos. Si veo una escalera a lo lejos, yo, que no creo, no tengo problema en pasar por debajo de ella, pero hay algunos que extremizan la situación, y para ambos lados. Aquél que cree en extremo, es capaz hasta de cruzar de calle con tal de evitar semejante situación (y ni que hablar si aparece un gato negro!). Aquél que, por el contrario, no cree en extremo, corre con ansiedad para pasar debajo de la escalera. No conforme con eso, vuelve atrás y pasa de nuevo. Repite la operación 5 veces más mientras el tipo que estaba arriba de la escalera lo mira con desconcierto, y le escupe en la cabeza a la 5ta vez. Eso sí que es mala suerte.
Finalmente uno llega a destino y jura que la próxima toma un taxi, pero entonces volvemos a la situación de la que ya hablé... sólo queda una solución: Alguien tiene que inventar el teletransportador. ¿Dónde está Spock cuando lo necesitamos?
¿Usted quiere saber qué sucedió con mi auto? Me alegra contarle que ahora está andando a la perfección, luego de un completo arreglo y una mañana bastante movida. Incluso anda mejor que antes, le diré.
En pocos minutos será mi cumpleaños. Si usted se había olvidado, sepa que lo odio, mas si usted lo recordó, sepa que lo adoro. Si usted, en cambio, no tenía ni idea... me decepciona...
"Donuts are like life. They're round on the outside and empty on the inside"
Pero ahora no voy a hablar de eso, sino de algo tan similar como lo mencionado, pero dirigido a un medio de transporte más utilizado: El peatón.
Caminar por la calle no es tan simple como podría sonar, y la prueba la tenemos un martes al mediodía en Florida y Lavalle. El tráfico humano es tal, que uno puede tranquilamente sentarse, hacerse un mate, jugar un ajedrez, mirar la novela, germinar un poroto y probar mezclar panchos con Bardahl mientras espera por poder dar dos pasos. Y aún si la misma está vacía, siempre encontramos aquellas dos viejas paquetas, que con sus sombreros pasados de moda, y sus paraguas a pesar de que no llueva, se paran en cada vidriera y comentan las mismas cosas: "Ay, Fernanda, mirá qué caro está ese tapado! Yo lo compré a mitad de precio!", aunque, en realidad, quien lo compró no fue ella sino su pobre marido Fabricio, que tuvo que laburar horas extras y entregar el culo 3 veces (de las cuales, la última, según me contaron, la disfrutó) para que su pobre mujer pueda disfrutar un tapado que únicamente usó en la fiesta de gala de Gente a la cual no estaba invitada, pero no quiso perdérsela para después poder salir en CQC con el subtítulo de "Vieja chapita".
Y claro, uno quiere pasar, pero esas viejas ahí no lo dejan. Uno se corre, y las viejas se corren. Uno vuelve, y las viejas vuelven. Hasta que uno finalmente se cansa, las empuja, y las viejas en el piso gritan "Ya no hay caballeros!". Sí, vieja, los hay, pero están esperando encontrar una dama para tratar bien, y no una vieja pelotuda que se cree dueña de la calle.
Entonces sigo caminando, y veo una escalera a lo lejos, y me imagino la reacción de algunos. Aclaremos algo antes de seguir: Yo no soy un tipo supersticioso, no creo para nada en amuletos y demás cosas. Sin embargo, respeto a quien lo crea. Pero algunos casos son extremos. Si veo una escalera a lo lejos, yo, que no creo, no tengo problema en pasar por debajo de ella, pero hay algunos que extremizan la situación, y para ambos lados. Aquél que cree en extremo, es capaz hasta de cruzar de calle con tal de evitar semejante situación (y ni que hablar si aparece un gato negro!). Aquél que, por el contrario, no cree en extremo, corre con ansiedad para pasar debajo de la escalera. No conforme con eso, vuelve atrás y pasa de nuevo. Repite la operación 5 veces más mientras el tipo que estaba arriba de la escalera lo mira con desconcierto, y le escupe en la cabeza a la 5ta vez. Eso sí que es mala suerte.
Finalmente uno llega a destino y jura que la próxima toma un taxi, pero entonces volvemos a la situación de la que ya hablé... sólo queda una solución: Alguien tiene que inventar el teletransportador. ¿Dónde está Spock cuando lo necesitamos?
¿Usted quiere saber qué sucedió con mi auto? Me alegra contarle que ahora está andando a la perfección, luego de un completo arreglo y una mañana bastante movida. Incluso anda mejor que antes, le diré.
En pocos minutos será mi cumpleaños. Si usted se había olvidado, sepa que lo odio, mas si usted lo recordó, sepa que lo adoro. Si usted, en cambio, no tenía ni idea... me decepciona...
"Donuts are like life. They're round on the outside and empty on the inside"
jueves, diciembre 09, 2004
De cómo terminar comprando una tarjeta de Movicom al pedo.
Ayer prometí contar la experiencia que sufrí en lo que suponía ser una simple salida, y soy hombre de palabra (aunque algunos dudan que sea "de palabra", y otros más audaces dudan incluso que sea "hombre").
Usted, querido lector, cuando termine de leer esta anécdota, quizás derrame alguna lágrima, pero será únicamente de risa, y será dirigida inmediatamente hacia mi persona. Es que hay días en que a uno las cosas, simplemente, no le salen bien.
Eran las 4:30 de la tarde, y yo me disponía a ir al gran shopping Abasto de la ciudad de Buenos Aires, cuna del tango y sede del arrabal que filetea las esquinas que supieron alojar el bandoneon, y ese fuelle que rezonga.
Me subo en mi bonito Vivace al grito de "Al Pablo-móvil!" y pongo primera sin demoras. Llegando ya a la avenida Juan B Justo, y casi cerca de Nazca, noto que mi autito empieza a actuar de manera extraña, entonces noto que, andando en cuarta, siento como si estuviera en tercera. Y en tercera, actuaba como si estuviera en segunda. Mi mente perspicaz no tardó en reaccionar. "Acercate a la vereda porque en cualquier momento... capum". Yo obedecí, porque, si bien podía ponerme a discutir con mi mente, no tenía ganas de hacerlo, y últimamente estábamos haciendo las paces.
Me arrimo, pues, a la orilla, mientras noto que el motor dice "No, flaco, yo te puedo alcanzar una cuadra a lo sumo, pero mucho más no". Entonces, con su último aliento, me gritó "Muero contento, hemos batido la crema", y se calló para siempre.
Y me encontraba yo ahí, en Juan B Justo, antes de cruzar Helguera, y con un auto que no reaccionaba. Pongo las balizas, para avisarle a la fila que estaba atrás que mi intención no era avanzar, y los amables conductores me saludaron con gesto amistoso, incluso algunos se acordaron de mi madre, mi tía, y una lora... pero si yo no tengo mascota...
Cuando noto que el auto, finalmente, no se va a dignar a arrancar, lo empujo un poquito y lo dejo estacionado. Gracias a Dios que era feriado, porque está demasiado prohibido estacionar en Juan B Justo, y otra vez no tenía ganas de visitar a la grúa (algún día les contaré eso).
Entonces me dirijo a un telefono público, a llamar a mi querida madre para avisarle que tiene que ir a buscar el auto. Por suerte encuentro uno de Telecom. Inserto monedas y cuando voy a marcar, veo que me dice "Crédito: $0.00". "Caray" atiné a decir, lamentando la pérdida de las monedas. Cruzo la avenida y voy a otro telefono. En este caso, de Telefónica (se ve que la avenida era el límite de las compañías). Inserto monedas, y la situación se repite. "Caramba!" grito con más fuerza. Entonces camino un par de cuadras, y entro en un locutorio. "Me llegan a cagar las monedas acá y me afano un caller ID", pensé. Por suerte esto no ocurrió, y pude contactar a mi madre. A todo esto, eran las 4:50 y yo tenía que estar en el Abasto a las 5. Era obvio que ya no llegaba a tiempo. Me tomé el 124 que, felizmente, me deja en la puerta, y llegué 5:20.
Para ese entonces, mi compañía asumo que estaba cansada de esperar, pero le agradezco que lo haya hecho.
¿Usted cree que la aventura terminó acá? Claro que no.
Llegamos a la cola del cine, rogando que quedaran entradas para Los Increíbles, la película que me disponía a ver. A mitad de la fila, el cartel electrónico avisa "Los Increíbles: LLENO".
¿Podría dejar de reirse de mí un segundo, y seguir leyendo, estimado lector? Gracias.
Al final, la desesperación del momento hizo elegir alguna otra opción para ver, y terminamos optando por "Cellular". La elección, debo admitir, fue muy buena, ya que la película es excelente. Muy divertida, y la recomiendo con ganas. Pero no es Los Increíbles...
A la salida quise llamar a mi casa para ver qué pasó con el auto, y no contestaba nadie. Cuando finalmente llego, veo el auto en la puerta. Al menos ya no se lo va a llevar la grúa.
Si usted quiere saber qué pasó con el auto, no se pierda el próximo episodio mañana, a la misma bati-hora, por el mismo bati-canal.
"La vida es una enfermedad de transmisión sexual"
Usted, querido lector, cuando termine de leer esta anécdota, quizás derrame alguna lágrima, pero será únicamente de risa, y será dirigida inmediatamente hacia mi persona. Es que hay días en que a uno las cosas, simplemente, no le salen bien.
Eran las 4:30 de la tarde, y yo me disponía a ir al gran shopping Abasto de la ciudad de Buenos Aires, cuna del tango y sede del arrabal que filetea las esquinas que supieron alojar el bandoneon, y ese fuelle que rezonga.
Me subo en mi bonito Vivace al grito de "Al Pablo-móvil!" y pongo primera sin demoras. Llegando ya a la avenida Juan B Justo, y casi cerca de Nazca, noto que mi autito empieza a actuar de manera extraña, entonces noto que, andando en cuarta, siento como si estuviera en tercera. Y en tercera, actuaba como si estuviera en segunda. Mi mente perspicaz no tardó en reaccionar. "Acercate a la vereda porque en cualquier momento... capum". Yo obedecí, porque, si bien podía ponerme a discutir con mi mente, no tenía ganas de hacerlo, y últimamente estábamos haciendo las paces.
Me arrimo, pues, a la orilla, mientras noto que el motor dice "No, flaco, yo te puedo alcanzar una cuadra a lo sumo, pero mucho más no". Entonces, con su último aliento, me gritó "Muero contento, hemos batido la crema", y se calló para siempre.
Y me encontraba yo ahí, en Juan B Justo, antes de cruzar Helguera, y con un auto que no reaccionaba. Pongo las balizas, para avisarle a la fila que estaba atrás que mi intención no era avanzar, y los amables conductores me saludaron con gesto amistoso, incluso algunos se acordaron de mi madre, mi tía, y una lora... pero si yo no tengo mascota...
Cuando noto que el auto, finalmente, no se va a dignar a arrancar, lo empujo un poquito y lo dejo estacionado. Gracias a Dios que era feriado, porque está demasiado prohibido estacionar en Juan B Justo, y otra vez no tenía ganas de visitar a la grúa (algún día les contaré eso).
