sábado, abril 30, 2005

De cómo pararse en una fila por horas.

Gracias al famoso, controvertido y nunca bien ponderado post de los insectos, usted ahora ya sabe que me encantan los chistes de Liniers, verdad? Y gracias al último post, de la Feria del Libro, sabe también que me encanta Pettinato, verdad? Bueno, tenemos entonces dos conjuntos... ¿Cuál es su intersección? Hoy, en la Feria del Libro, además de presentar su libro Pettinato, también presentaba Liniers. Lo cual significa que dos potencias se saludaban... o se agitaban la mano desde lejos, porque no llegaron a saludarse. Pues bien, yo tuve que elegir uno de los dos, y, por supuesto, me quedé con Pettinato, tipo groso como pocos (aunque él esté podrido de los que dicen "groso").
La presentación del libro tuvo poco de presentación y casi nada del libro. Pero sí tuvo mucho humor, mucho glamour... mucho Pettinato. Fue, básicamente, un monólogo al mejor estilo stand-up (género que amo) de unos 40 minutos, donde no paré de reirme ni un segundo. Petti logra eso en mí, por eso lo admiro. Al final del monólogo, dijo "Bueno, esto y más pueden encontrarlo en el libro", y es básicamente todo lo que mencionó sobre el mismo.
Apenas salí de auditorio, empezó la carrera hacia el stand de Ediciones B, donde don Roberto en persona estaría firmando autógrafos. Mientras avanzaba, me topo con una fila de gente bastante extensa (la fila, no la gente). Pregunto, pues, de qué se trata, y me comentan que Liniers estaba firmando... me muerdo los labios y sigo viaje. Llego a una fila cuya extensión me hacía creer que, si la veíamos desde arriba, asemejaba a la muralla china... no hay duda, era la de Petti... me ubico al final de la misma luego de caminar muuuuucho... a mi derecha, el stand de Oceano Color... a mi izquierda, mi casa (¿?).
Una hora y media, señores... una hora y media estuve esperando, hasta que por fin llegué al stand de Ediciones B y lo ví sentado firmando ejemplares. A su derecha, una de las mujeres más hermosas que ví en mi vida, a la cual, dos días antes, le había comprado el libro de Petti (es la cajera del stand, no revendedora, eh). Si de puta casualidad caes en este blog, sabelo, te amo.
En fin... decía, me acerqué hacia el gran maestro y saqué el ejemplar a firmar. Al contrario del 90% de esa fila, no fue su libro "Entre la nada y la eternidad" el que elegí para su firma, sino uno que sacó hace muuuuchos años, llamado "El que insulta primero insulta dos veces". Dicho libro se encuentra ilustrado, en su tapa, con una foto de Petti mucho más joven y con pelo lacio y morocho. Quería ver su cara de sorpresa al toparse con ese libro.
Cuando me llegó el turno, y vio el libro, notó, en efecto, cierta sorpresa y me preguntó si lo había comprado acá. Después lo firmó y yo me retire satisfecho... o casi... yo quería una foto!
Y bueno, esa fue mi epopeya... no será lo más emocionante que hay, pero al menos disfruté de un show de Petti, y eso no tiene comparación. Ahora... ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar a Liniers?

Antes de despedirme, una muestra de la grositud de su nuevo libro:
La vez pasada llamé al sistema de compras por teléfono que tiene un shopping. Me atienden. "Sí, ¿En qué podemos ayudarlo?". "Nada... sólo estoy mirando, gracias."

¿Quieren saber algo? Me gasté más de 1.000 dólares el año pasado para hacer un curso anual sobre la reencarnación. Yo no lo quería pagar, pero el capo del curso me dijo: "Pettinato... vamos, gastátelo... es un curso sobre la reencarnación... Pensalo... Date el gusto... ¡Sólo se vive una vez!". ¿No es increíble?

Me encantan los perros. Podés hablarles y decirles absolutamente cualquier cosa: "¿Sabías que hay vida en Júpiter?". "El queso es Dalí". "Conjuguemos el verbo saber"... Lo increíble es que el perro siempre te mira con la misma cara. "Hola, ¡Imbécil del carajo!"... ¡Y ahí está! ¡Mirándote con la misma cara!
Es fabuloso, le decís: "Me parece que te voy a cortar las orejas sin anestesia", y él te mira como diciendo: "¡Guauuuuu!... Sabés que tenés razón... ¿Cómo no había pensado en eso antes?".


EDIT: Pequeña actualización que acabo de recibir por mail... ¡Logré tener una foto con él! Gracias miles a la pareja con el celular con camarita, que logró, después de todo, sacar una foto:

(nota: la mina que se ve de fondo no es a la que me refiero más arriba, sino la que está del otro lado y no salió en la imagen)

viernes, abril 29, 2005

De cómo feriar un libraco, amiguetes! (título para entendidos)

Les tengo una buena y una mala... la buena es que llegó, una vez más, la Feria del Libro a Buenos Aires!! La mala es que, por eso, Cachogos fue suspendido por tiempo indefinido... y bueno, coraje, mis valientes!
Para nuestros amigos de otros países, o incluso de otras ciudades, que desconocen el evento, les comento (jejeje, eso rima) de qué va la cuestión: Galpón, grande grande, con piso de colores... verde, azul, amarillo y creo que rojo también. Cada color es un pabellón. Adentro, miles y miles de stands (término inglés cuya traducción significa "Me acomodo como puedo entre tres paredes y espero que nadie me vea para manotear un libro"). En cada stand, libros (y... no va a haber caballos pura sangre... bueno, pura sangre y un poco de carnecita también, sino es un asco). La idea, pues, es la siguiente: Varias editoriales, comercios del rubro y afines se juntan para rendirle tributo al medio de comunicación más popular después de los mensajitos de texto: El libro.
Ahora, la cuestión es la siguiente... esta Feria tiene fama de ser popular, o tiene popularidad de ser famosa, que básicamente sería lo mismo pero no lo es. Entonces, siempre se llena de gente que viene desde lugares remotos para presenciar el hecho, como Las Toninas, Tafí Del Valle, Choele Choel y Hurlingam. Es por eso que no conviene ir un fin de semana, porque está más apretado que en uno de esos cosos de Japón donde la gente duerme, vieron qué groso? Los quías duermen en cajones! Es como si guardaran la ropa pero sin siquiera sacársela. Y hablando de Japón y ropa, vean este video y díganme si no son unos grosos estos tipos: clic acá.
Bueno, me alegra decir que yo ya fui (a la feria, eh, no a Japón), y voy a ir un par de veces más. La cosa es así: Fui el jueves pasado a la tarde... al ser día de semana, estaba bastante habitable. No estaba completamente vacío, pero se podía caminar tranquilo. Está exactamente igual que el año pasado... los mismos stands, la misma ubicación, Fontanarrosa firmando libros todos los días, etc... entré sintiendo que estaba viajando por el tunel del tiempo... hasta que ví los precios. Cabe aclarar que entré gratis porque soy universitario y al fin le encontré una utilidad a esta maldita facultad!
Bueno, luego de una recorrida que me habrá llevado unas dos horas, me volví con el fruto de mi estancia: El nuevo libro de Pettinato, y el guión de Pulp Fiction.
Hablando de Pettinato, este sábado el quía va a estar presentando el susodicho libro, y firmando ejemplares, razón por la cual retornaré a la Feria (sí, chicas! Voy a estar en la feria! Pueden ir a verme, prometo sacarme fotos con todas). Claro que, al ser sábado a la noche, va a estar hasta las re pelotas de gente, como dije... pero como yo ya la recorrí, no me importa... yo voy por Petti nomás... un capo el tipo, a pesar de que esté en contra de Queen... y bue, qué le vamos a hacer? No se puede todo en esta vida.
Luego, la semana siguiente, una vez más iré a la Feria, porque me dijeron que va a llegar un libro que estoy esperando hace tiempo: "Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers". Libro que ya salió en España hace tiempo, y que Marita, mi amiguita del alma a la cual quiero con locura, todavía no me compró... será posible, Doña Rosa?
Y bueno... mis amigos... si tienen oportunidad de visitar este bello lugar, háganlo. Si no tienen oportunidad... eh... no lo hagan. Pero recuerden la famosa frase de José Duval: "Un libro que no tiene nada escrito, más que libro, es un cuaderno".
Recuerden también la frase del general Wayving: "La pluma del águila jamás atravesará una gota de aceite".
Cierto que dije que no haría más chistes de Les Luthiers... pero bue, si no lo entienden es su problema, loco, yo digo lo que se me antoja...

jueves, abril 28, 2005

De cómo apreciar un viaje monótono.

