Eso es lo que todos se preguntan... ¿Cómo llegó Marita a mi vida? ¿Eh?
La mitad de mis queridos visitantes ya saben quién es Marita. La ven vagar por este blog, comentando sobre cada post que hago. Y algunos se preguntan... ¿Quién es Marita? Otros se preguntan... ¿Quién la llamó a esta mina? Y los osados, se preguntan... ¿Cómo llegó Marita a su vida? Pues bien... hoy voy a develar el secreto. Por favor, pónganse cómodos, y no escupan por la ventanilla.
Corría el año 2002. Detrás, corría el 2003. El 2001 ya no corría más. Vientos del noreste soplaban por los terraplenes de Palermo, señal de que algo se avecinaba. Yo estaba sentado, simplemente contemplando la vida y todas sus formas... o sea, viendo una hormiguita tratar de subirse a mi dedo desde la mesa. Entonces, el rugido de una moto me saca de mi trance.
Giro mi cabeza para ubicar el origen de dicho ruido, y la veo... cabello rubio largo como el cielo. Figura esbelta y voluptuosa. Campera de cuero como diciendo "Vengan por mí, chicos", y una carita de ángel... atrás de esa rubia, estaba Marita.
Con mi buen amigo Agustín la miramos, y nos quedamos atónitos. La chica se despedía de su novio con un beso que bien podría haber sido el último, por la duración y la pasión. Y se acerca a nosotros. Por razones que, al menos en ese entonces, no podía precisar, sentí un escalofrío en la espalda. Se presentó: "Hola, soy Mara Giselle", dijo. Y la historia comenzó.
Pero no fue sino hasta el mismo momento en que la ví aterrorizarse por una minúscula araña que me dije "Esta no es una chica cualquiera... es una cagona". Sabía que había algo más en ella de lo que mostraba, y Dios era mi testigo de que lo averiguaría.
Los días pasaron, y la fui conociendo... quizás más de lo que hubiera querido. De pronto, sentí que estaba destinado a conocerla. Algo me decía que, un día, esta chica habría de responder a mi pedido de auxilio. Y entonces, el día llegó.
Yo me encontraba en mi hogar, plácidamente, a sabiendas de que alguien vendría a visitarme. Suena el timbre. Atiende mi hermano, que se hace pasar por mí (así es más fácil) y le dice a quien tocó el timbre que ya bajaba.
Cuando bajé, allí estaba Marita. Con un cigarrillo en la mano y esa sonrisa típica de asesino serial antes de descuartizar a un nene de 3 años por el mero placer de ver un cuchillo con sangre que no sea de él. Cuando abro la puerta, le pido que me acompañe al taller mecánico donde tenía que averiguar el estado del auto de mi primo.
Marita me mira, me escupe y me dice "¿Por qué no me avisaste antes de tirar el cigarrillo, boludo?". Yo pienso "Qué chica encantadora" mientras me limpio el garzo de la cara con un pañuelo.
Una vez que llegamos al taller mecánico... el horror... juro que no recuerdo bien la situación, quizás porque mi inconsciente no quiere recordarla... pero por algún motivo, y esta imagen no se me borra más, Marita estaba bailando "Staying Alive"... bailando en un taller mecánico...
Sabía que Marita no era simplemente "una chica más", pero no creí que sería para tanto.
Cuando retornábamos del taller, nos encontramos con aquél que habría de guiar nuestro camino... nuestro arcángel: Un negro que nos decía que el mundo se iba a acabar y que él iría al cielo... Dios lo bendiga...
Esto no se termina acá, porque Marita no es un solo post... Marita es un blog entero... en próximas ediciones sabremos de las famosas cáscaras de mandarina, de su repentina partida hacia el viejo continente, de los singulares acontecimientos en que se vió envuelta, y de cómo se desenvolvió.
Continuará...
Por cierto... habrán notado que cambié el formato del blog... me estaba aburriendo el otro.
jueves, junio 23, 2005
sábado, junio 11, 2005
De cómo evitar esos deslices urbanos.
¿No le da lástima la gente que vive en pasajes? Yo tengo acá, cerquita, varios pasajes que cruzan tanto San Blas como Segurola, calles donde vivo. Uno de ellos, por ejemplo, es Alejandro Korn (eximio arquitecto mayor que, en sus ratos libres, inspiraba sus obras de arte arquitectónicas mediante notas musicales. De allí, sus torres y puentes sinuosos, dibujaron un contracanto arcaico, lleno de pasión y furia. Su trabajo dio origen a piezas musicales de un rock pesado, divino, que luego tomaría forma de banda y, en su honor, habría de llamarse KoRn, con la R al revés para ser más rebelde).
Alejandro Korn es un pasaje de unas 3 ó 4 cuadras de largo, que poca gente conoce y del cual nadie habla. Porque, seamos honestos, cómo incluímos a "Alejandro Korn" en una conversación?
Otro pasaje que circula por mi zona es Delambre (en este caso, el pequeño pasaje ha tomado su nombre debido a su pasado árido e infértil, que privaba a sus habitantes de cultivos donde saciar su apetito voraz. En su honor, años después se fundó la "Calle Del Hambre", para, luego, con la venida de la urbe porteña y los tumultuosos devenires de la city, sea achicada a pasaje y acortada en su título a "Delambre"). Delambre tiene, también, muy pocas cuadras de extensión, y se cruza por entre la manzana sin pedir permiso, como si no le importara nada.
Es así, la gente de los pasajes son así. Aparentan una vida tranquila y apacible, sin mayores movimientos. ¿O usted acaso no siente una cierta sensación de paz cuando cruza por un pasaje? ¿No nota árboles cuidados, calle limpia, perros corriendo y niños jugando? ¿No siente que está observando un cuadro desubicado de lo que es la ciudad? Pues bien, esa es la impresión que quieren dar estos solemnes habitantes. Pero dentro del mismo hay odio, rencor y miseria. Los pasajistas, como estos individuos no quieren ser llamados, pero los llamamos así porque somos pulenta, guardan un odio hacia todo lo que sea ciudad, y crean una mini-colonia en sus pocas calles. Y su prepotencia viene, ni más ni menos, que del mismo origen de su morada. Como los pasajes suelen cortar una manzana en dos, se creen lo suficientemente poderosos para partir en dos a cualquiera que lo merezca. Pero no nos confundamos. Los pasajes son un desliz en una arquitectura urbana post-moderna. Los pasajes sólo sirven para interrumpir la continuación regular de la manzana, y poner nombres molestos en la Guia T que dificultan la lectura de la verdadera calle que uno busca.
Hoy propongo una Buenos Aires distinta. Sin pasajes. Donde cada manzana tenga sus 100 metros llanos o con obstáculos, pero 100 metros al fin. ¿Qué es eso de ver carteles que anuncian alturas de 0 a 50 y de 50 a 100? Unifiquémonos. Unámonos.
Cosme Fulanito, el ombusman (o como se escriba) que estaba faltando.
Alejandro Korn es un pasaje de unas 3 ó 4 cuadras de largo, que poca gente conoce y del cual nadie habla. Porque, seamos honestos, cómo incluímos a "Alejandro Korn" en una conversación?
Otro pasaje que circula por mi zona es Delambre (en este caso, el pequeño pasaje ha tomado su nombre debido a su pasado árido e infértil, que privaba a sus habitantes de cultivos donde saciar su apetito voraz. En su honor, años después se fundó la "Calle Del Hambre", para, luego, con la venida de la urbe porteña y los tumultuosos devenires de la city, sea achicada a pasaje y acortada en su título a "Delambre"). Delambre tiene, también, muy pocas cuadras de extensión, y se cruza por entre la manzana sin pedir permiso, como si no le importara nada.
Es así, la gente de los pasajes son así. Aparentan una vida tranquila y apacible, sin mayores movimientos. ¿O usted acaso no siente una cierta sensación de paz cuando cruza por un pasaje? ¿No nota árboles cuidados, calle limpia, perros corriendo y niños jugando? ¿No siente que está observando un cuadro desubicado de lo que es la ciudad? Pues bien, esa es la impresión que quieren dar estos solemnes habitantes. Pero dentro del mismo hay odio, rencor y miseria. Los pasajistas, como estos individuos no quieren ser llamados, pero los llamamos así porque somos pulenta, guardan un odio hacia todo lo que sea ciudad, y crean una mini-colonia en sus pocas calles. Y su prepotencia viene, ni más ni menos, que del mismo origen de su morada. Como los pasajes suelen cortar una manzana en dos, se creen lo suficientemente poderosos para partir en dos a cualquiera que lo merezca. Pero no nos confundamos. Los pasajes son un desliz en una arquitectura urbana post-moderna. Los pasajes sólo sirven para interrumpir la continuación regular de la manzana, y poner nombres molestos en la Guia T que dificultan la lectura de la verdadera calle que uno busca.