Entonces me dirijo a un telefono público, a llamar a mi querida madre para avisarle que tiene que ir a buscar el auto. Por suerte encuentro uno de Telecom. Inserto monedas y cuando voy a marcar, veo que me dice "Crédito: $0.00". "Caray" atiné a decir, lamentando la pérdida de las monedas. Cruzo la avenida y voy a otro telefono. En este caso, de Telefónica (se ve que la avenida era el límite de las compañías). Inserto monedas, y la situación se repite. "Caramba!" grito con más fuerza. Entonces camino un par de cuadras, y entro en un locutorio. "Me llegan a cagar las monedas acá y me afano un caller ID", pensé. Por suerte esto no ocurrió, y pude contactar a mi madre. A todo esto, eran las 4:50 y yo tenía que estar en el Abasto a las 5. Era obvio que ya no llegaba a tiempo. Me tomé el 124 que, felizmente, me deja en la puerta, y llegué 5:20.
Para ese entonces, mi compañía asumo que estaba cansada de esperar, pero le agradezco que lo haya hecho.
¿Usted cree que la aventura terminó acá? Claro que no.
Llegamos a la cola del cine, rogando que quedaran entradas para Los Increíbles, la película que me disponía a ver. A mitad de la fila, el cartel electrónico avisa "Los Increíbles: LLENO".
¿Podría dejar de reirse de mí un segundo, y seguir leyendo, estimado lector? Gracias.
Al final, la desesperación del momento hizo elegir alguna otra opción para ver, y terminamos optando por "Cellular". La elección, debo admitir, fue muy buena, ya que la película es excelente. Muy divertida, y la recomiendo con ganas. Pero no es Los Increíbles...
A la salida quise llamar a mi casa para ver qué pasó con el auto, y no contestaba nadie. Cuando finalmente llego, veo el auto en la puerta. Al menos ya no se lo va a llevar la grúa.
Si usted quiere saber qué pasó con el auto, no se pierda el próximo episodio mañana, a la misma bati-hora, por el mismo bati-canal.
"La vida es una enfermedad de transmisión sexual"
miércoles, diciembre 08, 2004
De cómo saber la posta sobre los cuaques.
Ultimamente, se está haciendo muy común el uso de dos términos relacionados, para indicar sorpresa. El primero es "Chan", mientras que el segundo, aún más catastrófico, es "Lluvia de chanes".
Pero lo que me sorprende no es el Chan, ya que su origen lo conozco, y data del programa Indomables. Lo que me causa estupor es su hermano menor, el "Cuac".
Primera pregunta que surge aquí: ¿Qué es el "Cuac"?
Cuando una persona está diciendo algo, lo que sea, y otro contesta con una obviedad, o un chiste malo, pero malo con ganas, se considera obligatorio, responder con un "Cuac".
Ejemplo 1:
Ludovico: Che, cebá mate.
Bartolo: Chau mate!
Ludovico: ¡Cuac!
En tiempos de antaño, cuando el cuac no había sido inventado, se utilizaba un método aún hoy eficiente, pero algo antiguo, y que consistía en pegarle en la cabeza al autor de la situación ridícula. El mismo cayó en desuso luego de que un pobre obrero de una construcción haya tenido que ser internado, porque un compañero había utilizado este método sin avivarse que tenía un ladrillo en la mano.
Entonces, contestada ya la cuestión del "Qué", viene la pregunta del millón... el "Cuándo".
¿Cuándo nació el Cuac, y de dónde nació?
Por años, el hombre ha investigado, tratando de descifrar este enigma, y preguntarse cómo, lo que suponía ser reconocido como el graznido de un pato, terminó convirtiéndose en objeto de culto y método para identificar al que hace un chiste malo.
Tengo dos teorías para esto... una completamente ficticia, y otra que creo que es la posta. Usted sabrá diferenciar ambas.
En el año 1876, el doctor Fausto Von Obon, célebre diplomático inglés que, en sus tiempos libres, se dedicaba a la caza de animales salvajes, se retiró a sus aposentos luego de pedirle a su mayordomo Bradbury que le tenga lista la escopeta para ir de cacería al día siguiente. El viejo servidor del británico acató las órdenes de su amo, y se retiró a dormir. Al día siguiente ambos se fueron a cazar, provistos del arma preparada y con unos sanguchitos de mortadela que Bradbury hizo. Al momento de atacar, Fausto se sentó sobre la hierba, y observó a una manada de patos cruzando el lago con quietud y tranquilidad. Fue entonces cuando apuntó con su escopeta, y accionó el gatillo, mas nada ocurrió. Una vez más repitió la acción y nada. Bradbury lo miraba con intriga desde lejos. Fausto agarró, entonces, su arma, y se la apuntó a la cara, para mirar por el cañón, cuando, de repente, una bala salió disparada como al Pato Lucas cuando Bugs Bunny le decía "Oye, Lucas, se acabaron las balas". El disparo asustó a los patos, que volaron graznando, y Fausto Von Obon murió de inmediato. Bradbury, en cambio, se cagaba de risa de lo boludo que era su patrón. Y fue así como el "Cuac", sonido que se escuchó en ese momento, fue inventado.
La otra teoría dice, simplemente, que el "Cuac" es un sonido similar al que suena al apretar una bola de goma espuma (usualmente roja) que tenga dentro una cornetita, es decir, lo que usan los payasos en su nariz. Luego, cuando un payaso hacía un chiste malo, como ellos acostumbran hacer, sonaban su nariz y se escuchaba un "Cuac". De ahí, pues, el sonido.
Ahora, amigo, cuando usted diga "Cuac", sabrá realmente de qué está hablando. No me agradezca... bueno, mejor sí, agradézcame.
Pensaba contar también sobre mi experiencia hoy en el cine, pero me fui al carajo con la longitud del post así que lo dejaré para mañana.
"Mi inteligencia sobrepasa a muchos... incluso a mí."
Pero lo que me sorprende no es el Chan, ya que su origen lo conozco, y data del programa Indomables. Lo que me causa estupor es su hermano menor, el "Cuac".
Primera pregunta que surge aquí: ¿Qué es el "Cuac"?
Cuando una persona está diciendo algo, lo que sea, y otro contesta con una obviedad, o un chiste malo, pero malo con ganas, se considera obligatorio, responder con un "Cuac".
Ejemplo 1:
Ludovico: Che, cebá mate.
Bartolo: Chau mate!
Ludovico: ¡Cuac!
En tiempos de antaño, cuando el cuac no había sido inventado, se utilizaba un método aún hoy eficiente, pero algo antiguo, y que consistía en pegarle en la cabeza al autor de la situación ridícula. El mismo cayó en desuso luego de que un pobre obrero de una construcción haya tenido que ser internado, porque un compañero había utilizado este método sin avivarse que tenía un ladrillo en la mano.
Entonces, contestada ya la cuestión del "Qué", viene la pregunta del millón... el "Cuándo".
¿Cuándo nació el Cuac, y de dónde nació?
Por años, el hombre ha investigado, tratando de descifrar este enigma, y preguntarse cómo, lo que suponía ser reconocido como el graznido de un pato, terminó convirtiéndose en objeto de culto y método para identificar al que hace un chiste malo.
Tengo dos teorías para esto... una completamente ficticia, y otra que creo que es la posta. Usted sabrá diferenciar ambas.
En el año 1876, el doctor Fausto Von Obon, célebre diplomático inglés que, en sus tiempos libres, se dedicaba a la caza de animales salvajes, se retiró a sus aposentos luego de pedirle a su mayordomo Bradbury que le tenga lista la escopeta para ir de cacería al día siguiente. El viejo servidor del británico acató las órdenes de su amo, y se retiró a dormir. Al día siguiente ambos se fueron a cazar, provistos del arma preparada y con unos sanguchitos de mortadela que Bradbury hizo. Al momento de atacar, Fausto se sentó sobre la hierba, y observó a una manada de patos cruzando el lago con quietud y tranquilidad. Fue entonces cuando apuntó con su escopeta, y accionó el gatillo, mas nada ocurrió. Una vez más repitió la acción y nada. Bradbury lo miraba con intriga desde lejos. Fausto agarró, entonces, su arma, y se la apuntó a la cara, para mirar por el cañón, cuando, de repente, una bala salió disparada como al Pato Lucas cuando Bugs Bunny le decía "Oye, Lucas, se acabaron las balas". El disparo asustó a los patos, que volaron graznando, y Fausto Von Obon murió de inmediato. Bradbury, en cambio, se cagaba de risa de lo boludo que era su patrón. Y fue así como el "Cuac", sonido que se escuchó en ese momento, fue inventado.
La otra teoría dice, simplemente, que el "Cuac" es un sonido similar al que suena al apretar una bola de goma espuma (usualmente roja) que tenga dentro una cornetita, es decir, lo que usan los payasos en su nariz. Luego, cuando un payaso hacía un chiste malo, como ellos acostumbran hacer, sonaban su nariz y se escuchaba un "Cuac". De ahí, pues, el sonido.
Ahora, amigo, cuando usted diga "Cuac", sabrá realmente de qué está hablando. No me agradezca... bueno, mejor sí, agradézcame.
Pensaba contar también sobre mi experiencia hoy en el cine, pero me fui al carajo con la longitud del post así que lo dejaré para mañana.
"Mi inteligencia sobrepasa a muchos... incluso a mí."
lunes, diciembre 06, 2004
De cómo arruinarle la noche al prójimo.
Relatada ya mi experiencia en el recital de Norah Jones, quiero ahora hablar de aquello que no fue tan gratificante dentro del mismo... y eso es "el tipo que estaba sentado atrás". Claro que la posición puede variar, a veces el sujeto en cuestión puede estar sentado al lado, adelante, o encima nuestro, pero siempre existe ese hombre (o mujer, por qué no?) que hace lo imposible por impedirte disfrutar de un espectáculo.
En este caso particular, a mí me tocó uno atrás. Y no pude callarlo de ninguna forma, ni siquiera mirándolo con cara de "Me estás molestando" que es lo máximo que una persona puede hacer en una situación como esta. Claro, estaba oscuro, capaz ni me vio.
Este hombre, antes de que comience el recital, ya estaba denotando aires de superioridad, que yo, en un principio, confundí con simple amabilidad. Dos jóvenes quisieron sentarse en una punta, y el hombre les advirtió "No te conviene, ahí está la columna y no vas a ver nada". Parecía un buen tipo, pero la soberbia lo pudo más.
El recital comenzó... no se preocupe, querido lector, no voy a dar detalles del mismo nuevamente. En un momento, Norah mira hacia bastidores haciendo una seña con la cabeza, y el hombre atrás mío, que, seguramente, tenía conexión mental con la chica, le dice a la persona sentada a su lado "Es que no tiene retorno". Flaco... ¿Cómo sabés? ¿Quién sos? ¿Quién te conoce? ¿De qué te la das, pibe cantina?
Lo dejé pasar de puro bueno que soy... y porque, francamente, usted se pararía a cagar a pedos a un tipo en medio del recital? Yo tampoco.
Unos minutos después, cuando Norah habla con el público, el hombre de atrás contra-ataca. "No, no pude entender qué dijo... es que todos estaban gritando". Claro, flaco, no es porque realmente no entendiste qué dijo, es nuestra culpa por aplaudir a la mina en el escenario. ¡Muchachos, bajen el volumen que el señor quiere entender! ¿A quién se le ocurre aplaudir a una artista internacional? Tsé...