Y un buen día, se me ocurrió ver cómo sería el viaje en colectivo sin música acompañándome. Desde tiempos inmemoriables, o sea, tiempos sin memoria, yo viajo en colectivo acompañado de algún dispositivo portatil que reproduzca música. En tiempos de antaño (o eran de Antonio? Mmhh... no... eran de antaño... bueno, digamos "Tiempos de ant."), dicho dispositivo era un simple walkman (o sea, un hombre caminante. Tengo todo el inglés, eh!) el que, mediante un cuadradito llamado "casette" (casa en francés. Tengo todo el francés, eh!) me permitía oir las más hermosas melodías (barrilete en alemán. Tengo todo... ah, no, eso no...). Los tiempos han ido cambiando, yo he ido evolucionando... digo... he ido bolucionando, y ahora el casette pasó a la prehistoria. Luego de superar mi etapa antigua, decidí utilizar un discman (o sea, un disco caminando... ¿Qué? ¿Nunca vio uno?), lo cual acarreaba consigo diversos problemas: Por ejemplo, ¿Cómo doblaba en las esquinas?
Superada ya esa etapa, y ese pésimo chiste, llegué a lo que se conoce como "Era Moderna", es decir, la del MP3. Y en ella estoy actualmente hasta que exista la forma de revivir a Freddie Mercury, meterlo en una cajita diminuta, y llevarlo a todos lados con su música. Yo no pierdo las esperanzas.
Entonces, cada vez que viajo en colectivo, me aseguro de tener mi MP3 con pilas listo para usar y/o disfrutar.
Pero no, esta vez decidí probar suerte sin nada en mis oídos... excepto cera, órganos internos y todas esas cosas, claro. Y debo admitir que he descubierto varias cosas. La primera, claro, que el viaje es aburridísimo. Pero también, me resultó curioso ver en qué ocupa su tiempo el resto de los pasajeros durante la estadía. Lamentablemente no puedo meterme en sus mentes (aún) para saber qué piensan, pero creo que eso ni siquiera es necesario.
Y veo a un muchacho que no tendrá más de 18 años, moviendo su pierna hacia arriba y hacia abajo, en un movimiento uniforme, como si estuviera siguiendo el compás de una música... pero no lleva auriculares... estamos ante un claro ejemplo del "Me muevo al ritmo de la música de mi mente". Este tipo está pensando en una canción, y se dejó llevar tanto por sus compases que hasta los repite con la pierna, mientras mira alrededor pensando "¿Alguien se dará cuenta de en qué canción estoy pensando por el movimiento de mis piernas?". Y, un poco inseguro de tal cuestión, acompaña a las piernas con un movimiento de manos, donde imita a una batería. El viejo parado a su lado lo ve y piensa "Qué juventud...", la señora a la izquierda del viejo piensa "Qué asco de generación", y el joven del otro lado piensa "Qué buen tema!".
Otro especímen (o espécimen? Digamos otro sujeto), otro sujeto (vio? Lo dije!) raro que acompaña el viaje es el que se conoce como "Ya no sé para dónde mirar". Entonces, cuando se sube y se sienta (en ese orden), empieza a mirar para adelante. Uno lo ve poniendo su cara de "Tengo mi mente en blanco", que mantiene por unos 10 minutos, hasta que se torna insoportable... y empieza a girar la cabeza... mira para un lado, para el otro... parece que está buscando algo, pero no hay nada. Derrotado, vuelve a mirar para adelante y pone la misma cara del principio, pero con ojos de frustración en su mirada.
Por supuesto, en colectivo lleno, no falta el tipo "Aprovecho los baches para apoyar", y estratégicamente se ubica al lado de una mina que esté buena, para que, en la primer oportunidad en que el bondi salte, el tipo se tire contra la mina con cara de "Uy, me tropecé". Claro que este acto pasaría mucho más inadvertido si el tipo no le tocara dos gomas, le manoteara el culo, lo apretara y le dijera "Está bastante firme, eh!".
Por último, al menos por ahora, está la típica vieja conocida como "Sé que soy vieja, necesito atención", que sigue la filosofía del abuelo Simpson: "Soy viejo, deme". Esta señora se sube al colectivo de a poco, lentamente, indicando minusvalía, a pesar de que, en realidad, venía de jugar un picadito en el club Mitre; y apenas saca el boleto, pone su cara de "Querido, me dejás?" y mira a su alrededor buscando una víctima. Ve otra vieja y dice "No, esta es de las mías, entre nosotros no nos jodemos". Ve una embarazada y piensa "Esa ya tiene suficientes problemas". Su presa favorita son los jóvenes, que no saben tanto de educación y no les nace eso de ceder el asiento. Se paran a su lado, estudian a la presa, y con la misma voz que seguramente usó la malvada bruja con Blancanieves, le dicen "Hijito... ¿Me dejás sentarme?". El nene, que hasta entonces estaba imitando una batería, deja de tocar, mira hacia arriba, inspecciona a la vieja, y cuando está a punto de decirle "No me rompas, vieja de mierda", nota que prácticamente todo el colectivo (sin incluir al chofer por motivos más que lógicos) lo está mirando con cara de indignación pensando "No seas maleducado, mocoso". Así que se para y dice "Por supuesto". La vieja triunfa, el nene pierde, todos felices... o algo parecido.

Cambiando el ángulo de la información (33° 4' 86", lo que se dice un ángulo agudo... sagaz...), los resultados de mi censo indican que hay una gran presencia de visitantes en este blog... más de lo que esperaba, realmente. Les quiero agradecer muchísimo su presencia. El cariño y la comprensión de todos ustedes para conmigo, realmente estoy muy emocionado; los quiero mucho (a todos excepto una), se los digo de verdad. Lo siento, no solo como persona, sino también como ser humano. Lo que siento se resume en una palabra: Mil gracias.

Y, dada la índole de la disertación que nos congrega en este recinto, los exhorto (o sea... bueno, no caigamos en chistes fáciles, lo mío es humor inteligente, tsé!) a todos ustedes a realizar, al menos, un viaje en colectivo sin música acompañante, para observar las distintas especies que pueden encontrar. Quizás sea aburrido, pero al menos será instructivo. O alguna de las dos.

sábado, abril 23, 2005

De cómo contar las visitas a la antigua.

¡Primer censo nacional de "De la vida, y todo lo demás...", muchachos! A ver, hacemos una ronda así cuento cabezas y hago una estadística completa con gráfico en forma de torta de ricota, decorada con chantilly, rellena de dulce de leche y la puta, qué hambre me dio...
Ya ha pasado un considerable tiempo desde que este blog se inició... no diré años porque no llegó siquiera a un año aún, pero sí han sido largos meses... de 35, 40 días... en este tiempo hemos vivido un cuasi-lifting, al cambiar el nombre desde su antiguo "Y dijo el Dr Vaporeso" al actual "De la vida, y todo lo demás..." nombre que, hasta ahora, Woody Allen no me reclamó, porque si le sacamos el "De" tenemos el título (en castellano) de su película "Anything else". Lo curioso es que yo ni siquiera ví este filme... nomás le puse este título porque me gustó. Y porque no se me ocurría nada mejor.
En fin... los meses pasaron, la vida y todo lo demás pasó, y llego al punto de saber quién me está leyendo, y por qué lo hace. Bueno, quizás eso último no tenga respuesta hasta el día de hoy, pero usted, vos, me estás leyendo ahora y por algo es.
Entonces, la cuestión es muy simple, y es la siguiente... el que lea esto, que postee un comentario... pero no de manera anónima. Si no quiere registrarse, que simplemente escriba su nombre en el mismo comentario, así puedo saber quién es. Pueden decir lo que sea, excepto "CALLATE BOLUDO" (¿Se acuerdan?).
La idea de todo esto es saber cuánta gente lee el blog, porque... bueno, porque quiero saberlo, qué tengo que andar dando explicaciones? Tsé...

viernes, abril 22, 2005

De cómo escuchar historias de insectos (Parte II).

Este post está dedicado a todo el mundo, excepto a dos personas que, da la casualidad, son las que más me importan... pero bue, a ellas no les gustó la idea, así que salteen este post.
¿Qué piensan esos molestos mosquitos que nos zumban en el oído cuando nos estamos por dormir?

Fernando: Vení, Rogelio, vení que me parece que se durmió.
Rogelio: ¿Estás seguro, Fernando? A ver, pará... no, está despierto todavía.
Fernando: No, boludo, se durmió, creeme.
Rogelio: ¿Te parece que deberíamos hacer esto?
Fernando: ¿Qué pasa? ¿Tenés miedo?
Rogelio: No, pero me parece que nos estamos yendo al carajo.
Fernando: Acá no está tu papito, nene, dale!
Rogelio: Pará, forro, no jodas!
Fernando: Entonces dale, tirate.
Rogelio: ¿Y si palmetea? Acordate lo que le pasó a Ricardo en el otro post!
Fernando: Te digo que está dormido! Dale, haceme caso, yo probé y está buenísimo. Tirate hacia su oreja y gritá, vas a ver qué buen eco que hay.
Rogelio: Bueno, yo me mando... (se tira) UAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!
Fernando: ¿Y? ¿Qué te dije?
Rogelio: Noooo, qué groso, chabón!!! Voy de nuevo!

¿Y qué estarán tramando cuando los vemos tirarse contra la luz?
Ignacio: Sí, hola, vos sos Alberto?
Alberto: ¿Quién pregunta?
Ignacio: Ah, sí, a mí me mandó Patricio. Me dijo que acá hacen deporte de alto riesgo, no?
Alberto: Sí, pibe, pero vos qué edad tenés?
Ignacio: 3 días, casi 4.
Alberto: ¿Seguro?
Ignacio: Sí, en serio, mirá mi documento.
Alberto: Bueno, está bien, podés pasar. La cosa es así. ¿Ves esa bola con luz? La idea es tirarte contra ella lo más rápido que puedas.
Ignacio: Ahhh, entiendo... y cuando la golpeo qué?
Alberto: Vas a escuchar un chasquido... es tu cabeza. Después vas a morir y caer rápidamente. Si apuntás bien, podés darle justo a la sopa del pelado que está abajo.
Ignacio: Uh, qué divertido! Ahí voy... (se manda) Wiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!