Hoy propongo una Buenos Aires distinta. Sin pasajes. Donde cada manzana tenga sus 100 metros llanos o con obstáculos, pero 100 metros al fin. ¿Qué es eso de ver carteles que anuncian alturas de 0 a 50 y de 50 a 100? Unifiquémonos. Unámonos.
Cosme Fulanito, el ombusman (o como se escriba) que estaba faltando.
sábado, junio 04, 2005
Intermezzo por una causa justa
Dos trabajos prácticos completamente aprobados. Un parcial de Organización del computador (aprobable con 60) en el que me saqué 73. Un parcial de Métodos Numéricos (también aprobable con 60) en el que me saqué 61. Y un laburo agotador que, contrariamente a lo que pensaba, sí me deja tiempo para ocuparme de la facultad, después de todo.
Las cosas están saliendo bien por ahora... queda la segunda mitad de cuatrimestre, y esa cercanía, envidiable, a las vacaciones de invierno.
En Agosto se estrena Sin City. En Agosto también estrena nuevo espectáculo Les Luthiers. En Agosto, además, cumple años una amiga que no voy a nombrar porque sé que le da bronca cuando no la menciono. En Agosto, si Dios quiere, esa amiga viene a visitarme. Como dirían en Telefe: Agosto, un mes de grandes estrenos. Un mes de re-encuentros. Un mes con todo! Agosto, en TE-LE-FE!
Qué lento pasa el tiempo cuando uno espera ansioso la llegada de un momento exacto.
Las cosas están saliendo bien por ahora... queda la segunda mitad de cuatrimestre, y esa cercanía, envidiable, a las vacaciones de invierno.
En Agosto se estrena Sin City. En Agosto también estrena nuevo espectáculo Les Luthiers. En Agosto, además, cumple años una amiga que no voy a nombrar porque sé que le da bronca cuando no la menciono. En Agosto, si Dios quiere, esa amiga viene a visitarme. Como dirían en Telefe: Agosto, un mes de grandes estrenos. Un mes de re-encuentros. Un mes con todo! Agosto, en TE-LE-FE!
Qué lento pasa el tiempo cuando uno espera ansioso la llegada de un momento exacto.
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Los que no empezaron con De Cómo
jueves, junio 02, 2005
De cómo desenterrar joyas del pasado.
Todos tenemos un pasado que queremos ocultar. Pero no me refiero a esas cosas que hicimos, que nos avergüenzan; como, no sé, admitir que veíamos tal programa de televisión, o callar el hecho de que nos gusta bailar en un taller mecánico. No, me refiero a un pasado mucho más tangible, más terrenal. Las fotos. Aquellos rectángulos de color que pueden delatar, en un santiamén, cómo éramos en nuestra juventud.
Todo esto viene a raíz de un amigo, que supongo leerá esto en algún momento. Resulta que al muchacho lo conozco desde niño. Y ahora él le viene a mostrar a su novia (que también es amiga, pero a ella la conozco desde hace poco) una foto mía de niño. Pero qué vergüenza, señores. Ese pelo! Esa cara! Esa campera! Esa buzarda...
A veces nos da vergüenza admitir que sí, que en una época, ése éramos nosotros. Otras veces pasa todo lo opuesto, vemos la foto y decimos "¿Por qué ahora no puedo ser como en aquél entonces?".
Yo ahora, físicamente, me siento en la etapa "Esta es mi época buena". O sea, si yo me saco una foto ahora, es a esta foto a la que, en un futuro, le voy a decir "¿Por qué ahora no puedo ser como lo soy acá?". ¿Se entiende? No, no se entiende.
Yo, a los 12 años (edad que tenía en la dichosa foto de mi amigo), tenía un pelo largo horrible, una cara regordeta y pecas, miles y miles de pecas. Hoy no, tengo menos panza, menos pelo, menos pecas... y más años, obvio... y me gusta mucho más ahora. A eso me refiero. La imagen que quiero conservar de mí para mostrar en unos cuantos años es la actual, no la antigua. Si la gente tiene que conocerme, que me conozca como si yo hubiera nacido con esta cara. Ojo, no me la doy de Adonis (aunque lo soy, admitámoslo), sino que creo que ahora estoy mucho mejor de lo que estuve en toda mi vida.
Los que me conocieron en esta etapa, tienen serios problemas para asimilar el hecho de que yo alguna vez tuve pelo largo... muy largo. Los que me conocen de aquella época, agradecen que ya no tenga más ese pelo. Yo también.
Usted, querido lector, que seguramente leerás esto algún día, pero no opinarás porque "te da fiaca"... ¿Tienes una imagen de tu pasado que te avergüence? Los exhorto a todos a contar vuestra infancia. ¿Cómo eran de jóvenes?
Todo esto viene a raíz de un amigo, que supongo leerá esto en algún momento. Resulta que al muchacho lo conozco desde niño. Y ahora él le viene a mostrar a su novia (que también es amiga, pero a ella la conozco desde hace poco) una foto mía de niño. Pero qué vergüenza, señores. Ese pelo! Esa cara! Esa campera! Esa buzarda...
A veces nos da vergüenza admitir que sí, que en una época, ése éramos nosotros. Otras veces pasa todo lo opuesto, vemos la foto y decimos "¿Por qué ahora no puedo ser como en aquél entonces?".
Yo ahora, físicamente, me siento en la etapa "Esta es mi época buena". O sea, si yo me saco una foto ahora, es a esta foto a la que, en un futuro, le voy a decir "¿Por qué ahora no puedo ser como lo soy acá?". ¿Se entiende? No, no se entiende.
Yo, a los 12 años (edad que tenía en la dichosa foto de mi amigo), tenía un pelo largo horrible, una cara regordeta y pecas, miles y miles de pecas. Hoy no, tengo menos panza, menos pelo, menos pecas... y más años, obvio... y me gusta mucho más ahora. A eso me refiero. La imagen que quiero conservar de mí para mostrar en unos cuantos años es la actual, no la antigua. Si la gente tiene que conocerme, que me conozca como si yo hubiera nacido con esta cara. Ojo, no me la doy de Adonis (aunque lo soy, admitámoslo), sino que creo que ahora estoy mucho mejor de lo que estuve en toda mi vida.
Los que me conocieron en esta etapa, tienen serios problemas para asimilar el hecho de que yo alguna vez tuve pelo largo... muy largo. Los que me conocen de aquella época, agradecen que ya no tenga más ese pelo. Yo también.
Usted, querido lector, que seguramente leerás esto algún día, pero no opinarás porque "te da fiaca"... ¿Tienes una imagen de tu pasado que te avergüence? Los exhorto a todos a contar vuestra infancia. ¿Cómo eran de jóvenes?
domingo, mayo 29, 2005
De cómo encontrar la felicidad.
Con qué poco se es feliz... la gente se complica la vida, trabaja día y noche, ¿Y para qué? Para ser feliz... sin embargo, la frase "Con qué poco se es feliz" cada vez se escucha más seguido... ya no se usa eso de tener éxito y miles de mujeres para ser feliz. Ahora la felicidad es otra cosa... Felicidad es tirarse en el pasto a la sombra de un árbol, cuando se tienen que perder un par de horas. Felicidad es hacer burbujas en la bebida con una pajita. Felicidad es tirar una cajita de Cepita al piso y explotarla.
Uno cree que si quiere alcanzar la felicidad plena, tiene que tener el último modelo de todo, ser más famoso que la Madre Teresa de Calcuta, tener más plata que Hugh Hefner y más minas que Bill Gates, o viceversa.