Luego, se ganó oficialmente mi odio cuando decidió armar un picnic en medio del recital... pero no un picnic con canastita, arbolito y Oso Yogi... no, el tipo tenía un bolsa de Coto que hacía más ruido que una sinfonía de excavadoras acompañadas de un quinteto de taladros; y a pesar de las constantes miradas fulminantes de mi parte y la de los que estaban a mi lado, él se empeñó en hacer una murga con ella. Les juro que lo único que le faltaba al quía era ponerse a escuchar a Victor Hugo Morales relatando Yupanqui - Muñiz en el medio del recital.
En definitiva, el hombre no llegó al punto de arruinarme el recital (con esa chica ahí, cantando, nada podía arruinarlo), pero sí que se empeñó.
Está bien, yo lo acepto, soy soberbio... pero en un recital me callo, la idea es disfrutar, no demostrar lo que sabés, o supones saber. Es como que en el cine yo esté diciendo "Ah, ves? Ahí eso es un disfraz, si mirás bien de cerca vas a notar el cierre".
Por supuesto, una vez que el recital terminó y las luces se prendieron, el hombre desapareció furtivamente y la pregunta quedó en mi mente, y quedará por siempre: "¿Existió realmente ese hombre, o fue solo mi imaginación?".
No, existió...
"Más vale pájaro en mano que padre a los 18 años."
En este caso particular, a mí me tocó uno atrás. Y no pude callarlo de ninguna forma, ni siquiera mirándolo con cara de "Me estás molestando" que es lo máximo que una persona puede hacer en una situación como esta. Claro, estaba oscuro, capaz ni me vio.
Este hombre, antes de que comience el recital, ya estaba denotando aires de superioridad, que yo, en un principio, confundí con simple amabilidad. Dos jóvenes quisieron sentarse en una punta, y el hombre les advirtió "No te conviene, ahí está la columna y no vas a ver nada". Parecía un buen tipo, pero la soberbia lo pudo más.
El recital comenzó... no se preocupe, querido lector, no voy a dar detalles del mismo nuevamente. En un momento, Norah mira hacia bastidores haciendo una seña con la cabeza, y el hombre atrás mío, que, seguramente, tenía conexión mental con la chica, le dice a la persona sentada a su lado "Es que no tiene retorno". Flaco... ¿Cómo sabés? ¿Quién sos? ¿Quién te conoce? ¿De qué te la das, pibe cantina?
Lo dejé pasar de puro bueno que soy... y porque, francamente, usted se pararía a cagar a pedos a un tipo en medio del recital? Yo tampoco.
Unos minutos después, cuando Norah habla con el público, el hombre de atrás contra-ataca. "No, no pude entender qué dijo... es que todos estaban gritando". Claro, flaco, no es porque realmente no entendiste qué dijo, es nuestra culpa por aplaudir a la mina en el escenario. ¡Muchachos, bajen el volumen que el señor quiere entender! ¿A quién se le ocurre aplaudir a una artista internacional? Tsé...
Luego, se ganó oficialmente mi odio cuando decidió armar un picnic en medio del recital... pero no un picnic con canastita, arbolito y Oso Yogi... no, el tipo tenía un bolsa de Coto que hacía más ruido que una sinfonía de excavadoras acompañadas de un quinteto de taladros; y a pesar de las constantes miradas fulminantes de mi parte y la de los que estaban a mi lado, él se empeñó en hacer una murga con ella. Les juro que lo único que le faltaba al quía era ponerse a escuchar a Victor Hugo Morales relatando Yupanqui - Muñiz en el medio del recital.
En definitiva, el hombre no llegó al punto de arruinarme el recital (con esa chica ahí, cantando, nada podía arruinarlo), pero sí que se empeñó.
Está bien, yo lo acepto, soy soberbio... pero en un recital me callo, la idea es disfrutar, no demostrar lo que sabés, o supones saber. Es como que en el cine yo esté diciendo "Ah, ves? Ahí eso es un disfraz, si mirás bien de cerca vas a notar el cierre".
Por supuesto, una vez que el recital terminó y las luces se prendieron, el hombre desapareció furtivamente y la pregunta quedó en mi mente, y quedará por siempre: "¿Existió realmente ese hombre, o fue solo mi imaginación?".
No, existió...
"Más vale pájaro en mano que padre a los 18 años."
De cómo amar a Norah Jones (impresiones de un recital espectacular)
Aviso especial al querido lector: Está usted a punto de presenciar al autor de este blog en su máxima expresión de fanatismo. Si tiene rencor contra Norah Jones, o simplemente no le interesa, se hará un favor a usted mismo salteando este post y retornando mañana por más aventuras. Caso contrario, por favor, siga leyendo, lo que viene a continuación será de su interés.
Domingo. 7:45 PM. Llego al Luna Park y veo una larga fila de personas. La recorro de principio a fin viendo la cara de cada uno de sus integrantes... no busco a nadie en particular, pero siempre es lindo toparse con una cara conocida. Más aún si esa cara está bastante cerca de la entrada y nosotros podemos meternos. Pero no, nadie conocido. Luego de dos cuadras de fila, literalmente, me coloco al final y espero que la misma avance. Afortunadamente no tuve que esperar demasiado. A la media hora, la gente estaba entrando al teatro. Tuve la fortuna de encontrar un asiento bastante bien ubicado, dentro de lo que era el sector barato, ya que tenía una perfecta vista del escenario entero, sin ningún elemento que obstruya, y un cómodo acceso a la pantalla, por si mis ojos se cansaban.
Luego de una larga espera hasta las 9:00 PM, horario en que la entrada anunciaba que comenzaría el recital, se apagan finalmente las luces. Un hombre con sombrero y guitarra aparece en el escenario, se presenta como Jesse Harris, y será quien nos entretenga un rato mientras Norah se prepara para salir a escena. Armado tan solo con su instrumento, una armónica, y su voz rara, este hombre toca una serie de temas, charla con el público, demostrando su poco conocimiento del español, y se retira; no sin antes tocar un par de temas extra: "Norah debe estar tomando una siesta" dice en inglés, y ofrece un tema completamente nuevo que compuso en Chile hace pocos días, donde compró su sombrero. Para mí todos los temas son nuevos... ¿Quién te conoce, man?
Y llegó el momento esperado, al fin. Con una camisa púrpura y una pollera negra, entra la señorita Norah Jones al escenario. Se ve preciosa. Podría tranquilamente tocar una de los Pitufos, que al público no le importaría. Empiezan a aplaudir todos eufóricamente tan solo por poder divisar a esta pequeña persona en el escenario. La cámara que proyecta en las pantallas enfoca su cara, donde se nota la alegría que la chica tiene. Y arranca el show. Norah nos deleita, primero, con "Turn Me On", para dar paso a una seguidilla de canciones de sus dos álbumes. "What am I to you" genera aplausos inmediatos desde sus primeros compases, mientras "Those Sweet Words" emociona a la audiencia.
Finalizados estos temas, la chica se presenta y saluda al público. "¿Cómo están?" dice, en un rústico español. "I'm bien", aclara, para luego agregar "My español is not bien". Dicho esto, sigue su repertorio con "The Prettiest Thing", "I've Got To See You Again", "Cold, Cold Heart" e "In The Morning", donde el baterista se luce por su talento, en un mini-solo. A continuación, el recital sigue con "Carnival Town", "The Nearness Of You" y "Humble Me", luego del cual se para en el medio del escenario, y dice que no nos ve. Unas cuantas luces apuntan al público, y ella respira aliviada. "Ahí están", comenta.
La música sigue, por supuesto, y esta vez con dos temazos que generaron aplausos inmediatos: "The Long Way Home" y "Don't Know Why".
Luego de este último tema, Norah se para en el centro, y empieza a contar una historia que involucra al viejo programa Sesame Street. "You know Sesame Street, right?" pregunta. Luego dice que ella estuvo con Elmo, y canta una pequeña versión modificada de "Don't Know Why" donde explica cómo supo el alfabeto gracias a este muñeco. "¿Qué pasa, Norah Jones?" (pronúnciese "Jones", y no "Shons") dice la chica que Elmo le preguntó, en perfecto español. "¿Qué pasa, Elmo?", le contestó ella. En el público, alguien le pregunta por Ernie, y ella contesta que no, con él no habló.
Entonces llegó el momento... mi momento... Norah dice "We thought this was too country... but we like country music", y al ritmo de palmas de los miles de asistentes, cantaron una excelente versión de "Creepin' In", para continuar, luego, con "Above Ground".
Llegado este punto, nuevamente se puso a conversar con el público, y contó que ayer a la noche fueron a ver un show de tango... "Tango shoes are the best shoes in the world", dice, para agregar "You should be proud!".
El recital sigue, con un tema con mucho ritmo, "Sunrise". Luego, "Come Away With Me", que genera los aplausos más sonoros al decir la primera frase. Finalmente, Norah presenta a los integrantes de su banda, y anuncia el último tema: "Bessie Smith".
La banda se retira, pero vuelve al minuto para hacer tres temas más: "Seven Years", tema que fue acompañado por un colorido juego de luces por parte del público, producto de los miles de celulares que hicieron las veces de "encendedor". Luego, un tema que, a mí entender, no podía faltar, que es "Lonestar". Y finalmente, "Las Vegas", tema que no salió en ninguno de sus álbumes.
El recital se termina, la chica saluda y agradece mil veces los aplausos... irradia hermosura en su cara, feliz por el resultado de la noche.
Y yo me retiro, muy contento, y con ansias de llegar a casa y escribir lo que usted acaba de leer.
"It was the best night ever"
Domingo. 7:45 PM. Llego al Luna Park y veo una larga fila de personas. La recorro de principio a fin viendo la cara de cada uno de sus integrantes... no busco a nadie en particular, pero siempre es lindo toparse con una cara conocida. Más aún si esa cara está bastante cerca de la entrada y nosotros podemos meternos. Pero no, nadie conocido. Luego de dos cuadras de fila, literalmente, me coloco al final y espero que la misma avance. Afortunadamente no tuve que esperar demasiado. A la media hora, la gente estaba entrando al teatro. Tuve la fortuna de encontrar un asiento bastante bien ubicado, dentro de lo que era el sector barato, ya que tenía una perfecta vista del escenario entero, sin ningún elemento que obstruya, y un cómodo acceso a la pantalla, por si mis ojos se cansaban.
Luego de una larga espera hasta las 9:00 PM, horario en que la entrada anunciaba que comenzaría el recital, se apagan finalmente las luces. Un hombre con sombrero y guitarra aparece en el escenario, se presenta como Jesse Harris, y será quien nos entretenga un rato mientras Norah se prepara para salir a escena. Armado tan solo con su instrumento, una armónica, y su voz rara, este hombre toca una serie de temas, charla con el público, demostrando su poco conocimiento del español, y se retira; no sin antes tocar un par de temas extra: "Norah debe estar tomando una siesta" dice en inglés, y ofrece un tema completamente nuevo que compuso en Chile hace pocos días, donde compró su sombrero. Para mí todos los temas son nuevos... ¿Quién te conoce, man?