Prometo que es el último post que hago de este tipo...

martes, abril 19, 2005

De cómo apurar el paso, paso a paso.

No necesitamos mucho, en esta bendita ciudad, para acelerar nuestro pulso y sentir la adrenalina del peligro acosándonos, extrayendo lo mejor de nosotros para dejarnos sedientos en un mar de emociones, deseosos de toparnos con nuevas efusiones que alternaran nuestros sentidos en formas tan exhuberantes como extravagantes, logrando así alcanzar un estado de éxtasis total, que, otrora, sólo conseguíamos mediante la ingesta de narcóticos. ¿Y qué tiene esta ciudad que nos cause tal efecto o consecuencia? La calle y sus costumbres.
Usted está caminando tranquilo por la vereda, acercándose a la esquina cada vez más. Cuando está a unos 30 metros, ya divisa el semáforo peatonal de la vereda de enfrente, el cual está iluminado de color esperanza, y muestra un tipito simulando caminar. Ahí usted empieza a apurar el paso, y siente que su corazón le está diciendo "Are you ready to rumble?" mientras comienza a agitar las palmas... las palmas de la emoción, claro.
Se encuentra en medio de la calle y ve que, aquél tipito que recién caminaba en un tono verdolanga, ahora está paradito como si fuera a cantar el himno, y teñido de un rojo sangre. Como si fuera poco, titila el guacho... ahora está, ahora no está, ahora está, ahora no está. Entonces usted siente su corazón palpitante: "¿Llegaré o no llegaré?", se plantea, mientras con su dedo índice se señala, de forma intermitente, el sector izquierdo y derecho de su pera, como si fuera Mirtha Legrand. Quizás le convendría disertar un poco menos y avanzar un poco más, esta clase de cosas no deben ser debatidas en medio de la calle.
Ese es un excelente ejemplo de la adrenalina que provoca el urbe porteño.
¿Quiere otro ejemplo? No me conteste, de todas maneras voy a ignorar su respuesta y hacer lo que se me canta.
Camina tranquilo por la acera, contemplando los pajaritos, cuando, a lo lejos, lo ve... es el colectivo que usted tiene que tomarse... ¡Pero usted todavía está a una cuadra de la parada! Empieza la persecusión... su corazón se alerta y empieza a matracar como si fuera un redoblante antes de anunciar el ganador de una importante premiación. Su cerebro, sin embargo, no detecta la gravedad del asunto sino hasta pasado un tiempo. Entonces, su paso se ve cada vez más acelerado, pero como si fuera una película en cámara lenta, que de a poco recupera su ritmo normal. Primero da un paso, luego uno más largo... sus brazos ahora empiezan a agitarse mientras los pasos cada vez son más rápidos. Finalmente, todo delante de usted se convierte en un obstáculo entre su posición actual y la parada. Es así como, en medio del acto, tira a nenes jugando, viejas viendo vidrieras, un policía comiendo pizza, el panadero barriendo la vereda, tres palomas jugando al truco gallo, un jubilado criticando el país y la fila de hormigas que se querían afanar el provolone, y que no tuvo tanta aceptación en el público.
Finalmente, llega a la parada con el sudor en la frente, mientras ve a su colectivo pasar y al conductor que lo mira con cara de "Quizás si te hubieras esforzado un poco más", mientras usted murmura esas palabras de aliento que suelen decirse en estas ocasiones: "Pero la reputa madre...", rogando que el colectivero no las haya escuchado, porque sino es capaz de detener el vehículo, bajar y propinarle una tunda que no le permitirá sentarse por 3 días.

Y sí... en la ciudad se corren peligros, pero sin ellos, la vida no sería lo mismo... y no me hagan ni hablar de cuando estoy en la parada, y un camión está estacionado en la vereda, impidiéndome ver si viene un colectivo o no... mamita, eso es emoción!

lunes, abril 11, 2005

De cómo escuchar historias de insectos.

¿Se comunicarán los insectos entre sí? ¿Qué dirían si pudieran hablar nuestro idioma? ¿Hablan de nosotros, los humanos? ¿Qué le pusieron a este trago?
Leyendo los chistes de Liniers se me ocurrió (o se le ocurrió a él y yo me dije "Qué buena pregunta, Liniers") pensar... ¿Cómo serían las conversaciones entre los insectos si hablaran nuestro idioma?

Imaginen... picnic un domingo al mediodía, en pleno Parque Lezama. Carola y Enrique tiraron una lona en el piso y abrieron la cesta de comida con cuidado, para que el aroma no atraiga al Oso Yogi. Detrás de ellos, a 5 metros, una fila de hormigas se dirige a su encuentro.
Hormiga 1: Che, falta mucho?
Hormiga 2: No, mirá, ahí se ve el provolone... nos estamos acercando...
Hormiga 1: ¿Qué clase de persona trae provolone a un picnic?
Hormiga 2: Rodolfo, no rompas las pelotas... encima que la ligamos de arriba, te quejás?
Hormiga 1: Es que el último picnic que afanamos me cayó como el culo... es la última vez que le choreamos a un vegetariano.
Hormiga 3: Che, avancen, loco, que no es una feria artesanal!
Hormiga 2: Pará, Marcelo, que voy lo más rápido que puedo!
Hormiga 22: Che, quién se tiró un pedo?
Hormiga 21: Yo no...
Hormiga 20: Yo menos
Hormiga 2: No me siento muy bien...

Imaginemos ahora otra situación... casa de familia. Jacinto está haciendo la tarea cuando nota un mosquito volando a su alrededor. Instintivamente agita su mano para matarlo.
Mosquito: Pará, loco, charlémoslo!
Jacinto: ¿Me estás hablando a mí?
Mosquito: No, boludo, le estoy rezando a Santa Clara del Mar. ¡Obvio que te hablo a vos! ¿Por qué me palmeas?
Jacinto: Y... para matarte...
Mosquito: ¿Pero vos sos pelotudo de fábrica o te perfeccionaste en el exterior? ¿Qué mierda te hice yo a vos?
Jacinto: Me estás volando alrededor y molestás.
Mosquito: Negro, si te vuelo alrededor es porque no tengo a dónde ir. Perdí a mi vieja por culpa de una rana que se la manducó, y ahora deambulo sin rumbo fijo.
Jacinto: Uh, disculpá, no sabía.
Mosquito: No, está todo bien, vos no tenés la culpa...
Jacinto: ¿Puedo hacer algo por vos?
Mosquito: ¿Me abrís la ventana? Me dí el marote como 50 veces hasta avivarme que estaba cerrada.
Jacinto: Sí, cómo no.
Mosquito: Chau, Jacinto!
Jacinto: Chau... eh...
Mosquito: Ricardo.

Podría seguir, pero haría al post muy largo, y primero quiero saber si les gustan estas boludeces, no me van a hacer carburar la neurona al pedo, tsé...
Así que díganme... ¿Le gustó o no le gustó? (José María dixit)

domingo, abril 10, 2005

De cómo ver la misma obra 5 veces.

¿Recuerda usted el post de título "De cómo se desenvolvió (y otras aventuras de Don Rodrigo)"? ¿No? Recuérdelo...
Bueno, hoy fui a ver a Les Luthiers, hacer Las Obras De Ayer, una vez más, en el mismo teatro de Martinez. Usted dirá "¿Está loco este? ¿Otra vez?". Sí, estoy loco. Sí, otra vez. Y la volví a disfrutar como el primer día... era la misma obra, los mismos números, los mismos chistes, no hubo nada nuevo, pero no puedo no reirme cuando Nuñez Cortés dice "¡Yo era un infeliz!", o cuando Rabinovich dice "Se ve que es un retracto de familia". Simplemente no puedo evitar reirme. Aún si un chiste clásico como lo era la canción de los incas es modificada. El antiguo
Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Nuestras riquezas son inca-lculables
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras canciones son todas inca-ntables!


es modificado por

Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Que inca-lculables riquezas atesora
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras mujeres son todas inca-ntadoras!


¿Será por eso que amo tanto a Les Luthiers?

En fin... dicen que una imagen vale más que mil palabras...

Esta foto con el Dios Carlos Nuñez Cortés, el momento en que la saqué, mi breve cruce de ojos con Maronna, Mundstock y Rabinovich, y toda la noche en sí, va dedicada a vos, Marita.
Desde lo más profundo del corazón, y apelando a todo el amor que te tengo, te digo: Morite de envidia.

jueves, abril 07, 2005

De cómo encontrar canciones en la alborada de la vida... o en Google.