Ya lo dijo José Narosky: "Felicidad es todo aquello que sentimos como felicidad". Nunca entendí qué quiso decir, pero si lo dijo él, que sabe de aforismos, debe ser cierto nomás. ¿Y qué siente uno como felicidad? La alegría, la paz, la tranquilidad. Sentarse en una butaca de cine para ver esa película que tanto esperaba mientras piensa "Al fin llegó el momento". Caminar por la calle sin preocupaciones de ningún tipo, simplemente viendo vidrieras y tomando cada uno de los volantes que nos ofrecen. Recostarse en la cama escuchando música, mientras se mira al techo y se piensa "Qué buen tema". Recibir un e-mail que dice que aprobaste el parcial de Organización del Computador, aquél que vos considerabas perdido (guiño cómplice).
Hoy, a pesar de que tengo mil cosas en la cabeza, estoy tranquilo... estoy de buen humor... y eso es parte de la felicidad. Aún teniendo cosas pendientes o responsabilidades que cumplir, el saber que, en cualquier momento, uno puede tomarse 5 minutos y pensar "Me siento bien", es, justamente, el objetivo.
Eso es la felicidad... la gente me ve sonreir porque cuando acerco el dedo a un mosquito, éste sale volando. Me mira y piensa "Con qué poco es feliz"...
Uno cree que si quiere alcanzar la felicidad plena, tiene que tener el último modelo de todo, ser más famoso que la Madre Teresa de Calcuta, tener más plata que Hugh Hefner y más minas que Bill Gates, o viceversa.
Ya lo dijo José Narosky: "Felicidad es todo aquello que sentimos como felicidad". Nunca entendí qué quiso decir, pero si lo dijo él, que sabe de aforismos, debe ser cierto nomás. ¿Y qué siente uno como felicidad? La alegría, la paz, la tranquilidad. Sentarse en una butaca de cine para ver esa película que tanto esperaba mientras piensa "Al fin llegó el momento". Caminar por la calle sin preocupaciones de ningún tipo, simplemente viendo vidrieras y tomando cada uno de los volantes que nos ofrecen. Recostarse en la cama escuchando música, mientras se mira al techo y se piensa "Qué buen tema". Recibir un e-mail que dice que aprobaste el parcial de Organización del Computador, aquél que vos considerabas perdido (guiño cómplice).
Hoy, a pesar de que tengo mil cosas en la cabeza, estoy tranquilo... estoy de buen humor... y eso es parte de la felicidad. Aún teniendo cosas pendientes o responsabilidades que cumplir, el saber que, en cualquier momento, uno puede tomarse 5 minutos y pensar "Me siento bien", es, justamente, el objetivo.
Eso es la felicidad... la gente me ve sonreir porque cuando acerco el dedo a un mosquito, éste sale volando. Me mira y piensa "Con qué poco es feliz"...
viernes, mayo 27, 2005
De cómo hacer un resumen de lo acontencido.
Ha pasado un tiempo, eh...
En este lapso en que mi imaginación no se ha dignado a ofrecerme siquiera un tallito de idea por donde comenzar, mucho ha transitado por mi vida, a saber:
* Rendí un parcial de Métodos Numéricos
La materia que creí que nunca en mi vida entendería, en esa fecha me dio una sorpresa que no me esperaba: En efecto, nunca la voy a entender. Sin embargo, he hecho mi mayor esfuerzo, que equivale a leer apuntes de otros, tres días antes de rendir, y dí lo mejor de mí para que Métodos, algún día, sea tan solo un mal recuerdo. Se supone que mañana me dan los resultados, recen por mí.
* Rendí un parcial de Organización del Computador
Me fue como el culo. Por suerte tengo recuperatorio, pero es muy pronto. El martes me dan la nota, recen de nuevo por mí. Si ya estaban rezando desde antes, sigan, no los interrumpo.
* Me ofrecieron un bolo en la editorial
Ya que estoy con este tema de Flash, programando a troche y moche (que parecen personajes de dibujos animados de Cartoon Network), me ofrecieron hacer 4 (cuatro) CDs extra, como una colaboración externa. Siempre me pregunté, por qué cuando uno pone un número tiene que aclarar en letras qué número es? O sea, no se ve bien el 4 que tengo que escribir "cuatro" también en letras? Qué cosa misteriosa, es como que yo diga "El arte pop, (coma) cruzó (con acento en la o) el límite (con acento en la i) entre el expresionismo y el consumismo. (punto)".
¿En qué corno estaba? Ah, sí, me ofrecieron el bolo este... en sí no es jodido, y hay linda papota de por medio, pero por primera vez en mi vida llegué a un punto en que la responsabilidad me satura y no me dan los tiempos para todo. O sea, pasé a ser del vago de mierda que era antes al responsable de mierda que soy ahora. Sin embargo, acepté... como dije, hay papota de por medio, y eso es importante.
* Me compré el DVD de Pulp Fiction
Debería llegarme un día de estos.
* Fui a ver La Intérprete
Las entradas estaban agotadas, cambié por Voces del más allá, se quemó el proyector, un desastre... me dieron un pase de emergencia pedorro para volver cuando quiera... hasta Junio.
* Me dí cuenta de algo importante
Con la desaparición de los más antiguos y representativos restaurantes de la capital federal, a manos de empresarios inescrupulosos, se está perdiendo otro factor importante de nuestra city porteña: La palabra "minutas". ¿Cuándo fue la última vez que la escuchó?
* Dejé mails sin contestar
Tengo 4 mails en la bandeja de entrada desde hace como 2 meses que no contesté... qué fiaca de mierda loco, los pobres tipos están esperando respuesta mía. Esto no puede ser así... como diría la mamá de Mafalda: "Sunescán Daluna Buso".
* Me registré en la lista de correo de Garfield
Re groso, me llega un chiste de Garfield a diario.
* Me bajé un tema en francés
Yo soy un pibe de mundo.
Y después dicen que no hago nada de mi vida... tiren ideas para posts, che, no puedo estar pensando siempre yo... (tengo que terminar la historia de la creación del universo, no?)
En este lapso en que mi imaginación no se ha dignado a ofrecerme siquiera un tallito de idea por donde comenzar, mucho ha transitado por mi vida, a saber:
* Rendí un parcial de Métodos Numéricos
La materia que creí que nunca en mi vida entendería, en esa fecha me dio una sorpresa que no me esperaba: En efecto, nunca la voy a entender. Sin embargo, he hecho mi mayor esfuerzo, que equivale a leer apuntes de otros, tres días antes de rendir, y dí lo mejor de mí para que Métodos, algún día, sea tan solo un mal recuerdo. Se supone que mañana me dan los resultados, recen por mí.
* Rendí un parcial de Organización del Computador
Me fue como el culo. Por suerte tengo recuperatorio, pero es muy pronto. El martes me dan la nota, recen de nuevo por mí. Si ya estaban rezando desde antes, sigan, no los interrumpo.
* Me ofrecieron un bolo en la editorial
Ya que estoy con este tema de Flash, programando a troche y moche (que parecen personajes de dibujos animados de Cartoon Network), me ofrecieron hacer 4 (cuatro) CDs extra, como una colaboración externa. Siempre me pregunté, por qué cuando uno pone un número tiene que aclarar en letras qué número es? O sea, no se ve bien el 4 que tengo que escribir "cuatro" también en letras? Qué cosa misteriosa, es como que yo diga "El arte pop, (coma) cruzó (con acento en la o) el límite (con acento en la i) entre el expresionismo y el consumismo. (punto)".
¿En qué corno estaba? Ah, sí, me ofrecieron el bolo este... en sí no es jodido, y hay linda papota de por medio, pero por primera vez en mi vida llegué a un punto en que la responsabilidad me satura y no me dan los tiempos para todo. O sea, pasé a ser del vago de mierda que era antes al responsable de mierda que soy ahora. Sin embargo, acepté... como dije, hay papota de por medio, y eso es importante.
* Me compré el DVD de Pulp Fiction
Debería llegarme un día de estos.
* Fui a ver La Intérprete
Las entradas estaban agotadas, cambié por Voces del más allá, se quemó el proyector, un desastre... me dieron un pase de emergencia pedorro para volver cuando quiera... hasta Junio.
* Me dí cuenta de algo importante
Con la desaparición de los más antiguos y representativos restaurantes de la capital federal, a manos de empresarios inescrupulosos, se está perdiendo otro factor importante de nuestra city porteña: La palabra "minutas". ¿Cuándo fue la última vez que la escuchó?
* Dejé mails sin contestar
Tengo 4 mails en la bandeja de entrada desde hace como 2 meses que no contesté... qué fiaca de mierda loco, los pobres tipos están esperando respuesta mía. Esto no puede ser así... como diría la mamá de Mafalda: "Sunescán Daluna Buso".