Y llegó el momento esperado, al fin. Con una camisa púrpura y una pollera negra, entra la señorita Norah Jones al escenario. Se ve preciosa. Podría tranquilamente tocar una de los Pitufos, que al público no le importaría. Empiezan a aplaudir todos eufóricamente tan solo por poder divisar a esta pequeña persona en el escenario. La cámara que proyecta en las pantallas enfoca su cara, donde se nota la alegría que la chica tiene. Y arranca el show. Norah nos deleita, primero, con "Turn Me On", para dar paso a una seguidilla de canciones de sus dos álbumes. "What am I to you" genera aplausos inmediatos desde sus primeros compases, mientras "Those Sweet Words" emociona a la audiencia.
Finalizados estos temas, la chica se presenta y saluda al público. "¿Cómo están?" dice, en un rústico español. "I'm bien", aclara, para luego agregar "My español is not bien". Dicho esto, sigue su repertorio con "The Prettiest Thing", "I've Got To See You Again", "Cold, Cold Heart" e "In The Morning", donde el baterista se luce por su talento, en un mini-solo. A continuación, el recital sigue con "Carnival Town", "The Nearness Of You" y "Humble Me", luego del cual se para en el medio del escenario, y dice que no nos ve. Unas cuantas luces apuntan al público, y ella respira aliviada. "Ahí están", comenta.
La música sigue, por supuesto, y esta vez con dos temazos que generaron aplausos inmediatos: "The Long Way Home" y "Don't Know Why".
Luego de este último tema, Norah se para en el centro, y empieza a contar una historia que involucra al viejo programa Sesame Street. "You know Sesame Street, right?" pregunta. Luego dice que ella estuvo con Elmo, y canta una pequeña versión modificada de "Don't Know Why" donde explica cómo supo el alfabeto gracias a este muñeco. "¿Qué pasa, Norah Jones?" (pronúnciese "Jones", y no "Shons") dice la chica que Elmo le preguntó, en perfecto español. "¿Qué pasa, Elmo?", le contestó ella. En el público, alguien le pregunta por Ernie, y ella contesta que no, con él no habló.
Entonces llegó el momento... mi momento... Norah dice "We thought this was too country... but we like country music", y al ritmo de palmas de los miles de asistentes, cantaron una excelente versión de "Creepin' In", para continuar, luego, con "Above Ground".
Llegado este punto, nuevamente se puso a conversar con el público, y contó que ayer a la noche fueron a ver un show de tango... "Tango shoes are the best shoes in the world", dice, para agregar "You should be proud!".
El recital sigue, con un tema con mucho ritmo, "Sunrise". Luego, "Come Away With Me", que genera los aplausos más sonoros al decir la primera frase. Finalmente, Norah presenta a los integrantes de su banda, y anuncia el último tema: "Bessie Smith".
La banda se retira, pero vuelve al minuto para hacer tres temas más: "Seven Years", tema que fue acompañado por un colorido juego de luces por parte del público, producto de los miles de celulares que hicieron las veces de "encendedor". Luego, un tema que, a mí entender, no podía faltar, que es "Lonestar". Y finalmente, "Las Vegas", tema que no salió en ninguno de sus álbumes.
El recital se termina, la chica saluda y agradece mil veces los aplausos... irradia hermosura en su cara, feliz por el resultado de la noche.
Y yo me retiro, muy contento, y con ansias de llegar a casa y escribir lo que usted acaba de leer.
"It was the best night ever"
sábado, diciembre 04, 2004
De cómo meterse en las conversaciones de otros.
Sujeto 1: Sí, es lo que yo decía. Con esto de la deforestación no van a quedar más árboles.
Sujeto 2: Completamente de acuerdo. Hay que preservar la naturaleza que es lo único que nos queda.
Entra el sujeto 3, y se mete en la conversación.
Sujeto 3: Sí, es verdad. Sin naturaleza no hay jugos, y los jugos son importantes para el crecimiento.
Siempre, en una conversación, hay un tercero que se mete y desvía el tema al carajo. Vamos a tratar de plantear el punto de vista desde dos perspectivas, la del individuo que ya estaba conversando, y la del que se mete a opinar.
La persona que ya mantenía una conversación, divisa a lo lejos al tercero en discordia, al cual, por cuestión de prolijidad, llamaremos Arnaldo. Este primer hombre, cuyo nombre en clave es Jonás, ve que Arnaldo se acerca, y su mente empieza a formular todo tipo de cuestiones. "Uh, no, ahí viene Arnaldo... rápido, buscate un tema de conversación que no sea desviable... mmmhhh... las amapolas! No, porque podría cambiar de flor y hablar del Truco después... la hambruna en Madagascar! No, va a salir con que no almorzó hoy, y encima voy a tener que invitarlo". Finalmente, al no ocurrírsele nada, Jonás acepta seguir el hilo de la conversación que ya mantenía, y atenerse a las consecuencias. Los resultados son completamente inesperados.
Por otro lado, Arnaldo divisa de lejos a Jonás y un amigo, y decide acercarse. "Ahí está Arnaldo! Y me estoy cagando de hambre... de alguna forma le voy a sacar el tema así me invita. Mmhhh... qué ganas de comer una napolitana".
Y después viene toda esa cuestión de caballerosidad, y eso de que no podemos decirle al tipo "Flaco, qué te metés?" porque no queda bien. Pero uno no es estúpido, y de alguna forma quiere retomar su conversación, y hacerle ver a ese Arnaldo que está sobrando. Entonces la inventiva presente en la mente de cada persona se levanta, agita su brazo con aire de "Señorita, quiero exponer mi punto de vista" e idea un furtivo plan para que las palabras que suenan en el aire, sin intención, se vayan transportando, lentamente, al tema al que se referían antes de la llegada del maldito de Arnaldo. Mientras Arnaldo, que no es ningún boludo, intenta contra-atacar haciendo uso de todo su poder mental.
A todo esto, el otro sujeto de la conversación, que llamaremos Abel, lo único que pensaba es "Mi vieja mula ya no es lo que era, ya no es lo que era, ya no es lo que era", y cada tanto asentía con la cabeza, para dar indicio de que estaba completamente atento a lo que los otros decían, pero realmente preguntándose si el último botón de su camisa debería estar abrochado o suelto.
Y finalmente Jonás termina pagándole un almuerzo a Arnaldo. Arnaldo termina presumiendo de su viaje a las Bahamas, y Abel se va de putas que, al fin y al cabo, era lo que quería hacer antes que el maldito Jonás se le pusiera a hablar.
Crédito especial a Marie que me sugirió el tema.
"The lioness has been reunited with her cub, and all is right in the jungle."
Sujeto 2: Completamente de acuerdo. Hay que preservar la naturaleza que es lo único que nos queda.
Entra el sujeto 3, y se mete en la conversación.
Sujeto 3: Sí, es verdad. Sin naturaleza no hay jugos, y los jugos son importantes para el crecimiento.
Siempre, en una conversación, hay un tercero que se mete y desvía el tema al carajo. Vamos a tratar de plantear el punto de vista desde dos perspectivas, la del individuo que ya estaba conversando, y la del que se mete a opinar.
La persona que ya mantenía una conversación, divisa a lo lejos al tercero en discordia, al cual, por cuestión de prolijidad, llamaremos Arnaldo. Este primer hombre, cuyo nombre en clave es Jonás, ve que Arnaldo se acerca, y su mente empieza a formular todo tipo de cuestiones. "Uh, no, ahí viene Arnaldo... rápido, buscate un tema de conversación que no sea desviable... mmmhhh... las amapolas! No, porque podría cambiar de flor y hablar del Truco después... la hambruna en Madagascar! No, va a salir con que no almorzó hoy, y encima voy a tener que invitarlo". Finalmente, al no ocurrírsele nada, Jonás acepta seguir el hilo de la conversación que ya mantenía, y atenerse a las consecuencias. Los resultados son completamente inesperados.
Por otro lado, Arnaldo divisa de lejos a Jonás y un amigo, y decide acercarse. "Ahí está Arnaldo! Y me estoy cagando de hambre... de alguna forma le voy a sacar el tema así me invita. Mmhhh... qué ganas de comer una napolitana".
Y después viene toda esa cuestión de caballerosidad, y eso de que no podemos decirle al tipo "Flaco, qué te metés?" porque no queda bien. Pero uno no es estúpido, y de alguna forma quiere retomar su conversación, y hacerle ver a ese Arnaldo que está sobrando. Entonces la inventiva presente en la mente de cada persona se levanta, agita su brazo con aire de "Señorita, quiero exponer mi punto de vista" e idea un furtivo plan para que las palabras que suenan en el aire, sin intención, se vayan transportando, lentamente, al tema al que se referían antes de la llegada del maldito de Arnaldo. Mientras Arnaldo, que no es ningún boludo, intenta contra-atacar haciendo uso de todo su poder mental.
A todo esto, el otro sujeto de la conversación, que llamaremos Abel, lo único que pensaba es "Mi vieja mula ya no es lo que era, ya no es lo que era, ya no es lo que era", y cada tanto asentía con la cabeza, para dar indicio de que estaba completamente atento a lo que los otros decían, pero realmente preguntándose si el último botón de su camisa debería estar abrochado o suelto.
Y finalmente Jonás termina pagándole un almuerzo a Arnaldo. Arnaldo termina presumiendo de su viaje a las Bahamas, y Abel se va de putas que, al fin y al cabo, era lo que quería hacer antes que el maldito Jonás se le pusiera a hablar.
Crédito especial a Marie que me sugirió el tema.
"The lioness has been reunited with her cub, and all is right in the jungle."
De cómo terminar agotado mentalmente (reseña del parcial de Algoritmos)
Ahhh, el agotamiento... yo no entiendo cómo la cabeza puede aguantar estar tanto tiempo sentado pensando en tres ejercicios pedorros.
La modalidad de evaluación de los quías es así: Son 3 ejercicios, de los cuales el primero es el pulenta, el que vale... es decir, podés tener el 2 y 3 como los Dioses, pero si el 1 está mal, cagaste. De hecho, en el mismo parcial aclaran: Para aprobar, es necesario tener bien el 1 y el 2, o el 1 y el 3... onda que el 1 pinta importante. Y claro, de las 5 horas que te dan para resolver el parcial, sugieren usar 3 horas para el primer ejercicio, y 1 para cada uno de los dos restantes. ¿Usted ya está medio perdido? Yo también.
Espere, porque hay más. El primer ejercicio, además, se divide en A y B, de los cuales A es el más jodido. ¿Qué recomiendan entonces los tipos? Hacé primero el 1 A. Después hacé el 2 y el 3, y finalmente, volvé al 1 B.
Yo agarré la hoja y me puse a leer... el 1 A parecía jodido, veamos el B... mierda... ¿El 2? A la pipeta! ¿Y el 3? Mmmhhh... el 3 me sonaba de algún lado...
Bueno, entonces es hora de empezar a ponerse las pilas, ya son las 9:10 y tengo tan solo 4 horas y 50 minutos para terminarlo.
¿Usted alguna vez cursó Algoritmos? ¿No? Buenísimo, entonces esto le va a provocar una sonrisa. ¿Sabe usted qué me pedía el primer ejercicio? Me pedía diseñar una estructura que permita administrar las giras que hace un músico, con sus distintos recitales, sus canciones y sus partituras. El músico tenía un nombre raro... Sraeps Yentirb. Una mirada más diabólica podría llegar a suponer que se trataba de Britney Spears boca abajo (como todos los hombres la quieren ver).
Luego de muuucho tiempo de pensar, y de bancarme al profesor corregir cosas en el momento (será que los tipos no leen los parciales cuando los hacen?), finalmente se me ocurrió cómo resolverlo... Dios sabrá si está bien.