Ella era una chica bastante popular, decía Juanse de Los Ratones Paranoicos cuando cantaba el famoso tema "Es tuya, Juan" que hace poco se me vino a la mente y terminé bajándome.
"Estoy aquí, aquí solita" decía una tal Rosario Flores que ni idea de quién es pero seguro todos conocen la canción, esa que decía "Estoy aquí, aquí solita, pensando en tí, comiendome la cabecita". Y yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos canturreaba el tipo serio de Los Auténticos Decadentes que pocos saben cómo se llama pero todos reconocen como "El que canta que no es Cucho". ¿No siente una especie de malestar cuando le viene a la mente esa canción tan conocida pero que no sabe cómo se llama? ¿No siente un deseo incontrolable de escucharla, al menos una vez?
Dios bendiga a Google, donde alcanza con poner unas palabras sueltas para encontrar nombre del tema, intérprete, álbum, fecha de lanzamiento, fecha de nacimiento del autor, qué comió ese domingo y cómo se llama su perro. La otra vez se me vino a la mente una canción que sabía que era de Roxette, pero no tenía ni puta idea de cómo se llamaba, y lo único que sabía de ella era que empezaba diciendo "Hello, you fool". Suficiente... puse eso en Google, y al toque me estaba bajando Joyride, tema que no habría ubicado ni a palos si no fuera por el bendito buscador.
Ahora la cosa es así... cuando te queda una canción en la mente lo único que tenés que hacer es recordar al menos tres palabras y voilá, que se pronuncia vualá... cómo sé francés, la puta madre...
Sin embargo todavía no logré encontrar el tema de la propaganda de Nextel que dice "Tipy tipy no se qué", porque poner Tipy en Google me lleva a cualquier lado menos a donde necesito... ¿Alguien sabe cómo se llama?
En fin... lo jodido es cuando al fin encontrás el nombre del tema, abrís contento el Kazaa o simil, y te das cuenta que no aparece ningún resultado en la búsqueda. Claro, de qué te sirve saber cómo se llama si no podés bajarlo? Y entra la desesperación, entra la angustia, entra la desazón y entra Carola Del Bianco llevando un conjunto precioso, qué año Carola, qué año!
Tema aparte son las canciones viejas, como las que mencioné anteriormente... supongamos que tenemos la de los Decadentes, que no representa dificultad de ubicar, porque todo el mundo sabe que se llama Corazón, y hasta me atrevería a decir que salió en el CD llamado "Mi vida loca", no? Bueno, no le encanta eso? Recordar canciones viejas y decir "Uuuh, cuánto hace que no la escucho!", para, acto seguido, bajarla y recordar viejos momentos? Es la única forma que tengo de explicar la presencia de "Stayin' Alive", "El Venao", "Inolvidable" (la de Laura Pausini, la tana, se acuerda?) y otras más, en mi lista de mp3... diga la verdad... ahora le dieron ganas de bajar alguna de estas canciones, no? Vaya, yo lo espero...
¿Listo? Cantemos juntos...
A veces me pregunto si
Yo viviría igual sin tí
No sé si yo sabré olvidarte...


¿Nunca se preguntó por qué esta canción es en español si la mina es italiana? Ah, no? Bueno, yo sí...
Qué bien suena esta canción cuando la canta una persona que conozco... me la tengo que aprender en el piano...

domingo, abril 03, 2005

De cómo molestar en situaciones de riesgo. O algo así...

Ok, muy a mi pesar, ahora toda mi semana se divide en dos partes: En la facultad y fuera de la facultad. Por más que ame la segunda parte, ésta no puede convivir sin la primera.
Ahh, pero cruzar el umbral de ese antro de perdición... les digo, no tiene comparación... esa sensación de relajación que me da ver para los costados por si viene algún auto para, así, encaminarme hacia la Gral Paz con un aire de triunfo, una cara de éxito y una radio tocando a Queen a todo lo que da, o al menos todo lo que mi querido (y nunca bien ponderado) Vivace me puede dar desde su único parlante (tengo que arreglar el otro). Pero no les voy a hablar de mi vida fuera de la facultad, porque es tan divertida como ver un potus nacer, crecer, reproducirse, contar un chiste de gallegos, bailar lambada, decir "Lo hago por tu propio bien", sentarse en la mecedora a ver el amanecer con la escopeta entre las piernas, y, finalmente, morir en paz. La idea es hablar de mi vida dentro de la facultad, donde hasta parezco un ser humano y todo, porque, si algo tiene de bueno la facultad (algo debe tener) es que me da la excusa para poder decirle a alguien "No, no puedo, tengo que estudiar" y sonar creíble. Aún cuando el tiempo que debería pasar estudiando lo gasto viendo cuántos granos conforman un reloj de arena, y cuánto tiempo me lleva hacer la cuenta (la última vez que lo hice, según mi reloj de arena, tardé 2 kilos y medio de granos).
Bueno, la vida en la facultad puede dividirse en varios temas, y si me pongo las pilas o me dan ganas, hasta puedo hablar de todos ellos. Hoy me concentro en uno específico: La tecnología involucrada en las clases (o una forma más moderna de decir "Cómo me rompe las pelotas el maldito celular").
Situación: Aula con 50 alumnos sentados, profesor en el pizarrón, explicando cómo es que el error relativo de un número de punto flotante, puede crecer o disminuir conforme la precisión que se tome al calcularlo (odio Métodos Numéricos). De repente, un sapo croa en un volumen audible para el 98% de la clase (que incluye a todos los alumnos y profesores, pero excluye al que se quedó dormido). Usted dirá: Claro, facultad de biología, experimento con sapos. Yo le diré: Qué ocurrente, doctor! (Marcos Mundstock dixit), pero está mal!! (Tipo de "Dos Perros Tontos" dixit).
Esto, señores, puede parecer una situación irreal, pero juro ante Dios (Teto Medina) que ocurrió en mi clase. El sapo en cuestión no era otra cosa que un celular sonando. ¿No le molesta esas situaciones completamente en silencio, que son interrumpidas por Como Alí (en celulares modernos y de langas) o por la Marcha Turca de Mozart (en celulares antiguos y de gente que no sabe configurarle ringtones)? Porque hay que ser desubicado, che... si todo celular ofrece un modo de vibración que, además de provocar placer a almas solitarias, también permite evitar dicha situación, avisando del llamado sin siquiera chistar... entonces por qué no lo activamos y le hacemos un favor al resto de la clase?
Pero el celular no solo molesta dentro de clase... uno camina por la calle y escucha de atrás alguien que dice "Pero ese culo es más feo que el de Tevez" y uno se da vuelta pensando "Justo que me había hecho la lipo" y descubre que quien estaba atrás, al mejor estilo "José María en Videomatch cuando éste era gracioso", habla por celular, ignorando que no habita dentro de su propio cono del silencio, y la gente a su alrededor puede escucharlo.
Peor es cuando uno está en el colectivo, y lo llaman al que está sentado al lado. Entonces, un bondi de 20 personas, que sólo tiene un mínimo murmullo, es interrumpido por un idiota que dice "Berta! ¿Cómo estás? No, no, te escucho bien, vos a mí me escuchás? Esperá que hablo más fuerte... ¿¿AHORA ME ESCUCHAS??".
Y uno se contiene las ganas de decirle "Pero, pelotudo, cómo no te va a escuchar si hasta el emperador de China ahora debe estar preguntándose quién carajo es Berta?!", porque no... no dá...
Eso sí, los celulares también tienen su situación cómica... no me lo nieguen... es divertido ir al cine, ver el cartel que dice "Por favor, apague su celular", y de repente, notar miles de lucecitas prenderse y miles de "turiruriru" indicando que el celular ha sido apagado. Yo no, yo no lo apago en el cine... como tengo la poronga de Movicom, que no tiene señal ni aunque me pare al lado de la antena y la apunte con el teléfono, entonces sé que dentro del cine no va a poder sonar... y su super luz me sirve para ver la hora en medio de la oscuridad.
Sí, yo tengo celular... si no puedes con ellos, raja! Ah, no, así no era la frase, pero bue, se entiende la idea... al menos yo soy ubicado... no, no es que lo apago durante clase, o lo dejo siempre en modo vibrador... es que nadie me llama... ay, qué vida tan triste...

sábado, marzo 26, 2005

De cómo cantar la historia de Pesaj.

Hace muchos, muchos años
Allá, en tierras lejanas
Existió un raro hombre
Que se mandaba macanas

Le batían "El Faraón"
Y así estaba inscripto
Que el quía sería
El capo de todo Egipto

El tipo odiaba a los judíos
Cada uno, de cabo a rabo
Y por eso es que ordenó
Que cada uno sea esclavo

Pero lo que él no contaba
Es que había uno particular
Al que le batían Moisés
Y no se dejaba dominar

Paróse Moises frente al Faraón
Y con rabia le dijo
"Deje salir a mi gente,
no sea ortiba, m'hijo"

El Faraón no obedeció
Y lo mandó a callar
Moisés se enojó
Y se fue a pasear

Caminando por la calle
Con un árbol se topó
Que se prendió fuego al toque
Y como si fuera poco, le habló

"Moises, yo soy Dios"
Le dijo la planta
"Libera a tu pueblo,
haz lo que se te canta"

Moises hizo lo que Dios
le ordenó que haga
"Dejá salir a mi gente,
o te mando la plaga"

El Faraón se rió
Y siguió comiendo pollo
sin saber que se metía
en flor de embrollo

Sangre en el río
Ranas hasta en tu cuna
Muerte de ganado
Y los Piojos en el Luna

Cenizas en el aire
Y cielo de granizos
Todavía faltaba
El peor de los hechizos

Animales feroces
Langostas de moda
La noche eterna
Y la peor de todas

"Tu primógenito morirá"
Le dijeron al Faraón
Y al ver que sucedía
se recató, el muy cagón

"Liberen a los judíos,
que se retiren esas arpías"
Y para terminar agregó:
"Al cabo que ni los quería"

Llegaron a las aguas
Y con la idea en la mente
Moisés se apartó, y dijo:
"Abrite, man, que traigo gente"

Las aguas se partieron
Pasaron en filas de cinco
Se alimentaron con Maná
Rumba, Manón y Lincoln

Y es por esta historia
De una lucha larga y dura
Es que festejamos Pesaj y comemos
Matzá, que es pan sin levadura

miércoles, marzo 23, 2005

De cómo hacer ¡Patapúfete! y resucitar.