* Me registré en la lista de correo de Garfield
Re groso, me llega un chiste de Garfield a diario.
* Me bajé un tema en francés
Yo soy un pibe de mundo.
Y después dicen que no hago nada de mi vida... tiren ideas para posts, che, no puedo estar pensando siempre yo... (tengo que terminar la historia de la creación del universo, no?)
martes, mayo 17, 2005
De cómo agrandar las papas y gaseosas por $0,50
¿Existe, acaso, trabajo más denigrante que ser empleado de McDonald's? Creo que hasta prostituirse conserva cierta dignidad, porque al menos nadie te obliga a decir "Por 50 centavos más te dejo metérmela hasta en los agujeritos de la nariz". Uno debe estar realmente desesperado para aceptar un trabajo en uno de estos locales. Verse en la obligación de llevar uniforme, de portar una sonrisa día y noche, de operar con velocidad... ¡De memorizar guiones con todas las promociones!
Sin dudas, es algo que yo no podría hacer nunca... mis condolencias a quienes lo hacen.
Uno va a McDonald's y ya sabe a lo que se atiene. Una fila donde, el primero, es terriblemente indeciso, y no sabe si quiere una Big Mac, un McCombo 4 o simplemente necesita usar el baño; y esto demora a toda la fila, incluyendo a uno mismo, que solo quería un cono de vainilla. Para colmo, la rapidez con que trabajan ahí a veces confunde. El resultado, obvio, es que, a los 5 minutos, uno tenga que pararse y quejarse porque había pedido una hamburguesa con queso, no una con huevo y lechuga. Y nunca falta el desubicado que se acerca a la cajera y le dice "Dame una grande de muzzarella" (¿?).
Como si la clientela no fuera demasiada tortura, del otro lado del mostrador tenemos a estos seres energúmenos, faltos de sentimientos reales y emociones, llamados empleados. Siempre con esa sonrisa falsa y su cortesía. ¡Y esas malditas promociones! "Por 1 peso más te llevás el muñequito de Marley que camina y se tropieza". "Por 3 pesos más te doy un CD de los mejores éxitos de Tévez". "Por 190.000 pesos más te llevás un departamento 3 amb dep de serv garage telef intermediarios abstenerse".
Pero hay una cosa de McDonald's que siempre me inquietó... el "Crew del mes". Para empezar, que tengan que llamarlo "Crew" indica una cierta falla en el sistema, pero bue, dejémoslo pasar. Mi pregunta es... ¿Alguna vez alguien vio al Crew del mes? O sea, siempre que está la fotito del quía, trato de ubicarlo a ver si lo veo trabajando, ¡Y nunca está! ¿Cómo llegó a Crew del mes si ni siquiera labura? Y veo a las otras empleadas que tienen una etiqueta con su nombre, y abajo estrellitas... me miran observando el cuadrito de todos los Crew del mes y me ponen cara de "Si me hubiera esforzado un poquito más".
True story: Una vez estaba comiendo en McDonald's y una mina se me acercó y me preguntó si quería ver las instalaciones. ¿La razón? Ninguna, querían demostrar que no hacen "carne de cosa", y eligieron al azar a quién podían mostrarle la cocina. Bueno, acepté gustoso... o acepté y punto. Me llevaron a la cocina, ví cómo se cocinaba todo y me horroricé de saber que una hamburguesa que no se vende en 10 minutos es tirada a la basura.
A pesar de todo, le doy gracias a McDonald's... le doy gracias porque, por un café de 2 mangos, he pasado noches enteras en sus sucursales abiertas las 24hs... le doy gracias a la sucursal de Córdoba y Medrano, que me ha sabido alojar varias veces... le doy gracias por su McSwing con Rocklets, que es una verdadera delicia... le doy gracias por tener una sucursal kosher en el Abasto que ha sabido darme comida de la misma calidad que el regular, pero sin una fila interminable de gente fóbica que cree que la comida kosher es veneno... le doy gracias por haber dado pie a uno de los diálogos más famosos de la historia cinematográfica: "¿You know what they call a Quarter Pounder with Cheese in Paris? Royale with Cheese"
McDonald's... me encanta (¿?).
Sin dudas, es algo que yo no podría hacer nunca... mis condolencias a quienes lo hacen.
Uno va a McDonald's y ya sabe a lo que se atiene. Una fila donde, el primero, es terriblemente indeciso, y no sabe si quiere una Big Mac, un McCombo 4 o simplemente necesita usar el baño; y esto demora a toda la fila, incluyendo a uno mismo, que solo quería un cono de vainilla. Para colmo, la rapidez con que trabajan ahí a veces confunde. El resultado, obvio, es que, a los 5 minutos, uno tenga que pararse y quejarse porque había pedido una hamburguesa con queso, no una con huevo y lechuga. Y nunca falta el desubicado que se acerca a la cajera y le dice "Dame una grande de muzzarella" (¿?).
Como si la clientela no fuera demasiada tortura, del otro lado del mostrador tenemos a estos seres energúmenos, faltos de sentimientos reales y emociones, llamados empleados. Siempre con esa sonrisa falsa y su cortesía. ¡Y esas malditas promociones! "Por 1 peso más te llevás el muñequito de Marley que camina y se tropieza". "Por 3 pesos más te doy un CD de los mejores éxitos de Tévez". "Por 190.000 pesos más te llevás un departamento 3 amb dep de serv garage telef intermediarios abstenerse".
Pero hay una cosa de McDonald's que siempre me inquietó... el "Crew del mes". Para empezar, que tengan que llamarlo "Crew" indica una cierta falla en el sistema, pero bue, dejémoslo pasar. Mi pregunta es... ¿Alguna vez alguien vio al Crew del mes? O sea, siempre que está la fotito del quía, trato de ubicarlo a ver si lo veo trabajando, ¡Y nunca está! ¿Cómo llegó a Crew del mes si ni siquiera labura? Y veo a las otras empleadas que tienen una etiqueta con su nombre, y abajo estrellitas... me miran observando el cuadrito de todos los Crew del mes y me ponen cara de "Si me hubiera esforzado un poquito más".
True story: Una vez estaba comiendo en McDonald's y una mina se me acercó y me preguntó si quería ver las instalaciones. ¿La razón? Ninguna, querían demostrar que no hacen "carne de cosa", y eligieron al azar a quién podían mostrarle la cocina. Bueno, acepté gustoso... o acepté y punto. Me llevaron a la cocina, ví cómo se cocinaba todo y me horroricé de saber que una hamburguesa que no se vende en 10 minutos es tirada a la basura.
A pesar de todo, le doy gracias a McDonald's... le doy gracias porque, por un café de 2 mangos, he pasado noches enteras en sus sucursales abiertas las 24hs... le doy gracias a la sucursal de Córdoba y Medrano, que me ha sabido alojar varias veces... le doy gracias por su McSwing con Rocklets, que es una verdadera delicia... le doy gracias por tener una sucursal kosher en el Abasto que ha sabido darme comida de la misma calidad que el regular, pero sin una fila interminable de gente fóbica que cree que la comida kosher es veneno... le doy gracias por haber dado pie a uno de los diálogos más famosos de la historia cinematográfica: "¿You know what they call a Quarter Pounder with Cheese in Paris? Royale with Cheese"
McDonald's... me encanta (¿?).
jueves, mayo 12, 2005
De cómo narrar el comienzo del universo, a costa de la Biblia.
¿Cuál es la actividad predilecta de Pablito cuando se le acaban las ideas? ¡Claro que sí! Agarra una historia conocida, y la re-adapta a su criterio y ansia. Y esta vez, el maestro (o sea, yo), se nos puso colosal y arremetió contra el mismo principio del universo. El resultado, aquí:
En el principio fue la luz, luego la fuerza... a continuación, el sindicato... Dios estaba aburrido, y el balero simplemente no lograba satisfacer sus necesidades, sintió que necesitaba algo más. Luego de ver sus resultados con una granja de hormigas, decidió hacer algo parecido pero un poco más grande. Agarró dos pilas de reloj, y las puso en su tamagotchi. Así fue como nació el planeta Tierra. Dios dijo "Hágase el día", y se hizo el supermercado. Luego dijo "Hágase el Coto", y se hizo enfrente. Finalmente dijo "Hágase la competencia" y ahora cada uno vende queso cuartirolo a precios irrisorios. Mas Dios no se sentía satisfecho con el mundo tal y como lo veía, así que dijo "Háganse las aguas", y se hicieron. Luego dijo "Háganse los árboles", y se hicieron. Sentenció, por último, "Háganse los peces"... y los boludos se hicieron encima. Menos mal que estaban en el agua y no se notaba.