Hora de pasar al 2 y el 3, que, si bien pierden importancia frente al primero, siguen siendo vitales para aprobar.
El segundo ejercicio hablaba de tapones y agujeros (sí, amigo, estoy estudiando Computación. ¿No se nota?). Me llevó un rato largo y una larga consulta al profesor entender, siquiera, qué me estaban pidiendo hacer.
Y el tercer ejercicio... mamita! Digamos que yo tenía una idea de cómo resolverlo, pero digamos también que esa idea estaba absolutamente mal, y tuve que repensarla de nuevo. Terminé poniendo barbaridades que, espero, tengan coherencia.
En resumen, querido lector, me tienen agarrado de las bolas. Si me va mal, perdí la materia... eso sí, la nota la peleo a muerte. La semana que viene sabré los resultados, hasta entonces, recemos...
"Un árbol binario no es como un árbol n-ario... los caminos se bifurcan para todos lados"
La modalidad de evaluación de los quías es así: Son 3 ejercicios, de los cuales el primero es el pulenta, el que vale... es decir, podés tener el 2 y 3 como los Dioses, pero si el 1 está mal, cagaste. De hecho, en el mismo parcial aclaran: Para aprobar, es necesario tener bien el 1 y el 2, o el 1 y el 3... onda que el 1 pinta importante. Y claro, de las 5 horas que te dan para resolver el parcial, sugieren usar 3 horas para el primer ejercicio, y 1 para cada uno de los dos restantes. ¿Usted ya está medio perdido? Yo también.
Espere, porque hay más. El primer ejercicio, además, se divide en A y B, de los cuales A es el más jodido. ¿Qué recomiendan entonces los tipos? Hacé primero el 1 A. Después hacé el 2 y el 3, y finalmente, volvé al 1 B.
Yo agarré la hoja y me puse a leer... el 1 A parecía jodido, veamos el B... mierda... ¿El 2? A la pipeta! ¿Y el 3? Mmmhhh... el 3 me sonaba de algún lado...
Bueno, entonces es hora de empezar a ponerse las pilas, ya son las 9:10 y tengo tan solo 4 horas y 50 minutos para terminarlo.
¿Usted alguna vez cursó Algoritmos? ¿No? Buenísimo, entonces esto le va a provocar una sonrisa. ¿Sabe usted qué me pedía el primer ejercicio? Me pedía diseñar una estructura que permita administrar las giras que hace un músico, con sus distintos recitales, sus canciones y sus partituras. El músico tenía un nombre raro... Sraeps Yentirb. Una mirada más diabólica podría llegar a suponer que se trataba de Britney Spears boca abajo (como todos los hombres la quieren ver).
Luego de muuucho tiempo de pensar, y de bancarme al profesor corregir cosas en el momento (será que los tipos no leen los parciales cuando los hacen?), finalmente se me ocurrió cómo resolverlo... Dios sabrá si está bien.
Hora de pasar al 2 y el 3, que, si bien pierden importancia frente al primero, siguen siendo vitales para aprobar.
El segundo ejercicio hablaba de tapones y agujeros (sí, amigo, estoy estudiando Computación. ¿No se nota?). Me llevó un rato largo y una larga consulta al profesor entender, siquiera, qué me estaban pidiendo hacer.
Y el tercer ejercicio... mamita! Digamos que yo tenía una idea de cómo resolverlo, pero digamos también que esa idea estaba absolutamente mal, y tuve que repensarla de nuevo. Terminé poniendo barbaridades que, espero, tengan coherencia.
En resumen, querido lector, me tienen agarrado de las bolas. Si me va mal, perdí la materia... eso sí, la nota la peleo a muerte. La semana que viene sabré los resultados, hasta entonces, recemos...
"Un árbol binario no es como un árbol n-ario... los caminos se bifurcan para todos lados"
viernes, diciembre 03, 2004
De cómo estar podrido de la facultad.
Estoy cansado... cansado, nervioso, ansioso, podrido, agotado y varios adjetivos más. Mañana tengo que rendir un recuperatorio con el cual, me vaya bien o mal, finalizo, por fin, una de las materias más agotadoras que tuve en mi vida (corrección: La más agotadora).
Cansado, porque ya estudié lo que considero como suficiente, y no tengo ganas de ver un solo ejercicio más.
Nervioso, porque es un recuperatorio, de cómo me vaya depende la materia entera. Si apruebo, terminé y solo me resta rendir el final; si, en cambio, no apruebo, tengo que someterme a sufrir todo esto nuevamente.
Ansioso, porque es el sentimiento que me corroe siempre antes de un examen, sólo pienso en el momento en que lo termino y por fin puedo descansar.
Podrido, porque, bueno, estoy podrido...
Agotado, por lo que ya mencioné... esta materia es muy agotadora, me dejó exhausto.
Solo quiero rendir este parcial y empezar mis vacaciones de una vez, que, por primera vez en la vida, realmente las merezco.
A su vez, no quiero enfrentar el parcial, porque son 5 horas de estar sentado tratando de pensar hasta el hartazgo. Y sí, señor lector, 5 horas dura... y créame, a veces no alcanzan...
Me duele bastante la cabeza y lo único que quiero ahora es dormir, pero es demasiado temprano para hacerlo... si usted, querido lector, esperaba leer comentarios graciosos el día de hoy, lamento defraudarlo... mañana me va a ser más fácil, seguro la tardenoche me encontrará de mejor humor.
Si algo me reconforta y me genera más ansias, es que el domingo voy a ver a Norah Jones. Eso sí es motivación.
"No quiero estudiar, I wanna go home"
Cansado, porque ya estudié lo que considero como suficiente, y no tengo ganas de ver un solo ejercicio más.
Nervioso, porque es un recuperatorio, de cómo me vaya depende la materia entera. Si apruebo, terminé y solo me resta rendir el final; si, en cambio, no apruebo, tengo que someterme a sufrir todo esto nuevamente.
Ansioso, porque es el sentimiento que me corroe siempre antes de un examen, sólo pienso en el momento en que lo termino y por fin puedo descansar.
Podrido, porque, bueno, estoy podrido...
Agotado, por lo que ya mencioné... esta materia es muy agotadora, me dejó exhausto.
Solo quiero rendir este parcial y empezar mis vacaciones de una vez, que, por primera vez en la vida, realmente las merezco.
A su vez, no quiero enfrentar el parcial, porque son 5 horas de estar sentado tratando de pensar hasta el hartazgo. Y sí, señor lector, 5 horas dura... y créame, a veces no alcanzan...
Me duele bastante la cabeza y lo único que quiero ahora es dormir, pero es demasiado temprano para hacerlo... si usted, querido lector, esperaba leer comentarios graciosos el día de hoy, lamento defraudarlo... mañana me va a ser más fácil, seguro la tardenoche me encontrará de mejor humor.
Si algo me reconforta y me genera más ansias, es que el domingo voy a ver a Norah Jones. Eso sí es motivación.
"No quiero estudiar, I wanna go home"
jueves, diciembre 02, 2004
De cómo volverse fanático en 10 simples pasos.
El sábado estaba aburrido, como suelo estarlo bastante seguido, y se me ocurrió entrar a la página de Cablevisión (ah, sí, porque yo soy un loco bárbaro). Pasa que los quías, una vez por mes, hacen como 4 ó 5 sorteos de lo que sea, y yo, como es gratis y requiere un mínimo de esfuerzo, me anoto en todas. Fue así como he ganado productos que van desde entradas para la avant-premiere de "Freaky Friday" (dios mío, qué película mala, y encima en castellano!) hasta un video de la película "La mansión embrujada" que los guachos nunca me dieron (ni tampoco me calenté en reclamar). La cuestión es que, en esta ocasión, entre otras cosas, los muchachos sorteaban entradas para ver a Norah Jones en el Luna Park, además de un CD y un DVD para aquél que resulte agraciado. Como yo me anoto en todo lo que ellos sortean (incluyendo una camiseta del Beto Acosta, que me importa tanto como la cotización de la bolsa en el mercado de Quito), me anoté también en este. "En una de esas gano", me dije.
Al momento de enviar el formulario, que requería contestar dos preguntas sobre la muchacha, me dije "Bueno, ya que entré a la página para encontrar la respuesta a las preguntas, podría escuchar un tema, a ver qué onda". Cabe aclarar que yo, hasta el momento, no conocía absolutamente nada de ella.
Bueno, voy a la sección "Media" de la página oficial, y veo que ofrece para escuchar un fragmento de cada tema, entonces elijo uno de título "Creepin' In". ¿Por qué? Ni idea, será el destino.
La cuestión es que el tema me gustó, y me gustó mucho. Entonces decidí bajar el álbum nuevo, a ver si corría la misma suerte, pero al toque me doy cuenta que la mina no tenía muchos discos, entonces decidí directamente bajar todos, es decir, sus dos discos y otros dos más en vivo. Y uno más con demos llamado "First Sessions". Y debo admitirlo, me fascinó... yo sabía que me iba a gustar porque la mina toca el piano, y esa es mi debilidad, pero no creí que me gustaría tanto. Es impresionante la voz que tiene.
A todo esto, ahora yo ya estaba emocionado y con ganas de ganarme esas entradas, pero claro, el azar nunca fue amiga mía, así que recurrí a varios amigos de todas partes (y usted, quizás, fue uno de los que molesté) para que se anoten y me regalen las entradas si ganaban.
Aún así, no gané... maldito Cablevisión... pero a esta altura, no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver a Norah Jones en vivo, considerando que es muy poco probable que vuelva pronto, así que hoy me fui al Luna Park, con los $50 de la entrada más barata en el bolsillo, y los dedos cruzados rezando de que quedaran entradas (por si el lector no lo sabe, los recitales son este sábado y domingo). Esta vez la suerte sí estuvo de mi lado, porque conseguí la entrada, este domingo voy a verla, y estoy re contento.
Y pensé que usted, querido lector, merecía saber esto. ¿Por qué? Porque es mi blog y digo lo que quiero, y tenía ganas de expresar mi alegría.
Por cierto, el padre de Norah Jones es Ravi Shankar y el que escribió el tema "Melancholia", al cual ella le agregó letra y renombró como "Don't miss you at all" se llama Duke Ellington. Esas eran las preguntas que hacían los de Cablevisión.
"And once it has begun, won't stop until it's done... sneakin' in."
Al momento de enviar el formulario, que requería contestar dos preguntas sobre la muchacha, me dije "Bueno, ya que entré a la página para encontrar la respuesta a las preguntas, podría escuchar un tema, a ver qué onda". Cabe aclarar que yo, hasta el momento, no conocía absolutamente nada de ella.
Bueno, voy a la sección "Media" de la página oficial, y veo que ofrece para escuchar un fragmento de cada tema, entonces elijo uno de título "Creepin' In". ¿Por qué? Ni idea, será el destino.
La cuestión es que el tema me gustó, y me gustó mucho. Entonces decidí bajar el álbum nuevo, a ver si corría la misma suerte, pero al toque me doy cuenta que la mina no tenía muchos discos, entonces decidí directamente bajar todos, es decir, sus dos discos y otros dos más en vivo. Y uno más con demos llamado "First Sessions". Y debo admitirlo, me fascinó... yo sabía que me iba a gustar porque la mina toca el piano, y esa es mi debilidad, pero no creí que me gustaría tanto. Es impresionante la voz que tiene.