Se me acaban las ideas para escribir... ¿Y qué hace Pablito cuando se le acaban las ideas? Agarra historias y las deforma... ¿Y qué acontecimiento se nos está acercando? ¡Claro que sí! ¡Las Pascuas!
ATENTA LA NEURONA: Esta historia ofende a personas religiosas... al leer este aviso, tanto en voz alta como para adentro, estás aceptando que querés leer lo que sigue y no me vas a hacer quilombo.

¿Qué se festeja en las Pascuas? Bueno, las Pascuas celebran el final de Jesús, y su vuelta al mundo como mesías... el quía dijo "Volveré y seré alfajores", y, así como Jorgito, cumplió su promesa. Subió, murió, revivió, estrujó y bajó, que es como se dice "Colectivo" en alemán. La Pascua comienza con dos días particulares, conocidos mundialmente como Jueves y Viernes Santo... casualmente, siempre caen en Jueves y Viernes, hecho científico para el cual todavía no le encontré explicación.
Resulta que el Jueves, Jesús empezó a repartir volantes por todo el pueblo, anunciando una gran cena que tenía planeado para la noche... al mejor estilo "asalto", dijo que las mujeres lleven las bebidas y los hombres la comida; la idea era tirar la casa por la ventana, porque, como el quía era así como vidente, sabía que estaba por morir. Entonces tenía panfletos que decían "Gran Fiesta Gran. Esta noche, la última cena de Jesús. Malabaristas, domadores, tragasables y traga-otras cosas. Entrada 5 pesos. Una bicoca".
A eso de las 8 de la noche, la casa de Jesús ya empezaba a llenarse... habían ido todos. Pedro llevó un paquete de Chizitos para la picada inicial, Bautista cayó con un lomo al champignón que estaba de rechupete, María había llevado un par de tequilas, y Marcos puso el Uvasal, gracias a Dios.
Luego de mucho chupe y morfi, paróse Jesús y, golpeando la copa, díjoles:
Atenti la marosca
que quiero dar un anuncio.
Antes que se arme la rosca
alguien va a cometer un furcio.
Me van a buchonear
y mi conciencia, muda
quiere que calle
y no mencione a Judas


Si se preguntan por qué hablaba en rima Jesús, es porque era hijo de Dios, y en tal caracter era groso, y si quería hablaba en rima. ¿Qué? ¿Lo vas a desafiar?
Cuando dijo "Judas", miró al quía de reojo con cara de "Ya sé lo que vas a hacer" y éste se hizo el dolobu y admiró las pinturas del techo.
La cena fue un éxito, todos se agarraron una curda de aquellas y volvieron caminando porque no querían manejar en pedo... y porque no existían los autos.
Al día siguiente, Jesús dijo "Hoy es el primer día del resto de mi vida". Todos lo miraron desconcertados y agregó: "Porque me voy a morir, man! ¿Entendés?". Todos se cagaron de risa.
Aquél Viernes, Jesús murió crucificado. Mientras todos miraban a su mesías desfallecer, él, onda David Copperfield, se bajó de la cruz, se fue por un pasadizo secreto y apareció por detrás de la muchedumbre diciendo "Aca ta!". Ovación, aplausos, y un par de desubicados que gritaban "Otra! Otra! Otra!".
Cuando Jesús lo vio a Judas entre el público, se tocó el huevo izquierdo, razón por la cual en Pascuas comemos huevos. Además, el conejo de Pascua, justamente, responde a que el conejo representa a la magia (por lo del conejo en la galera, vio?), y Jesús hizo magia cuando apareció atrás de la gente.
Y es así que, el día de hoy, todos los Jueves y Viernes Santo, faltamos a la facultad, al laburo, aprovechamos a irnos un fin de semana a Mar del Plata, y rezamos porque Mayo llegue pronto, que tiene otros dos feriados más. Todo eso mientras recordamos que, en este mismo momento, 2005 años atrás (bah, 2005 - 33 si somos exactos), Jesús no la estaba pasando nada bien.
Felices Pascuas, mis amigos... la próxima les cuento la historia de la Pascua Judía, que no son Pascuas, pero como cae cerca de la cristiana, y nosotros tenemos que adaptarnos a la costumbre mayoritaria, la llamamos "Pascua Judía".

miércoles, marzo 16, 2005

De cómo currar con el sufrimiento ajeno.

"¡¡Pare de sufrir!!" dice el único pastor brasilero del mundo, que encima no es negro, y así empieza su programa a la medianoche, que lo ve aquella gente desesperada por una solución, y que espera encontrarla a las 12 de la noche en un canal de aire cuando éste finalizó su programación, en lugar de tratar de conseguirla por medios propios, con esfuerzo y dedicación como la gente normal suele hacer. Y el tipo nos apunta a nosotros y dice "Tú, hermano, tú tienes problemas, tú sufres, tú estás preocupado, consternado, amargado" y vos te mirás al espejo mientras pensás "¿Tan mal estoy?" y te agarra esa angustia que hasta hace 5 minutos ni sentías porque estabas bailando desnudo en tu casa al ritmo de The House Is Rockin' y se te ocurrió apagarla un cachito y poner un poco de tele. El tipo no se detiene y dice "Tienes problemas sexuales, tienes complicaciones para desarrollarte en la cama, eres impotente" y te lo dice con una seguridad que realmente asusta, y vos terminás mirando para abajo, pero el amiguito se te esconde con cara de "¿Qué querés de mí?". Y es tal la convicción del pastor que vos no podés hacer menos que asentir con la cabeza y decir "Tienes razón hermano, soy tuyo, pertenezco a tu reino y sólo tu palabra me salvará." aún sabiendo que el quía está en la televisión y no te puede escuchar. Justo en ese momento, como leyendo tus pensamientos, Edmundo (porque todos los brasileros se llaman Edmundo) te dice "Hermano, si quieres comunicarte conmigo, llama ahora mismo al 0-600-SUFRO y charlamos un rato. Tan solo $3,50 + IVA el minuto, pero piensa que es para una obra de bien", cuando todos sabemos que esa obra de bien es la cancha de tenis que el tipo se está construyendo en el patiecito del fondo, para la cual ya tiene raquetas, pelotas, vincha, vendedor de Coca, Mario Bros haciendo de árbitro y a Vilas presumiendo de que es el mejor en todo.
Pero vos no, realmente estás convencido de que eso es una obra de bien y no dudas en marcar el número. "La línea está ocupada porque mucha gente quiere salvarse, por favor intente nuevamente". Volvés a marcar, rezando porque Dios oiga tus plegarias de comunicarte con alguien que te puede comunicar con Dios, tan paradójico como eso suena. "La línea está ocupada..." y la recon... no, perdona hermano, no debo maldecir o seré un pecador. Una vez más y esta vez escuchamos que llama. "Usted se comunicó con la línea de Pare de Sufrir. Si está sufriendo, pare. Si no está sufriendo, joya, sigamos". Luego de una música salvadora escuchás al mismísimo Pastor Edmundo decirte "¿Hola?". No podés contener la emoción, te meas encima, y contestás "Hola". Escuchás tu voz en la TV y pensás "Estoy hablando con el Pastor Edmundo!", te volvés a mear y el brazuca te dice "Te escucho, hermano, por favor, dime tu nombre... no, espera, no me lo digas... es Walter, verdad?". Vos mirás tu documento porque realmente no podés creer que el pastor se haya equivocado y le decís que no. "Gervasio? Roberto... Ignacio?". Finalmente le decís tu nombre pensando "Estamos a gran distancia, es posible que haya interferencia en la comunicación telepática". El Pastor mira a cámara como si te estuviera mirando a vos, sentís que desnuda tu alma con esos ojos y te tapas instintivamente por si las dudas... corre la bola de que los curas últimamente están bastante perversos. "Tú tienes un problema", dice Edmundo... y claro, no vas a llamar nomás para ver cómo andan las cosas por ahí.
Luego de 300 intentos erróneos, le contás al Pastor tus problemas obteniendo una respuesta que el tipo saca de su libro "Edmundo tiene todas las respuestas" que ustedes pueden adquirir en el puesto instalado en el hall del teatro, y me parece que ese chiste me lo afané de algún lado. Las únicas palabras que escuchás de, quien creías, era tu mesías, son "Las cosas van a mejorar, tú hermano sólo debes parar de sufrir". ¡Qué buen consejo, hermano! ¡Debería usarlo como título para su programa!
Mirás unos minutos el teléfono, girás tu vista hacia el televisor, volvés a ver el teléfono y no podés creer que acabás de gastar 50 mangos en un tipo que, no solo te deprimió, sino que encima se lavó las manos y lo único que te tiró como respuesta es un "Pará de sufrir". Apagás la TV, volvés a poner The House Is Rockin', te sacás toda la ropa y decidís que, al fin y al cabo, no estabas tan mal.