Ahora sí, el mundo estaba lleno, tenía vida, luz, agua, gas y teléfono. Pero faltaba algo... Dios notó esto y dijo "Pero acá falta algo", que es, más o menos, lo que acabo de decir yo... pensó, pensó y re pensó, pero nada, che... entonces vio al monito caminar por ahí y se le prendió la lamparita. Como era de bajo consumo, la idea no fue tan brillante. Pero fue lo suficiente. Viendo al mono hacer monerías (bueno, qué más puede hacer un mono?) se le ocurrió crear al hombre. Lo haría a imagen y semejanza... de un mono. Se ve que a la imagen le faltaba un poco de contraste y bastante de brillo, porque de semejanza no tuvo nada. Lo llamó "Adán", siglas de "Ale Deux Antino Nostrum", que quiere decir "A papá no, eh!".
El mundo era feliz, Adán también... las ovejas no... luego de un tiempo de cepillo y matraca, Adán sintió que le faltaba algo... las ovejas ya empezaban, algunas, a rechazarlo; y otras, a cobrarle. Entonces plantóse Adán ante Dios y díjole: "Dios, pídote un favor, hazme una compañía sin tanta lana y no tan ortiba". Dios creó al marciano chupatierras, pero, si bien la aspiración provocaba cierto placer en Adán, no era lo que él esperaba. Paróse, entonces, Adán nuevamente frente a Dios, y con voz reacia y grave, reiteróle: "Daaaaaaleeeeee, haceme una mujeeeeerrrr!!! Porfa, porfa, porfaaaaa!!!". Dios, un poco indignado y algo harto, decidió hacerle caso con el único propósito de que se deje de joder.
Le dijo a Adán: "Adán... yo te haré una mujer, pero te costará una costilla". Adán sintió que Su protector estaba siendo injusto, mas sacrificó a un porcino de patillas y labios gruesos, y le quitó parte de su cuerpo, creando, así, lo que luego se conocería como "Costillita de cerdo a la riojana". Pero no, Dios se refería a una costilla del propio Adán. Éste, en un principio, se rehusaba a ser extirpado, pero luego, viendo que las ovejas habían puesto un prostíbulo y no era nada barato, decidió aceptar el mandato de Su Señor.
Quitole Dios una costilla a Adán, y díjole: "Del polvo eres, y un polvo te echarás. Y con esta costilla, a Eva tendrás... juaaaaa! Me salió un verso sin esfuerzo!".
Dios, pues, creó a Eva y la llamó... Eva, qué esperaban?
Acercósele Eva a Adán, y díjole: "Tú debes ser Adán, mi compañero". Adán la fichó de arriba a abajo, y le dijo: "Tú debes ser Eva. Ok, ya nos presentamos, vamos a un telo".
La vida, pues, era feliz en el Edén... hasta que un día... apareció un ser grotesco y repulsivo... y también apareció una serpiente.
Qué le dijo a Eva, cómo la convenció, los pretextos que utilizó y lo que dijo su abogado, en un próximo episodio de... este post.
En el principio fue la luz, luego la fuerza... a continuación, el sindicato... Dios estaba aburrido, y el balero simplemente no lograba satisfacer sus necesidades, sintió que necesitaba algo más. Luego de ver sus resultados con una granja de hormigas, decidió hacer algo parecido pero un poco más grande. Agarró dos pilas de reloj, y las puso en su tamagotchi. Así fue como nació el planeta Tierra. Dios dijo "Hágase el día", y se hizo el supermercado. Luego dijo "Hágase el Coto", y se hizo enfrente. Finalmente dijo "Hágase la competencia" y ahora cada uno vende queso cuartirolo a precios irrisorios. Mas Dios no se sentía satisfecho con el mundo tal y como lo veía, así que dijo "Háganse las aguas", y se hicieron. Luego dijo "Háganse los árboles", y se hicieron. Sentenció, por último, "Háganse los peces"... y los boludos se hicieron encima. Menos mal que estaban en el agua y no se notaba.
Ahora sí, el mundo estaba lleno, tenía vida, luz, agua, gas y teléfono. Pero faltaba algo... Dios notó esto y dijo "Pero acá falta algo", que es, más o menos, lo que acabo de decir yo... pensó, pensó y re pensó, pero nada, che... entonces vio al monito caminar por ahí y se le prendió la lamparita. Como era de bajo consumo, la idea no fue tan brillante. Pero fue lo suficiente. Viendo al mono hacer monerías (bueno, qué más puede hacer un mono?) se le ocurrió crear al hombre. Lo haría a imagen y semejanza... de un mono. Se ve que a la imagen le faltaba un poco de contraste y bastante de brillo, porque de semejanza no tuvo nada. Lo llamó "Adán", siglas de "Ale Deux Antino Nostrum", que quiere decir "A papá no, eh!".
El mundo era feliz, Adán también... las ovejas no... luego de un tiempo de cepillo y matraca, Adán sintió que le faltaba algo... las ovejas ya empezaban, algunas, a rechazarlo; y otras, a cobrarle. Entonces plantóse Adán ante Dios y díjole: "Dios, pídote un favor, hazme una compañía sin tanta lana y no tan ortiba". Dios creó al marciano chupatierras, pero, si bien la aspiración provocaba cierto placer en Adán, no era lo que él esperaba. Paróse, entonces, Adán nuevamente frente a Dios, y con voz reacia y grave, reiteróle: "Daaaaaaleeeeee, haceme una mujeeeeerrrr!!! Porfa, porfa, porfaaaaa!!!". Dios, un poco indignado y algo harto, decidió hacerle caso con el único propósito de que se deje de joder.
Le dijo a Adán: "Adán... yo te haré una mujer, pero te costará una costilla". Adán sintió que Su protector estaba siendo injusto, mas sacrificó a un porcino de patillas y labios gruesos, y le quitó parte de su cuerpo, creando, así, lo que luego se conocería como "Costillita de cerdo a la riojana". Pero no, Dios se refería a una costilla del propio Adán. Éste, en un principio, se rehusaba a ser extirpado, pero luego, viendo que las ovejas habían puesto un prostíbulo y no era nada barato, decidió aceptar el mandato de Su Señor.
Quitole Dios una costilla a Adán, y díjole: "Del polvo eres, y un polvo te echarás. Y con esta costilla, a Eva tendrás... juaaaaa! Me salió un verso sin esfuerzo!".
Dios, pues, creó a Eva y la llamó... Eva, qué esperaban?
Acercósele Eva a Adán, y díjole: "Tú debes ser Adán, mi compañero". Adán la fichó de arriba a abajo, y le dijo: "Tú debes ser Eva. Ok, ya nos presentamos, vamos a un telo".
La vida, pues, era feliz en el Edén... hasta que un día... apareció un ser grotesco y repulsivo... y también apareció una serpiente.
Qué le dijo a Eva, cómo la convenció, los pretextos que utilizó y lo que dijo su abogado, en un próximo episodio de... este post.
domingo, mayo 08, 2005
De cómo empezar, seguir, terminar y volver a empezar, que aún no termina el juego.
Siempre me pregunté lo mismo. ¿Cómo hace un compositor, un poeta, un escritor, para comenzar su trabajo? Un cuento, una novela, un poema, una canción... ¿Cómo saben con qué palabras empezarla? Creo que ese es el trabajo más dificil de componer. El que escribe un cuento puede saber la trama de antemano, el desenlace, los personajes... ¿Pero cómo sabe las palabras con la que empezarán? Usar un "Había una vez" es muy cliché... lo mismo con "Era una mañana fría de Agosto". Generalmente las cosas empiezan por un diálogo, o con una frase que simula ser continuación de otra, o sea, onda "Y entonces vino el fiambrero con un cuarto kilo de salchichón primavera". Sin embargo, el escritor de pura cepa (que, cuando es joven, se lo llama de pura cepita) sabe darle un buen comienzo a un cuento. Miren, agarro un libro cualquiera, y les copio la primer frase: "Cuando terminó sus estudios secundarios, John Smith había olvidado por completo..." (Stephen King, "La Zona Muerta").