A todo esto, ahora yo ya estaba emocionado y con ganas de ganarme esas entradas, pero claro, el azar nunca fue amiga mía, así que recurrí a varios amigos de todas partes (y usted, quizás, fue uno de los que molesté) para que se anoten y me regalen las entradas si ganaban.
Aún así, no gané... maldito Cablevisión... pero a esta altura, no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver a Norah Jones en vivo, considerando que es muy poco probable que vuelva pronto, así que hoy me fui al Luna Park, con los $50 de la entrada más barata en el bolsillo, y los dedos cruzados rezando de que quedaran entradas (por si el lector no lo sabe, los recitales son este sábado y domingo). Esta vez la suerte sí estuvo de mi lado, porque conseguí la entrada, este domingo voy a verla, y estoy re contento.
Y pensé que usted, querido lector, merecía saber esto. ¿Por qué? Porque es mi blog y digo lo que quiero, y tenía ganas de expresar mi alegría.
Por cierto, el padre de Norah Jones es Ravi Shankar y el que escribió el tema "Melancholia", al cual ella le agregó letra y renombró como "Don't miss you at all" se llama Duke Ellington. Esas eran las preguntas que hacían los de Cablevisión.
"And once it has begun, won't stop until it's done... sneakin' in."
miércoles, diciembre 01, 2004
De cómo rascarse con propiedad.
No hay actividad más placentera para el ser humano que rascarse una comezón. Y reto a cualquier a que me lo niegue. En cuanto sentimos que un brazo empieza a picar, por un lado nos ponemos mal por la molestia que aflige nuestro cuerpo, pero por el otro lado, una sensación de bienestar nos corroe la mente... sabemos lo lindo que se siente rascarse. Y entramos a darle a la uña, pataleando de placer como si estuviéramos acariciándole la espalda a un perro (en este caso es el perro quien patalea, por supuesto). Sin embargo, de repente nos detenemos, y todo por ese maldito mito: "Cuanto más te rasques, más va a tardar en dejar de picarte". Quiero decirles acá, por medio de este hermoso acto, que eso es una vil mentira. Yo, como buen científico, he investigado en las mejores universidades de Rascología y Comezonia del país. He ido a varios simposios interdisciplinarios y he participado de interesantes debates, para llegar a resultados asombrosos. En primer lugar, experimenté con un grano producto de picadura de hormiga. El objeto de investigación "A" no ha sido rociado con ningún producto, ni ha tenido contacto con una uña. Luego de 3 semanas, el susodicho había desaparecido. Procedí a abrir paso a la investigación "B", para lo cual tuve que contar nuevamente con Ernestina, la hormiga. En este caso el grano fue tratado con Caladryl, pero aún sin ser rascado. El mismo desapareció a las 2 semanas, previo aviso mediante telegrama postal en el que rezaba "Me voy a la mierda. STOP. Estoy podrido de que me mojen con esa cagada. STOP. El grano. STOP. REW.".
Procedí, pues, a llevar a cabo la investigación... ¿Cuál seguía? Ah, sí, la "C". Ernestina picó nuevamente y el grano esta vez fue rascado hasta el hartazgo. Pus y sangre fueron la delicia del brazo que, mediante semejante combinación rojiblanca, parecía hincha de Estudiantes de la Plata. A las 2 semanas y media, el grano había desaparecido, y en su lugar había un cartel que decía "Se alquila. Gratis o mejor oferta".
Esto me llevó a concluir que, no importa cuánto te rasques, eventualmente se va a ir. Entonces desmitifico el mito aquél, diciendote, hermano: Si te pica, rascate. Si conseguís quien te rasque, mejor, menos esfuerzo. Si encontrás un tenedor, dale gas. Si sale sangre, ponete curita, esperá unas horas y dale de nuevo, porque nada más placentero, para el que gusta de rascarse, que ver que el granito se ha regenerado y podemos volver a rascar.
Soy Leonard Nimoy y esto ha sido "Desmintiendo mitos". En nuestra próxima edición: "Si mezclas sandía con vino, te agarra un patatus". Siga en sintonía.
"That's the second biggest monkey head I've ever seen!"
Procedí, pues, a llevar a cabo la investigación... ¿Cuál seguía? Ah, sí, la "C". Ernestina picó nuevamente y el grano esta vez fue rascado hasta el hartazgo. Pus y sangre fueron la delicia del brazo que, mediante semejante combinación rojiblanca, parecía hincha de Estudiantes de la Plata. A las 2 semanas y media, el grano había desaparecido, y en su lugar había un cartel que decía "Se alquila. Gratis o mejor oferta".
Esto me llevó a concluir que, no importa cuánto te rasques, eventualmente se va a ir. Entonces desmitifico el mito aquél, diciendote, hermano: Si te pica, rascate. Si conseguís quien te rasque, mejor, menos esfuerzo. Si encontrás un tenedor, dale gas. Si sale sangre, ponete curita, esperá unas horas y dale de nuevo, porque nada más placentero, para el que gusta de rascarse, que ver que el granito se ha regenerado y podemos volver a rascar.
Soy Leonard Nimoy y esto ha sido "Desmintiendo mitos". En nuestra próxima edición: "Si mezclas sandía con vino, te agarra un patatus". Siga en sintonía.
"That's the second biggest monkey head I've ever seen!"
lunes, noviembre 29, 2004
De cómo no saber qué hacer con el tiempo libre.
Es domingo a la tarde, el calor agobia nuestro cuerpo. Tomamos ese fresco vaso de agua, relleno con 3 cubos de hielo, que no hacen más que elevar el nivel de agua en el vaso. Después de todo, el hielo es agua, y agua nada más. Prendemos la televisión y pasamos revista por los 99 canales que estamos pagando, cada vez tomando más velocidad y descubriendo que nada nos llama la atención. Cuando llegamos al punto que decimos "Hey, esta carrera de guanacos ya la ví!" es que nos damos cuenta que, irremediablemente, la televisión no nos sirve de nada en este momento. Con el esfuerzo que esto implica, nos levantamos de la silla, sillón, cama o mueble de su preferencia, y miramos alrededor, a aquello que nos rodea y penetra, para intentar encontrar algo para hacer... pero nada suena tentador. Pensamos. ¿Qué placer tiene el ser humano, para una tarde aburrida, estando solo en casa? Si usted, querido lector, pensó lo que creo que pensó, entonces lamento decepcionarlo, no es el objetivo de este post.
Vemos el diario tirado allí, en la mesa. Recordamos que lo levantamos hace unas horas y ni lo miramos. Casi sin darnos cuenta, tomamos el Espectáculos y vemos qué hay de interesante... nada. Pero esto nos da una genial idea. ¿Y si vamos al videoclub y alquilamos algo? Y ahí tenemos el plan del día.
Si usted, querido lector, es como yo, entonces realmente escogió una aventura apasionante. Más aún si su lugar de destino es Blockbuster, conocido por su abundancia en material fílmico.
Entramos, pues, al paraíso de la cinematografía, y la aventura comienza. Primera parada, Comedia. ¿Nos sentimos con ganas de reirnos? Pasamos el ojo por los títulos clásicos. ¿Realmente alguien sigue alquilando "Mi pobre angelito"? El que pague por ese título ha sido, oficialmente, estafado. Seguimos mirando... "El regreso del super agente 86", algunos clásicos nunca mueren.
Cambiemos de sección, vamos a la parte de Terror. "Candyman conoce a Jason, y se va de joda con Chucky". ¿No la ví esta, ya? Ah, sí, Jason dice el nombre de Candyman tres veces, se fuma un porro, y ve muñequitos asesinos. Es buena...
Nos movemos dos pasos a la derecha, e ingresamos a la sección "Ciencia Ficción". Allí encontramos "De cómo hacer una película, la historia de Cosme Fulanito". No hay nada más ficticio que eso, se los aseguro...
Finalmente, luego de una hora, agotados y habiendo consultado cada título del catálogo, nos retiramos con una copia de "El Padrino"... más vale clásico conocido, que película pedorra de Will Ferrell por conocer.
"Me pudrí de las frases de Peperino Pómoro... ahora voy a poner lo que se me antoja, carajo!"
Vemos el diario tirado allí, en la mesa. Recordamos que lo levantamos hace unas horas y ni lo miramos. Casi sin darnos cuenta, tomamos el Espectáculos y vemos qué hay de interesante... nada. Pero esto nos da una genial idea. ¿Y si vamos al videoclub y alquilamos algo? Y ahí tenemos el plan del día.
Si usted, querido lector, es como yo, entonces realmente escogió una aventura apasionante. Más aún si su lugar de destino es Blockbuster, conocido por su abundancia en material fílmico.
Entramos, pues, al paraíso de la cinematografía, y la aventura comienza. Primera parada, Comedia. ¿Nos sentimos con ganas de reirnos? Pasamos el ojo por los títulos clásicos. ¿Realmente alguien sigue alquilando "Mi pobre angelito"? El que pague por ese título ha sido, oficialmente, estafado. Seguimos mirando... "El regreso del super agente 86", algunos clásicos nunca mueren.
Cambiemos de sección, vamos a la parte de Terror. "Candyman conoce a Jason, y se va de joda con Chucky". ¿No la ví esta, ya? Ah, sí, Jason dice el nombre de Candyman tres veces, se fuma un porro, y ve muñequitos asesinos. Es buena...
Nos movemos dos pasos a la derecha, e ingresamos a la sección "Ciencia Ficción". Allí encontramos "De cómo hacer una película, la historia de Cosme Fulanito". No hay nada más ficticio que eso, se los aseguro...
Finalmente, luego de una hora, agotados y habiendo consultado cada título del catálogo, nos retiramos con una copia de "El Padrino"... más vale clásico conocido, que película pedorra de Will Ferrell por conocer.
"Me pudrí de las frases de Peperino Pómoro... ahora voy a poner lo que se me antoja, carajo!"
domingo, noviembre 28, 2004
De cómo disfrutar la espera (y un comentario de película)
Me encanta cuando, al hablar a una compañía, me dicen "Te paso con soporte". Porque es ahí donde uno puede relajarse y disfrutar al ritmo de la música de espera.
Mi buen amigo Pega (no pregunte por qué le digo así... es una historia larga... tan larga como su nombre), la otra vez me llamó desde su trabajo. Y en un momento, con su mejor cara de "Soy hombre ocupado" me dijo: "Esperá que tengo un llamado por la otra linea". Cabe aclarar que esa "otra linea" era un teléfono que sonaba a 3 cm de su brazo, pero la comodidad pudo más, y en lugar de estirar el brazo, simplemente me puso en espera.
Y ahí es cuando me doy cuenta de la excelente oportunidad laboral que me estoy perdiendo... ¿No sería buenísimo conseguir un laburo de musicalizador para llamadas en espera? Actualícese, amigo, las épocas de Para Elisa ya terminaron! Ahora en las esperas uno puede escuchar, desde el panorama internacional, hasta lo último de Eminem. Todo depende de dónde provenga la comunicación. Si usted llamó a "Servicio de asistencia al suicida" no le van a poner a Bandana... va a querer matarse incluso antes de que puedan ayudarlo! En cambio, si llama a un hospital, lo más probable es que le pongan a Los Chalchaleros, es el mejor sedante que hay, te duerme en segundos...