Mañana rindo el final de Algoritmos y Estructuras de Datos II... ¿Qué poronga estoy haciendo escribiendo posts en lugar de estudiar? Estoy condenado... préndanme una velita y recen por mí... qué bien me vendría ahora el consejo del Pastor Edmundo...

martes, marzo 08, 2005

De cómo alegrarse con el inicio de clases (y otro comentario de película)

Me acuerdo del chiste de Mafalda, aquél en que ella le preguntaba al papá si a él le amargaba el inicio de clases, y éste recordaba su juventud, sentado en un sillón y escuchando por la radio que decían "El lunes comienzan las clases en todo el país", mientras derramaba una lágrima de tristeza.
Comenzaron las clases, y yo cada vez que pasa eso, siento ese aire de superioridad que me da el hecho de ya ser mayor y no tener que ir al colegio. Eso de pasar por la puerta de una escuela, y mirar a los nenes con cara de "Yo ya pasé por eso, pero ahora soy libre por un par de semanas más! ¿Cómo te quedó el ojo?".
Usted, señor lector, señorita lectora, no recuerda esas épocas donde, ya en 28 de Febrero (o 29 para años bisiestos), miraba al calendario con miedo, deseando que un vórtex espacio-temporal apareciera ante usted, transportándolo inmediatamente hacia el inicio del mes Enero? ¿No? Bueno, yo sí...
Y cuando el aire de Marzo vuela las hojas de los árboles, uno siente esa angustia típica subiendo por la garganta, que le hace pensar qué sentiría un hombre sabiendo que el fin del mundo se acerca.
Pero a pesar de todo, se enfrenta a lo que le espera, con la frente en alto, el guardapolvo cosido por todos lados, la mochila remendada y un llanto mortal capaz de derretir el alma de un pirata sanguinario. Ahh, pero los padres están preparados para eso, y no sucumben ante el pedido de socorro de su heredero, sino que, por el contrario, lo arrastran al grito de "No vas a poder hacer nada para evitarlo, pendejo, ya me jodiste por 3 meses, ahora pagá tu precio".
Finalmente el momento llega, la maestra ingresa al aula, uno cuenta hasta diez, y respira aliviado... es sabido que el primer día de clases no se hace un sorete...

Y cambiando de tema... fui a ver The Aviator (El Aviador, para incultos), película con Leonardo Di Caprio en el papel de Howard Hughes. Debo admitir que la misma está muuuy buena, a pesar de que dura 3 horas. Lástima que la tuve que ver en un cine plagado de pendejos molestos que no hacían más que reírse de cualquier pelotudez (era una película seria, caramba!) y vivir paseándose de un lado a otro. Por lo que es lo demás, realmente la recomiendo, si es que tienen un buen rato libre...
Fanáticos de los Simpsons, pueden llegar a encontrar muchas cosas familiares, si recuerdan el capítulo del Casino de Burns, donde éste, enviciado por la fortuna que le dio su construcción, empieza a ver gérmenes venusinos por todos lados... eso era, justamente, una parodia a Howard Hughes.

lunes, marzo 07, 2005

De cómo inspirarse en la lluvia (y qué poco original que soy)

Che, está lloviendo... ¿Vieron esas lluviecitas finitas, que uno trata pero no puede ver? Uno dice "Che, está lloviendo", pero yo miro por la ventana y no veo nada... ¿Cómo hacen para ver la lluvia? Yo recién me doy cuenta cuando veo la ventana mojada, o veo circulitos de agua en los charcos de la calle... en cambio, cuando se larga con todo, la cosa es distinta, porque ahí me doy cuenta al toque... y ni siquiera tengo que estirar la mano, algo que me parece completamente ridículo, porque capaz vos estás empapado, chorreando agua por tus poros, pero la mano está seca... entonces, no está lloviendo, no? O sea, la mano no te la mojaste... como diría mi amigo Peto Menahen, es raro, raro, raro, raro, raro...
¿Vio qué molesto es manejar con lluvia? Porque, a menos que llueva torrencialmente, uno no sabe qué hacer con el limpiaparabrisas... si lo pone muy lento, entonces el vidrio se empapa a cada rato y no se ve nada; en cambio, si lo pone muy rápido, no le da oportunidad de mojarse al vidrio, y termina rayando todo... ojalá existiera un nivel medio... bah, ojalá no... existe, pero mi querido Vivace no lo tiene. O muy rápido o muy lento. Si yo quiero hacer un término medio, tengo que prenderlo y apagarlo de manera intermitente, lo cual es medio molesto porque en la confusión del tránsito, termino moviendo cualquier palanca, y el tipo de atrás no sabe si quiero doblar a la derecha, a la izquierda, si voy a estacionar o si hay una buena peluquería a dos cuadras. Eso pasa por tener todas las palancas juntas, no vio que en la mayoría de los autos se tiene una sola palanca para todas las luces? Depende de para dónde la muevas, se prende una luz específica, y eso me confunde a mí... cada vez que quiero doblar a la izquierda pongo la baliza, y para no quedar mal, termino estacionando, a pesar de que yo no quería parar... no vaya a ser que el de atrás piense que soy un boludo. Otra cosa que confunde de los autos son esos malditos espejitos, que uno no sabe bien cómo moverlo, y termina directamente apuntándose a sí mismo... ta bien, no va a ver a los autos que lo rodean, pero al menos va a poder verse bien la cara de terror cuando choque. Y hablando de eso... ¿Existen los airbags realmente? No sé, será por haber tenido siempre un auto medio antiguo, que nunca lo ví, pero posta, cómo metés un paracaídas adentro del volante del auto? Cada vez que tocás la bocina, se te sale el coso ese... aparte, suponete que chocás y el airbag sale para salvarte... ¿Cómo te librás de ahí, una vez que ya chocaste y el auto se está prendiendo fuego y a punto de explotar? "No, no se preocupen, amigos, no me va a pasar nada... tengo airbag". La gente respira aliviada... "Rajemos, ese auto va a explotar!! Pero no te preocupes por él, tiene airbag...". Y así es acá, uno ve un auto chocado y en vez de pensar "Quizás hay alguien atrapado", lo primero que se cruza por la mente de uno es "¿Dónde están las cámaras de Crónica? ¡Quiero salir en TV!". ¿No les parece ridículo eso? El periodista informando de no sé cuántos muertos en no sé dónde, y atrás de él, un pendejo saludando a la cámara... como si alguien lo fuera a ver... o aún peor, como si a alguien le fuera a importar. El pibe llega a la casa y le dice a la mamá "Ma, salí en televisión!", la mamá, re orgullosa, lo besa y lo abraza... después prende la TV, pone Crónica, y se entera que su cuñado murió en un accidente de auto, pero eso no importa... ¡¡El nene está saludando desde atrás del cronista!! La mujer agarra la cámara, saca una foto a la TV, y la cuelga en su pieza, justo al lado del anuncio fúnebre del cuñado que salió en Clarín al día siguiente. Y eso, no me lo nieguen, es algo raro... los anuncios fúnebres... o sea, quién lee eso? Si vos lo lees, es porque tenés una mente morbosa y querés ver quién se murió cada día. "Mirá, murió un Gervasio Robino! Vieja, agarrá la guia telefónica y tachalo!" (sí, me lo robé de Friends... ¿Y?). En cambio, si tu mente es normal, no vas a ver esa sección, y aún si muere alguien conocido, no te vas a enterar... ¿Entonces para qué sirve esa sección? Para cuando vas a cagar de urgencia, te tenés que llevar algo para leer y ya leíste el resto del diario... ahí te sentás, abrís los avisos fúnebres, y mientras esperas que tu cuerpo se exprese, te comentás a vos mismo "Fua, 97 años... duró el quía, eh...". De paso, como se acabó el papel higiénico, matás dos pájaros de un tiro y no tenés que preocuparte por tirar el diario. Eso sí, después no intentes envolver huevos con esa edición, porque... tengo que explicar el por qué? Aunque, pensémoslo bien... envolver huevos en un diario? O sea, qué clase de poder místico tiene ese papel pedorro que inmediatamente se convierte en una fortaleza inviolable para los huevos? Se te van a romper igual, con o sin diario, eh... peor aún, con el diario vas a tener que limpiar, no solo el desastre ovíparo (fuaaaaa), sino también las manchas de tinta que chorreen. Porque viste que si vos dejás tu mano sobre el diario por más de 30 segundos, se te queda pegada la tinta? Es re groso eso, es como un tatuaje rápido, pero en vez de tener un dragón, o una letra china, tenés "Hallóse otro muerto en Kualalumpur".
En fin... visiten todos el blog de Maiarú (o maxarus con diéresis raras en algunas letras), es un quía que sabe dibujar re bien, y está tan al pedo como yo... con la diferencia de que él escribe cosas interesantes, como la pelea entre la ciencia y religión... cosas que a mí me gustaría escribir pero no puedo, porque todos me van a decir entonces "Nene, escribí algo gracioso!". Váyanse todos a cagar, los quiero mucho.

domingo, marzo 06, 2005

De cómo volver... sí, no se me ocurre ningún título.