¿Ven? Una frase que parece continuación de una anterior.
En la música pasa lo mismo... My Way empieza con "And now... the end is near...". ¿Cómo supo Frank Sinatra con qué palabras empezar el tema? (cabe aclarar, yo no sé nada del tipo... si el tema no lo compuso él, sepan disculpar el error).
Yo, como intento de músico que soy (más que intento, yo diría pretexto), trato de componer canciones. En el tema musical puedo llegar a manejarme hasta por ahí. Es cuestión de elegir una tonalidad y jugar con los acordes de la misma. Pero la letra... ¡La letra! Nunca sé qué letra ponerle. Es irónico, porque, como demostré en el topic de Pesaj, se me da bien lo de rimar. Sin embargo, nunca puedo escribir una letra de canción. ¿Por dónde agarro? ¿Un tema sentimental, uno rápido, uno gracioso? Yo no soy Les Luthiers pero tampoco soy Luis Miguel... ¿Qué clase de música se me adecúa mejor?
Nunca sé cómo empezar un nuevo post en el blog... si tengo una idea sobre de qué voy a hablar, entonces recién ahí me surge la primer frase. De hecho, a veces ocurre que me surja la primer frase sola, y el resto no salga.
Ahora, con el curro de escribir notas siempre fui bueno. Ahí sí sé cómo empezar, cómo seguir, cómo terminar y, por supuesto, cómo cobrar.
Pero no me importa... yo no quiero ser periodista... yo quiero ser músico, entonces tengo que saber escribir una letra de canción. ¿Cómo empiezo? ¿Qué tal un "Is this the real life? Is this just fantasy?", o ya está usado?
¿Ven? Una frase que parece continuación de una anterior.
En la música pasa lo mismo... My Way empieza con "And now... the end is near...". ¿Cómo supo Frank Sinatra con qué palabras empezar el tema? (cabe aclarar, yo no sé nada del tipo... si el tema no lo compuso él, sepan disculpar el error).
Yo, como intento de músico que soy (más que intento, yo diría pretexto), trato de componer canciones. En el tema musical puedo llegar a manejarme hasta por ahí. Es cuestión de elegir una tonalidad y jugar con los acordes de la misma. Pero la letra... ¡La letra! Nunca sé qué letra ponerle. Es irónico, porque, como demostré en el topic de Pesaj, se me da bien lo de rimar. Sin embargo, nunca puedo escribir una letra de canción. ¿Por dónde agarro? ¿Un tema sentimental, uno rápido, uno gracioso? Yo no soy Les Luthiers pero tampoco soy Luis Miguel... ¿Qué clase de música se me adecúa mejor?
Nunca sé cómo empezar un nuevo post en el blog... si tengo una idea sobre de qué voy a hablar, entonces recién ahí me surge la primer frase. De hecho, a veces ocurre que me surja la primer frase sola, y el resto no salga.
Ahora, con el curro de escribir notas siempre fui bueno. Ahí sí sé cómo empezar, cómo seguir, cómo terminar y, por supuesto, cómo cobrar.
Pero no me importa... yo no quiero ser periodista... yo quiero ser músico, entonces tengo que saber escribir una letra de canción. ¿Cómo empiezo? ¿Qué tal un "Is this the real life? Is this just fantasy?", o ya está usado?
viernes, mayo 06, 2005
De cómo la internet apesta.
¿Usted alguna vez soñó con poder ver la famosa Mona Lisa sin salir de su casa? ¿Deseó, con cierto recelo, poder poseer la discografía completa de los Village People sin tener que acosar al indio o al motoquero? ¿Quiso, en alguna oportunidad, poder ver "Johnny Tolengo, el majestuoso" sin salir de la comodidad de su hogar? Internet lo logró. Internet lo es todo, y aún más. Pero como diría el famoso filósofo conocido como "viejo del bastón": ¿Qué e'lo que e'la interné, viteh?
Hace muchos, muchos años, el científico Ruperto Colucci estaba investigando cómo podría mejorar la comunicación entre dos universidades distanciadas. Su primer intento, fallido, fue poner una lata en un extremo, otra en la otra punta, y unirlas por un cable. Si bien la voz llegaba con suma claridad, la pornografía era dificil de pasar. Deprimido por la falencia de su proyecto, decidió enterrar la idea en los confines del universo. Justo ese lugar fue el que eligió el científico Evaristo Indariaga para echarse un garco, porque el baño del laboratorio lo estaba usando la rata con la que experimentó una nueva droga que te permitía ver a Bob Marley con los anteojitos View Master sin siquiera meterle uno de esos discos que usaba. Llegado Indariaga a dicho lugar, topóse con la idea de Colucci, e investigóla, estudióla, analizóla y practicóla. Luego llegó Colucci y le dijo "Hola!". La idea le pareció sumamente interesante, pero creyó que el usar dos latas simplemente no sería práctico. Había varios factores a estudiar: ¿Usaría latas de arvejas o de salsa de tomates? ¿Con o sin la etiqueta? ¿Porotos manteca o alubia? ¿La cuerda sería de seda o nylon?
Indariaga ni siquiera quiso comenzar a descifrar dichos enigmas, y descartó la idea de las latas, pero se quedó con el plan de conseguir una forma de comunicar a ambas universidades. Fue entonces cuando nació Internet, de 3 kilos doscientos, parto natural y bautizado por el Padre Jerónimo. Pero Internet no vino solo, nació con un pan bajo el brazo, dos churros, tres vigilantes con dulce de membrillo y un cañoncito de dulce de leche.
La idea era muy simple: Mediante unos artefactos llamados "computadoras", dichas universidades intercambiarían datos. Al principio fue utilizada para aquello que los científicos más precian y más desean compartir: La receta de la torta Selva Negra.
Los años pasaron, y esas dos universidades pasaron a constituir un mero punto insignificante en la red de usuarios de la internés.
Hoy en día ya todos saben qué es internet, y la misma ha llegado al punto ominoso de ser contenedor de material que va desde lo útil a lo extravagante. Como diría mi amigo (o al menos, espero que lo sea algún día) Lupine Wolf: Yo avisé que La Internet Apesta (le hago chivo gratis porque el quía se lo merece... y Bicho también).
El punto al cual hemos llegado, nos conduce a descubrir que, aún la idea más loca y remota, ya existe en internet. No queda nada por inventar. Es así como nos topamos con sitios de gente con tres pezones para gracia de Chandler Bing; o también con sitios con datos y estadísticas de la caca, tema candente si los hay.
Sólo unos pocos sitios de esta gran red de redes vale la pena, y ellos son, por orden de aparición en mi mente:
Portal Friends. Porque llevo meses con este blog y aún no lo nombré ni una vez, así que no jodan.
Eric Conveys an Emotion. Porque este tipo es uno de los más grosos, y porque las caras "Hey, I'm on TV", "Who's Your Daddy?", "Gee, Math is Easy!" y "Visiting www.emotioneric.com For The Very First Time" son demasiado graciosas.
LoCo Arts. Y no tengo que explicar por qué. Si no conocés a Alejo y Valentina, no existís.
La Internet Apesta. Porque Lupine Wolf es mi modelo a seguir, y una de las musas que inspiraron este blog.
Guillermo Francella. Un sitio nuevito, pero benefactor de buenos ratos. Véanlo.
Hace muchos, muchos años, el científico Ruperto Colucci estaba investigando cómo podría mejorar la comunicación entre dos universidades distanciadas. Su primer intento, fallido, fue poner una lata en un extremo, otra en la otra punta, y unirlas por un cable. Si bien la voz llegaba con suma claridad, la pornografía era dificil de pasar. Deprimido por la falencia de su proyecto, decidió enterrar la idea en los confines del universo. Justo ese lugar fue el que eligió el científico Evaristo Indariaga para echarse un garco, porque el baño del laboratorio lo estaba usando la rata con la que experimentó una nueva droga que te permitía ver a Bob Marley con los anteojitos View Master sin siquiera meterle uno de esos discos que usaba. Llegado Indariaga a dicho lugar, topóse con la idea de Colucci, e investigóla, estudióla, analizóla y practicóla. Luego llegó Colucci y le dijo "Hola!". La idea le pareció sumamente interesante, pero creyó que el usar dos latas simplemente no sería práctico. Había varios factores a estudiar: ¿Usaría latas de arvejas o de salsa de tomates? ¿Con o sin la etiqueta? ¿Porotos manteca o alubia? ¿La cuerda sería de seda o nylon?