Sin embargo, y contradiciendo a lo que acabo de decir, todavía hay empresas anticuadas que te ponen Para Elisa, y sus derivados clásicas, como el Himno a la Alegría. Y ni siquiera es una versión que uno pueda decir "Qué riqueza musical", sino lo más pedorro con un timbrecito como celular no polifónico (queda feo decir "monofónico"). ¡Muchachos, con eso están contradiciendo el verdadero objetivo de la música! Supone ser un intermezzo (desde que estudio piano, me sé todos los términos italianos) entre la comunicación inicial y el verdadero objetivo del llamado. O sea, por algo se llama "música de espera". ¿Quién querría esperar con semejante playlist?
Ahora, si usted quiere que su potencial cliente disfrute de la espera, necesita tener un set de temas de corta duración, sabiendo que, por lo usual, las esperas no duran demasiado, y uno se desilusiona si está disfrutando la música y de repente se corta por un "Hola" del otro lado. Más aún si uno estaba cantando dicha canción... si se corta así, de repente, usted sigue cantando, y su interlocutor se rasca la cabeza preocupado...
Eso sí... si usted, querido lector, va a llamar a Fibertel, póngase cómodo... está usted a punto de escuchar las obras completas de Beethoven y Mozart, sin interrupciones, y en estereo where available...
Tema aparte... como acá nombré a Pega, creo justo aclarar que mi interlocutora en el post de la llamada a España era Marita...
En otro orden de cosas, fui a ver "The Forgotten" (Misteriosa Obsesión), en mi regreso triunfal a los cines porteños luego de varios meses de abstinencia, y de la mano de una hermosa compañía. Como yo soy de los que odian saber sobre una película que quiero ver, no voy a contarle detalles al estimado lector. Sin embargo, voy a incitarlo a que vaya a verla, porque es muy buena. Sólo le califico de negativo una escena de unos pocos segundos, donde abusaron de los efectos gráficos de manera innecesaria. Lo que es el resto, le doy 9.5 blogcitos, de 10. Atenti fanas de Friends, porque aparece la actriz que hace de Susan... y está re vieja!
En fin... extrañaba el aire de los cines, el confort del Abasto, y ese no sé qué que hace al cine uno de los mayores placeres del hombre. Ahora quiero ver Los Increíbles. ¿Quién se ofrece a acompañarme?
"Es más posible, pero mucho más posible, que el pato sea Carré a que el Carré sea pato"
Mi buen amigo Pega (no pregunte por qué le digo así... es una historia larga... tan larga como su nombre), la otra vez me llamó desde su trabajo. Y en un momento, con su mejor cara de "Soy hombre ocupado" me dijo: "Esperá que tengo un llamado por la otra linea". Cabe aclarar que esa "otra linea" era un teléfono que sonaba a 3 cm de su brazo, pero la comodidad pudo más, y en lugar de estirar el brazo, simplemente me puso en espera.
Y ahí es cuando me doy cuenta de la excelente oportunidad laboral que me estoy perdiendo... ¿No sería buenísimo conseguir un laburo de musicalizador para llamadas en espera? Actualícese, amigo, las épocas de Para Elisa ya terminaron! Ahora en las esperas uno puede escuchar, desde el panorama internacional, hasta lo último de Eminem. Todo depende de dónde provenga la comunicación. Si usted llamó a "Servicio de asistencia al suicida" no le van a poner a Bandana... va a querer matarse incluso antes de que puedan ayudarlo! En cambio, si llama a un hospital, lo más probable es que le pongan a Los Chalchaleros, es el mejor sedante que hay, te duerme en segundos...
Sin embargo, y contradiciendo a lo que acabo de decir, todavía hay empresas anticuadas que te ponen Para Elisa, y sus derivados clásicas, como el Himno a la Alegría. Y ni siquiera es una versión que uno pueda decir "Qué riqueza musical", sino lo más pedorro con un timbrecito como celular no polifónico (queda feo decir "monofónico"). ¡Muchachos, con eso están contradiciendo el verdadero objetivo de la música! Supone ser un intermezzo (desde que estudio piano, me sé todos los términos italianos) entre la comunicación inicial y el verdadero objetivo del llamado. O sea, por algo se llama "música de espera". ¿Quién querría esperar con semejante playlist?
Ahora, si usted quiere que su potencial cliente disfrute de la espera, necesita tener un set de temas de corta duración, sabiendo que, por lo usual, las esperas no duran demasiado, y uno se desilusiona si está disfrutando la música y de repente se corta por un "Hola" del otro lado. Más aún si uno estaba cantando dicha canción... si se corta así, de repente, usted sigue cantando, y su interlocutor se rasca la cabeza preocupado...
Eso sí... si usted, querido lector, va a llamar a Fibertel, póngase cómodo... está usted a punto de escuchar las obras completas de Beethoven y Mozart, sin interrupciones, y en estereo where available...
Tema aparte... como acá nombré a Pega, creo justo aclarar que mi interlocutora en el post de la llamada a España era Marita...
En otro orden de cosas, fui a ver "The Forgotten" (Misteriosa Obsesión), en mi regreso triunfal a los cines porteños luego de varios meses de abstinencia, y de la mano de una hermosa compañía. Como yo soy de los que odian saber sobre una película que quiero ver, no voy a contarle detalles al estimado lector. Sin embargo, voy a incitarlo a que vaya a verla, porque es muy buena. Sólo le califico de negativo una escena de unos pocos segundos, donde abusaron de los efectos gráficos de manera innecesaria. Lo que es el resto, le doy 9.5 blogcitos, de 10. Atenti fanas de Friends, porque aparece la actriz que hace de Susan... y está re vieja!
En fin... extrañaba el aire de los cines, el confort del Abasto, y ese no sé qué que hace al cine uno de los mayores placeres del hombre. Ahora quiero ver Los Increíbles. ¿Quién se ofrece a acompañarme?
"Es más posible, pero mucho más posible, que el pato sea Carré a que el Carré sea pato"
sábado, noviembre 27, 2004
De cómo explotar una potencial fuente de dinero.
Hay gente con talento, y gente sin talento. Y sin ánimos de presumir, yo soy gente con talento. Lamentablemente, tengo talento para aquello que no es redituable, y eso es lo que me molesta.
Yo tengo la capacidad de poder reconocer, sin verlo, cuándo un televisor está prendido o apagado. Aún si no tiene imagen, si está oscuro, en silencio, yo puedo saber si está prendido o no sin verlo. El día que Sanyo necesite comprobar fehacientemente si el sistema de apagado automático que le incorporó a sus nuevos modelos funciona, me van a llamar.
Tengo la capacidad de reconocer a cualquier famoso que es entrevistado sin tener que mirarlo. Ayer estaban pasando una entrevista a Soledad Silveyra, y yo entro al comedor, de espaldas al televisor, y le digo a mi hermano "Esa es Soledad Silveyra". Y con cara de "Qué groso soy" me doy cuenta que, en efecto, era ella. El día que Stevie Wonder conduzca un talk show y necesite reconocer sus invitados, me va a llamar.
Poseo la enorme habilidad de imitar a la perfección la risa de Bugs Bunny, en su doblaje al español latinoamericano. Pero no el primero, sino el segundo. Apenas deleito con mi capacidad, la gente voltea a ver dónde es que están pasando el dibujo animado. El día que Mel Blanc, desde su tumba, haga convocatoria de doblaje y necesite una última risa, me van a llamar.
No hay capacidad que más me haga sentir orgulloso, que la de reconocer cuándo una canción de Queen está sonando en algún lado. Con solo escuchar los tres primeros segundos, ya puedo deleitar a mi compañía diciendo "Esto que suena es Ogre Battle. Pertenece al album Queen II, y fue compuesto por Freddie Mercury como parte de una serie de canciones enganchadas musicalmente". El día que el mundo esté poblado de fanas de Queen desesperados por poder reconocer fragmentos con el solo oir del viento, me van a llamar.
Una vez, un amigo me dijo que mi silbido parece un MIDI por la fidelidad con que lo transmito. Que el solo contacto de mis labios, al reproducir sonido, puede imitar la información que un archivo MIDI transmite de computadora en computadora. El día que la Sound Blaster decida reemplazar sus componentes, y la gente se vuelva medio estúpida, me van a llamar.
Me jacto de ser uno de los únicos capaces de apagar el tubo de luz de la cocina cuando el botoncito se traba. Mis hermanos y mi mamá no lo pueden entender, ellos presionan el botón pero la luz no se apaga. Voy yo, y con un simple toquecito, vuelvo todo a la normalidad. El día que se levanten con ganas de morfar un alfajorcito a las 3 de la mañana, y no quieran dejar todo prendido, me van a llamar. Minga que voy a ir...
Y usted, querido lector... ¿Qué talento oculto posee?
"Es más posible que un turco coma tuercas a que un moscovita coma moscas."
Yo tengo la capacidad de poder reconocer, sin verlo, cuándo un televisor está prendido o apagado. Aún si no tiene imagen, si está oscuro, en silencio, yo puedo saber si está prendido o no sin verlo. El día que Sanyo necesite comprobar fehacientemente si el sistema de apagado automático que le incorporó a sus nuevos modelos funciona, me van a llamar.
Tengo la capacidad de reconocer a cualquier famoso que es entrevistado sin tener que mirarlo. Ayer estaban pasando una entrevista a Soledad Silveyra, y yo entro al comedor, de espaldas al televisor, y le digo a mi hermano "Esa es Soledad Silveyra". Y con cara de "Qué groso soy" me doy cuenta que, en efecto, era ella. El día que Stevie Wonder conduzca un talk show y necesite reconocer sus invitados, me va a llamar.
Poseo la enorme habilidad de imitar a la perfección la risa de Bugs Bunny, en su doblaje al español latinoamericano. Pero no el primero, sino el segundo. Apenas deleito con mi capacidad, la gente voltea a ver dónde es que están pasando el dibujo animado. El día que Mel Blanc, desde su tumba, haga convocatoria de doblaje y necesite una última risa, me van a llamar.
No hay capacidad que más me haga sentir orgulloso, que la de reconocer cuándo una canción de Queen está sonando en algún lado. Con solo escuchar los tres primeros segundos, ya puedo deleitar a mi compañía diciendo "Esto que suena es Ogre Battle. Pertenece al album Queen II, y fue compuesto por Freddie Mercury como parte de una serie de canciones enganchadas musicalmente". El día que el mundo esté poblado de fanas de Queen desesperados por poder reconocer fragmentos con el solo oir del viento, me van a llamar.
Una vez, un amigo me dijo que mi silbido parece un MIDI por la fidelidad con que lo transmito. Que el solo contacto de mis labios, al reproducir sonido, puede imitar la información que un archivo MIDI transmite de computadora en computadora. El día que la Sound Blaster decida reemplazar sus componentes, y la gente se vuelva medio estúpida, me van a llamar.
Me jacto de ser uno de los únicos capaces de apagar el tubo de luz de la cocina cuando el botoncito se traba. Mis hermanos y mi mamá no lo pueden entender, ellos presionan el botón pero la luz no se apaga. Voy yo, y con un simple toquecito, vuelvo todo a la normalidad. El día que se levanten con ganas de morfar un alfajorcito a las 3 de la mañana, y no quieran dejar todo prendido, me van a llamar. Minga que voy a ir...