Bueno... ha pasado un tiempo, no? Para aquél que no lo sabe (y para el que lo sabe también), he estado de vacaciones en la bella Córdoba, tierra del Negro Alvarez, el cucú, Peko's y la leyenda de que Elvis no murió, y está viviendo en Carlos Paz... por tal motivo, no he actualizado el blog con ningún post, pero todo eso cambiará algún día... y ese día... es HOY!! (¿Les causé miedo? ¿Impacto? ¿Impresión? ¿Algo?).
En fin, uno diría que, después de una semana, se tendría miles de cosas para contar, no? La verdad, la verdad... no, ni a palos...
Estuve dicha semana en un complejo llamado "La Costa" ubicado en el pueblo de Villa del Dique, al sur de la capital cordobesa. El lugar en cuestión tenía de todo para que uno pueda pasar el tiempo sin tener que salir del mismo. Claro que esto era porque, si uno salía, no tenía a dónde corno ir... Villa del Dique es terriblemente pequeña y aburrida, no tiene nada de nada... tan solo dos días nos hemos alejado de aquellos lares. La primera vez fuimos a Embalse, Santa Clara de Caramuchita (¿Habían oido alguna vez un nombre tan pero tan gracioso? Jajajajaja, Clara...), y Villa General Belgrano. Aburridísimo... pasa que a mí no me entretienen las montañas, el queso de cabra y la foto con paisaje de fondo y cara de "Son las mejores vacaciones de mi vida".
En la siguiente ocasión fuimos a la cuna de la Mona Gimenez y ese otro cantante que no pienso nombrar: Córdoba Capital. Allí nos encontramos con unos amigos que habitan dicha ciudad, y que, por supuesto, tienen ese acento cordobés tan típico, que uno espera que en cualquier momento larguen un "Negrazazo!" o se cuenten un chiste verde... pero no, me tocó gente educada... recorrimos la ciudad y fuimos a los estadios de fútbol que a mí me interesan tanto como ver a un fox-terrier cagar en un árbol, y darse vuelta para inspeccionar el fruto de su trabajo, mientras lo huele y se da cuenta que eso salió de sus entrañas.
Y bueno, mucho más interesante para contar no hubo... el complejo tenía una pileta a la que le dí un buen uso, y una cancha de paddle a la que le dí un mal uso, porque no gané un puto partido... también tenía un nene de 8 años, muy pero muy molesto, llamado Sebastián, que se me pegó y no se quería separar de mí. Sebastián, si estás leyendo esto: Papá Noel no existe, los Reyes tampoco, tus viejos no te quieren y tu abuelita no está en una granja, murió.
¿Qué extrañé? Se podría decir que extrañaba la computadora, pero sería mentira... realmente las ocasiones en que decía "Necesito una computadora" se contaban con los dedos de la mano de un manco, y eran nomás porque me surgía la necesidad de averiguar algo por internet, y no porque extrañe. Lo que sí añoré con mucho énfasis fue mi piano... mis dudas pugnaban por reproducir música, y el discman simplemente no satisfacía mi necesidad. Por cierto... ¿Qué es "pugnar"? No sé, me suena como que está bien ubicada la palabra ahí.
Bueno, a ver, algo gracioso para mis fans que esperaban este post con ansias... vieron los comentarios de mi post anterior? El enfermo ese que siempre dice "¡CALLATE BOLUDO!" ahora dijo "¡HABLÁ BOLUDO!"... se ve que sin mí no es nada... dá la cara! Esto de contestar siempre lo mismo sin dejar nombre no tiene gracia... por lo menos no para mí... me imagino que él se estará riendo como loco, y anotándose un nuevo punto en su tabla de "Respuestas graciosas a blogs ingeniosos".
Y ahora sí ya me despido... pronto haré algún post nuevo, supongo... tengo una vaga idea que me afané del Comico Stand Up 2, que fui a ver la semana pasada, pero necesito darle un poco de forma...

lunes, febrero 21, 2005

De cómo sentirse maese y otras boludeces.

No, porque maese no es cualquiera... no es que vos podés pararte en la peatonal de Florida y Lavalle, con una remera blanca que tiene una M estampada y decir "Tranquilizaos, pueblo Argentino, que yo soy el Maese", porque no, no funciona así la cosa... uno no es maese porque se crea maese, sino todo lo contrario... uno es maese cuando no sabe que lo es, y cuanto más lo ignora, más lo es... pero en cuanto uno empieza a asimilar su destino, la maesitud va desapareciendo, en un mar de maesedades que fluye, que flota, que flaquea... que flema... el maese es un estado puro, uno no nace maese, uno no se hace maese... uno simplemente alcanza el maese. Puede llevar días, meses, años... puede llevar minutos... o puede llevar vidas.
Muchos discípulos se me acercan preocupados, y me preguntan "Maese, yo soy maese?". Yo los miro, y les digo: "Hijo... si tú realmente fueras maese, no me estarías preguntando eso... ahora tráeme una empanada de carne". Otros, también, se me acercan y me preguntan por el sentido de la vida, mas yo les respondo, con seguridad: "Pregúntale a Warren... él sabe de esas cosas".
Entonces, el verdadero sentido del maese, no es, como muchos piensan, encontrarse con un tal Pedro, mientras creemos que unos simples molinos son gigantes, y que nuestro fiel asistente se llama Pancho Sanza. Maese es mucho más. Maese es quien cultiva la razón, sazona el poder, derrite el conocimiento y cuantifica la sapiencia... sino no.
Y es por todo esto que te digo a vos... sí, a vos... a vos, que estás leyendo a través de la pantalla del monitor, mientras fingís que hacés sopa en un lugar, paradójicamente, llamado Mafalda. A vos, que tenés amigas en otros continentes que ven Transformers y derriten con la mirada. A vos, que te comprometiste a pasar tu vida junto a alguien que, de la locura, simplemente se caga de risa. Alguien que cuando le pedís unas sabias palabras, te dice "Andate a la mierda". Alguien que es más fácil que hacer un puzzle de 2 piezas leyendo las instrucciones... a vos, te digo... sí, vos sos maese. ¿Por qué? Porque sólo un maese tendría la paciencia para soportar a quien está dispuesta a bailar en un taller mecánico, y a llevar caramelos a un cine...
Este post está dedicado a alguien muy especial... el resto va a pensar que fumé cosas raras... y no va a estar muy equivocado.

jueves, febrero 17, 2005

De cómo escribir para evitar trabajar.

¿Qué pasó en la semana?... ¿Eh?...
Recibí varias insistencias de que escriba algo, y el 99% de ellas (con 1% de margen de error) fueron de Marita. Algunas acompañadas con severas amenazas de muerte donde, por motivos que desconozco, se empeñaba en conseguir, para tal fin, un poco de papel glacé y una tijerita china taiwanesa. Y ya ven que conmigo las cosas no hay que pedirlas, hay que amenazarlas. Soy un tipo bueno, si me pedís un favor, yo lo hago... eventualmente... ahora, más que bueno soy cagón, si me amenazás sí te doy bola al toque.
¿Qué pasó en la semana? Bueno, empecé a estudiar... y sí, había que hacerlo en algún momento, no le parece? Claro que como yo, por definición, soy vago (en serio, es por definición, fijate en el diccionario... al lado de mi nombre está mi foto del documento, donde miro al horizonte con cara de "Odio al mundo y cada parte que lo compone", y dice: "Pablo. Del latín, Pablo (se escribe igual, vio?). Dícese de la persona cuya razón de ser denota inteligencia, carisma, simplicidad, amor y todo lo que es bueno y puro en este mundo. Por extensión, vago de mierda"). Decía... yo soy vago, y en tal caracter, tomar la fuerza para realmente agarrar un cuaderno y empezar a estudiar es una tarea titánica, comparable con escalar el Everest usando uno de esos tenedores de plástico que te dan en Coto cuando vas a comer... además, si no me fue bien estudiando en aquél entonces, cuando todavía podía decirse que "tenía pilas" para agarrar un cuaderno, qué me va a hacer pensar que ahora sí me iba a ir bien? Sí, está bien, la presión de que es la última oportunidad que tengo antes de recursar es buen incentivador, no lo voy a negar, pero aún así, no lo considero suficiente como para que hoy, un mes antes de rendir, empiece a estudiar.
Entonces me decidí por lo más inteligente que se me podía ocurrir... cuando el suicidio falló (ni para eso sirvo), busqué algún profesor particular que me ayudara. Y es así como, en un rato, tengo que ir a mi tercera clase con un profesor que, citando a Seinfeld, es un "low talker"... menos mal que somos dos nomás, y no hay mucho ruido, porque sino ni en pedo escucho lo que me dice... fuera de eso, el quía parece buen tipo... ya les contaré cómo me fue.
Por otro lado, algunos de ustedes sabían de la prueba que me están tomando para el nuevo laburo... bueno, la prueba la terminé, ya la entregué, y ahora estoy en la dulce espera (no, no estoy embarazado, estúpido). Quedó linda... para mi criterio... o sea, si yo fuera el empleador, me emplearía... pero claro, eso es nomás porque me caigo bien...
Finalmente, y como para ir terminando ya con este suplicio, me falta decir que ayer fue el cumpleaños de mi primo. La ocasión no tendría mayor relevancia si no fuera porque la hermana de mi prima hizo torta de Chocolinas... joven lector, joven lectora, si quieres llegar a mi corazón, empieza por las Chocolinas... sigue por los Palitos de la Selva y culmina en las Pepas. Eso es lo que yo llamo un "snack orgásmico".
En fin... me voy a seguir fingiendo que trabajo...

jueves, febrero 10, 2005

De cómo seguir contando historias de mi pueblo II: La venganza de Jacob.