Indariaga ni siquiera quiso comenzar a descifrar dichos enigmas, y descartó la idea de las latas, pero se quedó con el plan de conseguir una forma de comunicar a ambas universidades. Fue entonces cuando nació Internet, de 3 kilos doscientos, parto natural y bautizado por el Padre Jerónimo. Pero Internet no vino solo, nació con un pan bajo el brazo, dos churros, tres vigilantes con dulce de membrillo y un cañoncito de dulce de leche.
La idea era muy simple: Mediante unos artefactos llamados "computadoras", dichas universidades intercambiarían datos. Al principio fue utilizada para aquello que los científicos más precian y más desean compartir: La receta de la torta Selva Negra.
Los años pasaron, y esas dos universidades pasaron a constituir un mero punto insignificante en la red de usuarios de la internés.
Hoy en día ya todos saben qué es internet, y la misma ha llegado al punto ominoso de ser contenedor de material que va desde lo útil a lo extravagante. Como diría mi amigo (o al menos, espero que lo sea algún día) Lupine Wolf: Yo avisé que La Internet Apesta (le hago chivo gratis porque el quía se lo merece... y Bicho también).
El punto al cual hemos llegado, nos conduce a descubrir que, aún la idea más loca y remota, ya existe en internet. No queda nada por inventar. Es así como nos topamos con sitios de gente con tres pezones para gracia de Chandler Bing; o también con sitios con datos y estadísticas de la caca, tema candente si los hay.
Sólo unos pocos sitios de esta gran red de redes vale la pena, y ellos son, por orden de aparición en mi mente:
Portal Friends. Porque llevo meses con este blog y aún no lo nombré ni una vez, así que no jodan.
Eric Conveys an Emotion. Porque este tipo es uno de los más grosos, y porque las caras "Hey, I'm on TV", "Who's Your Daddy?", "Gee, Math is Easy!" y "Visiting www.emotioneric.com For The Very First Time" son demasiado graciosas.
LoCo Arts. Y no tengo que explicar por qué. Si no conocés a Alejo y Valentina, no existís.
La Internet Apesta. Porque Lupine Wolf es mi modelo a seguir, y una de las musas que inspiraron este blog.
Guillermo Francella. Un sitio nuevito, pero benefactor de buenos ratos. Véanlo.
lunes, mayo 02, 2005
De cómo saludarse con cualquiera.
Salgo a la calle, camino media cuadra y me cruzo con la puerta de un edificio. Ahí, siempre firme, se encuentra el portero que, fiel a mi post anterior, seguro sabe el nombre de todos los inquilinos. Lo miro, le digo "Hola", me devuelve el saludo y sigo viaje. Paso por el parripollo de Monimar (Monica y Marcelo, creo), donde el gordo que atiende está sentado esperando la clientela. Lo veo, le digo "Hola", me devuelve el saludo y sigo viaje. ¿Cuántas veces hablé con esta gente en mi vida? ¿Una? ¿Dos? Es loca la costumbre esa que tenemos de saludar a desconocidos... más loca es esa costumbre de ir degradando el saludo conforme pasa el tiempo. Mientras que, al principio, lo saludamos con un "Hola, qué tal? Tiempo loco, no?", con el correr de los meses eso se convierte en un "Hola", para pasar a transformarse en un simple movimiento de cabeza, y morir en un "Perdón... ¿Te conozco?".
Lo que es loco también son los motivos por los cuales uno inicia esa relación con la gente. El portero éste no es mi portero, no tengo motivo real para saludarlo. Sin embargo, hace 4 años, cuando yo me iba al colegio, me lo crucé y él me preguntó "Muchacho, no sabe si hay paro de transporte hoy?". "Ni idea", le dije... y fue todo. A partir de ese momento, como ya intercambiamos palabras, ya eramos "conocidos". Cada vez que lo veo, hay un "Hola" de por medio que parece decir "Sí, sé quién sos, te ubico, pero no te hablo porque no da".
Pero así como está ese tipo, también está el "Te conozco pero finjo no hacerlo". Es aquél con el cual, alguna vez, cruzamos palabra pero él finge no haberlo hecho nunca. Entonces lo vemos venir, y ya empezamos a dudar "¿Lo saludo o no?", cada vez más cerca, y vemos que él no se presta a saludar. Entonces miramos para otro lado así tenemos la excusa de "Uh, no te ví!". Claro que, si esto pasa todos los días, es hora de que uno de los dos afloje y se saluden.
También está el saludo a la mitad, o sea, cuando uno está entre que saluda y no saluda... como no sabe la reacción del otro, entonces solo mueve la cabeza y murmura "Mñsbbs" que, a un volumen audible, asemejaría un "Hola". Si el tipo responde, perfecto, ambos saludaron. Si no responde, perfecto, yo no dije nada...
En mi caso, por ejemplo, hubo un compañero de la facultad con el cual alguna vez hablé, en un pasado remoto, y después fingí no conocerlo ni saber nada de él... claro que él respondió de la misma manera. "¿Vos cursás conmigo? ¿Quién te conoce?" y así estuvo un año. De golpe, por medio de un tercero, empezamos a charlar y llegamos al límite donde uno ya no puede aparentar no conocer a alguien. Él ahora sabe mi nombre y yo el suyo, ya está, a partir de ahora, cada vez que lo cruzo lo saludo, es un amigo más.
Es loco cómo es que vos ves gente todos los días a la que no le hablás, aunque sabes bien quiénes son... y el día menos pensado, se convierten en un... "conocido".
Fuera de tema... un post más y las historias de insectos se van de la página principal. Festejen ustedes dos, que saben quiénes son (si pueden festejar en barro, como en los viejos tiempos, mejor aún). El resto, póngase triste.
Lo que es loco también son los motivos por los cuales uno inicia esa relación con la gente. El portero éste no es mi portero, no tengo motivo real para saludarlo. Sin embargo, hace 4 años, cuando yo me iba al colegio, me lo crucé y él me preguntó "Muchacho, no sabe si hay paro de transporte hoy?". "Ni idea", le dije... y fue todo. A partir de ese momento, como ya intercambiamos palabras, ya eramos "conocidos". Cada vez que lo veo, hay un "Hola" de por medio que parece decir "Sí, sé quién sos, te ubico, pero no te hablo porque no da".
Pero así como está ese tipo, también está el "Te conozco pero finjo no hacerlo". Es aquél con el cual, alguna vez, cruzamos palabra pero él finge no haberlo hecho nunca. Entonces lo vemos venir, y ya empezamos a dudar "¿Lo saludo o no?", cada vez más cerca, y vemos que él no se presta a saludar. Entonces miramos para otro lado así tenemos la excusa de "Uh, no te ví!". Claro que, si esto pasa todos los días, es hora de que uno de los dos afloje y se saluden.
También está el saludo a la mitad, o sea, cuando uno está entre que saluda y no saluda... como no sabe la reacción del otro, entonces solo mueve la cabeza y murmura "Mñsbbs" que, a un volumen audible, asemejaría un "Hola". Si el tipo responde, perfecto, ambos saludaron. Si no responde, perfecto, yo no dije nada...
En mi caso, por ejemplo, hubo un compañero de la facultad con el cual alguna vez hablé, en un pasado remoto, y después fingí no conocerlo ni saber nada de él... claro que él respondió de la misma manera. "¿Vos cursás conmigo? ¿Quién te conoce?" y así estuvo un año. De golpe, por medio de un tercero, empezamos a charlar y llegamos al límite donde uno ya no puede aparentar no conocer a alguien. Él ahora sabe mi nombre y yo el suyo, ya está, a partir de ahora, cada vez que lo cruzo lo saludo, es un amigo más.
Es loco cómo es que vos ves gente todos los días a la que no le hablás, aunque sabes bien quiénes son... y el día menos pensado, se convierten en un... "conocido".
Fuera de tema... un post más y las historias de insectos se van de la página principal. Festejen ustedes dos, que saben quiénes son (si pueden festejar en barro, como en los viejos tiempos, mejor aún). El resto, póngase triste.
domingo, mayo 01, 2005
De cómo preguntar hasta el hartazgo (El Regreso)
¿Por qué siempre que uno está en el cine, hay un gordo que llega diez minutos más tarde, y elige sentarse justo adelante de uno?