Y usted, querido lector... ¿Qué talento oculto posee?
"Es más posible que un turco coma tuercas a que un moscovita coma moscas."
viernes, noviembre 26, 2004
De cómo no dar con la tecla.
Ahhh, la humanidad...
Hoy suena el telefono, atiendo, y me dice una voz desde el otro lado "Perdón, es equivocado". Ni alcanzo a decir "Bueno" que ya me cortó. Ahora, esto me motiva a pensar dos cosas: 1.- ¿Cómo corno supo que era equivocado? 2.- ¿No tiene respeto la gente que llama?
Está bien, la primera es fácil... quizás el tipo intentó llamar a un lugar donde sabía que no podría atenderlo un hombre, o un joven, o alguien con mi voz, y de ahí dedujo que se equivocó. Pero la segunda... no sé, quizás soy el que está mal, que cuando me avivo que llamé equivocado, pido disculpas y no corto en la cara. La mayoría no. Llama, dice "Me equivoqué", y te dejan con la palabra en la boca. No era mi intención contarle a esta persona sobre lo fabuloso que es pescar tiburones en el riachuelo, pero un mínimo de decencia para que llegue a decirle "No hay problema" podés tener, flaco!
Pero si hay algo peor que esa gente, son los que simplemente no quieren aceptar que se equivocaron.
- Hola, está Carlos?
- No, acá no vive ningún Carlos, es equivocado.
- Ah...
A los 30 segundos...
- Hola, está Carlos?
- No, vos me llamaste recién, tenés el número mal.
- Ah...
15 segundos...
- Hola, está Carlos?
- Flaco, con qué número querés hablar?
- Carlos... ¿Está?
- No, flaco, es equivocado, pero con qué num... click
30 segundos más...
- ¿Carlos?
- Sí, soy yo, quién habla?
- Vos no sos Carlos...
- No, posta, soy yo... ¿Quién habla?
- Soy yo, el Chala!
- Chala querido! ¿Cómo estás?
- ¿Querido? Nunca me llamaste así
- Es que hace tiempo que quiero decirte esto, Chala... me pasan cosas con vos...
- ¿En serio Carlos?
- En serio, man... te amo! Encontrémonos, venite para casa...
- Voy para allá.
Es la única forma de librarse de este tipo, se los aseguro.
Y en la misma línea que estos, se encuentran los confundidos matemáticos.
- ¿Es el 4153-5134?
- No... 5132
- Ah, perdón.
15 segundos...
- No, flaco, te dije que este es 5132.
- ¿Pero esa no es la casa de Chamorro?
- No...
- Es el 5134, no?
- ...
- ¿Hola?
- Te dije que es el 5132!
- Ah, perdón.
Y le toma 30 minutos, dos pizzas, un café y el provechito que le sigue avivarse que marcó mal...
Este post parece largo, pero en realidad es por todas las conversaciones... sinceramente, no hay mucho más para decir de esta gente... flaco, si soy suficientemente amable como para marcarte tu error, lo mínimo que podés hacer es decirme "Disculpame", y no cortarme en la cara! Si yo tuviera Caller ID, te juro que te llamo y te dejo pagando... es que llamaría con cobro revertido...
"Es más posible que un elefante maneje un 0 Km a que un camello habite un departamento de un ambiente."
Hoy suena el telefono, atiendo, y me dice una voz desde el otro lado "Perdón, es equivocado". Ni alcanzo a decir "Bueno" que ya me cortó. Ahora, esto me motiva a pensar dos cosas: 1.- ¿Cómo corno supo que era equivocado? 2.- ¿No tiene respeto la gente que llama?
Está bien, la primera es fácil... quizás el tipo intentó llamar a un lugar donde sabía que no podría atenderlo un hombre, o un joven, o alguien con mi voz, y de ahí dedujo que se equivocó. Pero la segunda... no sé, quizás soy el que está mal, que cuando me avivo que llamé equivocado, pido disculpas y no corto en la cara. La mayoría no. Llama, dice "Me equivoqué", y te dejan con la palabra en la boca. No era mi intención contarle a esta persona sobre lo fabuloso que es pescar tiburones en el riachuelo, pero un mínimo de decencia para que llegue a decirle "No hay problema" podés tener, flaco!
Pero si hay algo peor que esa gente, son los que simplemente no quieren aceptar que se equivocaron.
- Hola, está Carlos?
- No, acá no vive ningún Carlos, es equivocado.
- Ah...
A los 30 segundos...
- Hola, está Carlos?
- No, vos me llamaste recién, tenés el número mal.
- Ah...
15 segundos...
- Hola, está Carlos?
- Flaco, con qué número querés hablar?
- Carlos... ¿Está?
- No, flaco, es equivocado, pero con qué num... click
30 segundos más...
- ¿Carlos?
- Sí, soy yo, quién habla?
- Vos no sos Carlos...
- No, posta, soy yo... ¿Quién habla?
- Soy yo, el Chala!
- Chala querido! ¿Cómo estás?
- ¿Querido? Nunca me llamaste así
- Es que hace tiempo que quiero decirte esto, Chala... me pasan cosas con vos...
- ¿En serio Carlos?
- En serio, man... te amo! Encontrémonos, venite para casa...
- Voy para allá.
Es la única forma de librarse de este tipo, se los aseguro.
Y en la misma línea que estos, se encuentran los confundidos matemáticos.
- ¿Es el 4153-5134?
- No... 5132
- Ah, perdón.
15 segundos...
- No, flaco, te dije que este es 5132.
- ¿Pero esa no es la casa de Chamorro?
- No...
- Es el 5134, no?
- ...
- ¿Hola?
- Te dije que es el 5132!
- Ah, perdón.
Y le toma 30 minutos, dos pizzas, un café y el provechito que le sigue avivarse que marcó mal...
Este post parece largo, pero en realidad es por todas las conversaciones... sinceramente, no hay mucho más para decir de esta gente... flaco, si soy suficientemente amable como para marcarte tu error, lo mínimo que podés hacer es decirme "Disculpame", y no cortarme en la cara! Si yo tuviera Caller ID, te juro que te llamo y te dejo pagando... es que llamaría con cobro revertido...
"Es más posible que un elefante maneje un 0 Km a que un camello habite un departamento de un ambiente."
jueves, noviembre 25, 2004
De cómo cocinar ajos de Bulgaria (Bulgaria es un país).
Qué calor que hace, la puta madre... existe gente que ama el verano, y los que lo odian con todo su alma. Yo, personalmente, detesto el verano cuando hace un calor de morirse y lo adoro cuando me estoy cagando de frío. Pero hoy fue uno de esos días donde, no solo se hace insoportable el calor, sino que uno se vuelve insoportable por culpa del calor. Culpa de la calor, como diría Doña Rosa a su vecina Clodomira, mientras comenta que había puesto su chalina a secarse al sol y hoy la encontró chamuscada, y cuando ya no tienen de qué hablar, se ponen a comentar la novela. "¿Vio, Clodomira, que ahora parece que el Francisco está engañando a Lupita?". Porque las viejas siempre se refieren a un tipo como "el Francisco"; y es que en esas novelas la gente tiene nombres como "María Eduardo de la Santa Trinidad de Cacho", y uno no puede saber si se trata de un hombre, una mujer, o el pitufo Enrique; entonces, para aclarar, le agregamos un "el" que no lastima a nadie. Y entonces "el Francisco" pasa a ser una forma despreciativa ya de por sí, y si se lo llama así, es porque algo malo hizo. Y la pobre Lupita tiene que pagar el precio, o mejor dicho, cobrarlo, porque por fingir estar embarazada de su hermano, Lupita cobra fangotes de guita, y después se hace la que no necesita de la novela, y se dedica a cantar, como Thalía o Natalia Oreiro, que se casa con Mollo para decir "¿Ven? A pesar de que canto música pedorra soy del palo", y Mollo a su vez dice "Me estoy comiendo a la Oreiro, envidia?", y claro, cómo no lo vamos a envidiar? Si el tipo estuvo con los más grandes, tocó con Luca, y ahora vive sus años más felices con una mina que está más buena que un feriado, como el 8 de Diciembre, que se acerca y ahora parece que es feriado nacional, o sea que yo, que soy judío, puedo vagar sin culpa durante ese día. Sin embargo, cuando nosotros tenemos nuestra inmaculada concepción, nos dicen "No, pibe, en el calendario no está con letra roja, así que no es feriado". ¿Y si yo me llevo un marcador y pinto las letras de rojo? Así me hago el piola y declaro todos los días de feriado nacional y no hago un pomo. Pero un pomo vacío, porque si está lleno entonces vienen los pendejos a joder con que estamos en carnaval, y te tiran Rey Momo por todos lados, y vos los mirás con cara de "Qué nene adorable" mientras buscas el punto exacto donde más le podría llegar a doler la patada en el culo que no vas a poder darle, porque desde la puerta ves al papá que te pone cara de "Fingí que estás disfrutando esto o no te sentás por una semana". Y uno tiene que fingir, aparentar que está disfrutando, como cuando va al teatro invitado por un amigo que le dijo "Un amigo mío actúa acá, vení, acompañame", y claro, tiene que poner esa típica cara de "Qué obra interesante" y la expresión de "Estoy entendiendo la trama" que solo puede lograr pensando realmente si no será peligroso mezclar choclo con manteca. Y el amigo que lo acompaña nota la preocupación en su cara, y se pone contento. Eso, claro, hasta que ve que te quedaste dormido y todo tu trabajo fue al pedo. El tipo se va ofendido y la bronca le dura hasta Navidad, que por cierto no falta mucho, y ya hay que ir haciendo las compras. Entonces entramos al shopping y en el camino nos cruzamos con cinco Papá Noel, cada uno recomendándote un producto distinto. Y vos, que toda la vida te la pasaste convenciendo al nene de que Papá Noel sí existe, cómo hacés ahora para que te crea que es único, y no tiene clones por todos lados? Si cruzás dos pasos te encontrás con un Papá Noel que lo ve al nene y le dice "Y vos qué querés que te regale?". Y el pibe le contesta "Te dije hace 5 minutos, boludo, no me das bola cuando te hablo?". El Papá Noel pone cara de "Ah, sí, cierto que me dijiste" y le acaricia la cabeza mientras se saca disimuladamente la barba falsa y se fuma un cigarrillo, tirando el humo para todos lados. Y no hay cosa más molesta que esa, tirar el humo en la cara cuando uno no fuma. Entonces yo le digo al que fuma "¿No podés tirar el humo para otro lado?" y él, en un acto de vandalismo y con toda la cara de "Soy el más poronga de todos" me dice "No", y me tira una humareda en la cara. ¿Por qué no te agarra una embolia y te moris de cáncer, boludo? Me pone loco el idiota ese que se cree gracioso porque te tira el humo en la cara... me irrita más que alguien que te pregunta "¿La carrera de Ingeniería se estudia en la Facultad de Ingeniería?". No, boludo, se estudia en la de Agricultura y Biología...
¿Ahora entienden por qué no me gusta el calor extremo?
"Todo evento confirmado con menos de una semana y media de anticipación, está condenado al fracaso."
¿Ahora entienden por qué no me gusta el calor extremo?
"Todo evento confirmado con menos de una semana y media de anticipación, está condenado al fracaso."
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