Habiéndose librado Isaac de las garras de un Dios vengativo y en pedo, retiróse con su padre a dormir, un poco aturdido por la situación que acababa de vivir. Su Dios, el Todopoderoso, había reclamado a su padre dar fin a su vida, y a último momento se había arrepentido, reemplazando su cuerpo por el de un simple cordero. O sea, Isaac creía que valía lo mismo que un cordero. Este hecho lo llevó a cuestionarse su existencia varias veces, incluso a rezarle a Dios y preguntarle por qué había hecho eso. Mas la única respuesta que recibía era "No sé, man, no me acuerdo de nada".
Los años pasaron, Sara envejecía con los días, Abraham ya se recostaba en la mecedora con su pipa y pantuflas, su sobrino Lot aprovechaba la estatua de sal en que se convirtió su mujer para condimentar la ensalada; e Isaac ahora era un hombre hecho y derecho, con mujer y todo.
Rebeca, la mujer de Isaac, bendijo a su hombre con dos hijos. Gemelos ambos, salió primero el que nombrarían Esau, y ahí nomás, empujando y exclamando "Al fin avanza un poco la fila", salió el hermano, Jacob.
Desde el vamos, Rebeca quiso más a Jacob... no sé por qué, si eran iguales, pero es así.
Ahora bien, en esa época se tenía una costumbre. Como no existían abogados, cuando un tipo moría, eso del testamento y esas cosas no funcionaban. Entonces se usaba la bendición, que era una especie de "Todo esto será tuyo algún día, hijo", onda Mufasa con Simba, vio?
Claro, qué pasa acá? Que el quía tenía dos pibes, y encima gemelos, pero no podía darle todo a los dos porque andá vos a separar en mitades una heladera, un microondas y al marciano chupatierra... entonces dijo "El primogénito será agraciado con vasta fortuna. Mi legado cederé ante aquél que, enhorabuena, ha de haber sido procreado en primer lugar". Rebeca, Easu, Jacob, Abraham, Sara, lo que quedaba de la mujer de Lot y hasta China Zorrilla, que pasaba por ahí, lo miraron con cara rara preguntándose qué corno dijo. Detectando esta reacción, Isaac agregó: "O sea, va todo para Esau". El pibe saltó de alegría como Silvio Soldán después de abrir el cofre de la felicidad, incluyendo a Prato Murphy al lado, que para ese momento estaba vivo.
Rebeca se sintió mal, porque su preferido era Jacob, y quería que las cosas fueran para él. Y Jacob se sintió mal porque... bueno, Jacob también era el preferido de Jacob...
Entonces, ambos dos, perpetraron un astuto plan para despojar de la bendición a Esau, y quedársela ellos. Se aprovecharían de la ceguera que, por esos días, atormentaba a Isaac.
Vestido con piel de cordero, y fingiendo poner voz de trolo, Jacob se acercó a su padre, con la esperanza de que éste lo confundiera con Esau y le diera la bendición. Y parece que funcionó, eh... Isaac escuchó al hijo acercarse y dijo: "Esau, hijo mío, eres tú?". Jacob, cagándose de risa, dijo: "Claro, padre, no voy a ser Martín Karadagián". Se acercó a su padre, le tomó la mano, y éste replicó: "Esau, Esau, qué manos tan grandes tienes". "Para sentirte mejor", dijo Jacob. Su padre pasó su extremidad por las fauses del hijo, y exclamó: "Esau, Esau, qué ojos tan grandes tienes". "Esos son mis huevos, padre, no estoy arrodillado".
Convencido ya de que era Esau quien se encontraba ante él, Isaac procedió a bendecirlo. Entró en una especie de trance y salía luz de sus manos, re loco. Cuando terminó, prendió un pucho y se fue a acostar.
Jacob se sentía satisfecho, y se fue a jugar un picadito.
Al rato, llegó el verdadero Esau que, tras una discusión con su padre, descubrió el engaño. Pero para entonces era demasiado tarde, ya que el padre había bendecido al hijo con candado triple hasta el infinito, y eso, ustedes saben, no se puede deshacer.
Jacob, observando desde afuera, decidió optar por la solución más racional: Rajar de ahí antes que lo encuentren, y volver cuando se calmen los humos.
En su viaje vivió aventuras que no podremos relatar hoy por cuestiones de espacio. Sólo digamos que vio la Escalera al Cielo, y sin siquiera escuchar a Led Zeppelin...

miércoles, febrero 09, 2005

De cómo seguir contando historias de mi pueblo.

Se me da bien esto de deformar historias, y es divertido... aparte no se me ocurre otra cosa de qué hablar... así que sentaos, acomodaos, estanislaos, bacalaos y callaos, que contaré la historia de Abraham, patriarca de los hebreos.

ATENCION: La siguiente historia puede herir la sensibilidad de algunos sujetos tácitos, como dice el LoCo... se recomienda su orientación y discusión por parte de los señores padres.

En una tierra remota y lejana, que básicamente es lo mismo, existió un hombre... bueno, existieron varios, pero uno en particular nos ocupa la atención en este día: Se llamaba Abraham. El motivo de su nombre data de los días de parto de su madre, cuando, haciendo fuerza para que su prole saliera a la luz, se tiró un pedo. Entonces se escucharon las primeras palabras que el niño oiría, directo desde los doctores, que, con la nariz tapada, exclamaban: "¡¡Abran!! ¡¡¡ABRAN!!!". La deformación hacia Abraham corre por cuenta del padre, que era analfabeto y no sabía escribir "abran".
El joven Abraham conoció una muchacha que lo cautivó como pocos. Su gracia era Sara... su nombre también. Al tiempo de salir, Abraham y Sara se casaron... no recibieron muchos regalos de bodas, porque no tenían muchas amistades en el viejo pueblo de Ur (diminutivo de Urdaspilleta). Tan solo obtuvieron una juego de platos, un lavarropas y la edición aniversario de la revista Para Tí.
Como en esa época no existía ni la televisión, ni la radio, la feliz pareja no tenía mucho en qué ocupar su tiempo, más que darle a la matraca día y noche, noche y día.
A pesar de los miles esfuerzos que hacían, Sara no lograba quedar embarazada.
Una noche, Abraham se fue de joda con Jacobo, Moishe, Jonás y Ramón. Fueron a un Hooters porque era la despedida de soltero de Moishe. La cuestión es que el quía ahí se encontró con Agar, una flaca que estaba más buena que un pan tostado con mermelada en tu cama cuando te despertás. Pasó lo que tuvo que pasar, y a los 9 meses Agar volvió con el bombo... se había afanado un tambor de la banda del pueblo. También vino con un hijo, al que llamaron Ismael, porque era parecido a Israel, pero con una M...
A todo esto, Sara se hacía la que no sabía nada, y Abraham le seguía la corriente porque... bueno, porque le convenía... luego de muchos años y de mucho rezar, Dios se plantó ante Abraham y le dijo: "Che, Abra, vos querés un hijo con tu jermu, no?". Abraham, reluciente, le contestó que sí, que por supuesto que quería un hijo. "Bueno", dijo Dios, "Me parece que es hora de que me deje de joder y te dé bola. Tengo tu solicitud en el escritorio desde hace como 10 años... debería limpiar un poco eso, es un desastre, si lo vieras... pecados tirados por todos lados, algún gracioso que me reorganizó las siete maravillas, los diez mandamientos ya están casi borrados, y encima alguien escribió en el último 'Puto el que lee', en fin, un quilombo."
Dicho y hecho, Dios bendijo a Abraham y Sara con un hijo, al que llamaron "Isaac", que significa "Me cago de risa".
Un buen día, Dios, un tanto pasado de copas, le dijo a Abraham, "Che, man, vení, subite al monte... Jajajaja, traé al nene, dale!". Abraham, algo desconcertado, no pudo hacer más que obedecer a su divinidad. "Acercate", le dijo Dios. "Ahora quiero que agarres este hacha y cortes al pibe en 20". Abraham no podía creer lo que Dios le estaba pidiendo, mas no podía echarse atrás, después de todo, Él era el Todopoderoso, y tenía sus motivos. Cuando el hacha estaba a punto de devanarle los sesos a Isaac, Dios intercedió: "Pará, chabón! Era una joda nomás!!! Andá, dale, andá para casa que Sara te hizo un guiso... pero no comas el arroz, que te va a caer mal".
Abraham se retiró satisfecho, con su hijo Isaac, cantando una alegre canción: "Jugo de tomate frío! En las venas... en las venas deberás tener!"