¿Quién fue el que le dijo a Corona de chico "Seguí con los chistes, pibe, tenés pasta para esto"?
¿Por qué demora tanto el zapatero cuando le pedimos un número más grande de nuestro zapato? ¿No debería estar justo al lado del que sacó recién?
¿Qué tienen contra nosotros las enfermeras, que cuando estamos internados, hechos mierda, nos dejan la puerta abierta para que todos disfruten nuestro sufrimiento?
¿Por qué las batas de hospital no cierran atrás?
¿Cómo es que uno siempre se cuida de evitar pisar bosta de perro, únicamente para terminar pisando un charco?
¿Por qué el psicólogo siempre te pregunta "Y cómo te hace sentir eso?"? ¿Acaso no le estamos pagando para que él nos lo diga?
¿Cómo es que las cadenas de mail "Alargue su pene" siempre le llegan a los hombres? ¿¿Cómo saben??
¿Alguien realmente cree que, si uno necesita alargar su pene, va a recurrir a un desconocido que encontró por un spam?
¿Por qué el celular suena únicamente cuando ya lo guardamos en la mochila/cartera y tenemos que sacar todo para atenderlo?
¿Y por qué deja de sonar justo cuando logramos agarrarlo?
¿Cómo hacen los nenes para no darse cuenta que Barney es un tipo con un disfraz?
¿Realmente creen que existen dinosaurios violetas?
¿Es requisito tener cara de orto para ser guardia de seguridad de algún local?
¿Por qué los policías no pagan boleto de colectivo? ¿Van a llegar más rápido a donde está la acción así?
¿Dónde está el negocio de vender 3 chocolates por un peso?
¿Alguien realmente revisa la fecha de vencimiento de esos chocolates, ya que el vendedor insiste tanto?
¿Por qué cuando uno pasa por una comisaría, aún sin haber hecho nada, siente un miedito de que el cana lo pare?
¿Los kiosqueros que se ponen a charlar con el policía, lo hacen para ganar su confianza y poder robar tranquilos?
¿Cómo hace un portero para saber el apellido de toooodos los inquilinos del edificio, con sus respectivos pisos y departamentos? Yo ni sé quiénes son mis vecinos...
¿Por qué el afilador tiene que llamar siempre en el peor momento?
¿Cómo es que, cuando alguien llama equivocado, siempre te confundo con un local de algo? (me han llegado a confundir con un local de empanadas!)
¿Por qué uno, cada vez que ve un espejo, no resiste la tentación de peinarse o acomodarse el pelo?
¿A dónde va el dentista cuando nos deja solo en el consultorio?
¿Y por qué lo hace siempre que tenemos la boca llena de aparatos?
¿Quién le da a los peluqueros la confianza para preguntarnos de nuestros problemas?
¿Por qué los médicos siempre nos dan su diagnóstico hablando en plural e incluyéndose en el problema? ("Bueno, tenemos una apendicitis, pero no nos preocupemos. Vamos a tomar unos remedios y, llegado el caso, nos haremos una operación")
¿Cómo hacen los doctores de las películas para saber el completo diagnóstico de un paciente con solo revisarle el pulso?
¿Por qué el médico se mira el reloj cada vez que toma el pulso? ¿Va a llegar tarde a algún lado?
¿Cómo hacen los farmacéuticos para entender la letra de los médicos? ¿Es una materia de la carrera, "Entendimiento de la letra de médicos I"?
¿Por qué el portero de un edificio con consultorio médico te mira mal cuando te tiene que abrir la puerta? ¿Qué culpa tengo yo que el consultorio esté en un primer piso?
¿Eh?
¿Quién fue el que le dijo a Corona de chico "Seguí con los chistes, pibe, tenés pasta para esto"?
¿Por qué demora tanto el zapatero cuando le pedimos un número más grande de nuestro zapato? ¿No debería estar justo al lado del que sacó recién?
¿Qué tienen contra nosotros las enfermeras, que cuando estamos internados, hechos mierda, nos dejan la puerta abierta para que todos disfruten nuestro sufrimiento?
¿Por qué las batas de hospital no cierran atrás?
¿Cómo es que uno siempre se cuida de evitar pisar bosta de perro, únicamente para terminar pisando un charco?
¿Por qué el psicólogo siempre te pregunta "Y cómo te hace sentir eso?"? ¿Acaso no le estamos pagando para que él nos lo diga?
¿Cómo es que las cadenas de mail "Alargue su pene" siempre le llegan a los hombres? ¿¿Cómo saben??
¿Alguien realmente cree que, si uno necesita alargar su pene, va a recurrir a un desconocido que encontró por un spam?
¿Por qué el celular suena únicamente cuando ya lo guardamos en la mochila/cartera y tenemos que sacar todo para atenderlo?
¿Y por qué deja de sonar justo cuando logramos agarrarlo?
¿Cómo hacen los nenes para no darse cuenta que Barney es un tipo con un disfraz?
¿Realmente creen que existen dinosaurios violetas?
¿Es requisito tener cara de orto para ser guardia de seguridad de algún local?
¿Por qué los policías no pagan boleto de colectivo? ¿Van a llegar más rápido a donde está la acción así?
¿Dónde está el negocio de vender 3 chocolates por un peso?
¿Alguien realmente revisa la fecha de vencimiento de esos chocolates, ya que el vendedor insiste tanto?
¿Por qué cuando uno pasa por una comisaría, aún sin haber hecho nada, siente un miedito de que el cana lo pare?
¿Los kiosqueros que se ponen a charlar con el policía, lo hacen para ganar su confianza y poder robar tranquilos?
¿Cómo hace un portero para saber el apellido de toooodos los inquilinos del edificio, con sus respectivos pisos y departamentos? Yo ni sé quiénes son mis vecinos...
¿Por qué el afilador tiene que llamar siempre en el peor momento?
¿Cómo es que, cuando alguien llama equivocado, siempre te confundo con un local de algo? (me han llegado a confundir con un local de empanadas!)
¿Por qué uno, cada vez que ve un espejo, no resiste la tentación de peinarse o acomodarse el pelo?
¿A dónde va el dentista cuando nos deja solo en el consultorio?
¿Y por qué lo hace siempre que tenemos la boca llena de aparatos?
¿Quién le da a los peluqueros la confianza para preguntarnos de nuestros problemas?
¿Por qué los médicos siempre nos dan su diagnóstico hablando en plural e incluyéndose en el problema? ("Bueno, tenemos una apendicitis, pero no nos preocupemos. Vamos a tomar unos remedios y, llegado el caso, nos haremos una operación")
¿Cómo hacen los doctores de las películas para saber el completo diagnóstico de un paciente con solo revisarle el pulso?
¿Por qué el médico se mira el reloj cada vez que toma el pulso? ¿Va a llegar tarde a algún lado?
¿Cómo hacen los farmacéuticos para entender la letra de los médicos? ¿Es una materia de la carrera, "Entendimiento de la letra de médicos I"?
¿Por qué el portero de un edificio con consultorio médico te mira mal cuando te tiene que abrir la puerta? ¿Qué culpa tengo yo que el consultorio esté en un primer piso?
¿Eh?
sábado, abril 30, 2005
De cómo pararse en una fila por horas.
Gracias al famoso, controvertido y nunca bien ponderado post de los insectos, usted ahora ya sabe que me encantan los chistes de Liniers, verdad? Y gracias al último post, de la Feria del Libro, sabe también que me encanta Pettinato, verdad? Bueno, tenemos entonces dos conjuntos... ¿Cuál es su intersección? Hoy, en la Feria del Libro, además de presentar su libro Pettinato, también presentaba Liniers. Lo cual significa que dos potencias se saludaban... o se agitaban la mano desde lejos, porque no llegaron a saludarse. Pues bien, yo tuve que elegir uno de los dos, y, por supuesto, me quedé con Pettinato, tipo groso como pocos (aunque él esté podrido de los que dicen "groso").
La presentación del libro tuvo poco de presentación y casi nada del libro. Pero sí tuvo mucho humor, mucho glamour... mucho Pettinato. Fue, básicamente, un monólogo al mejor estilo stand-up (género que amo) de unos 40 minutos, donde no paré de reirme ni un segundo. Petti logra eso en mí, por eso lo admiro. Al final del monólogo, dijo "Bueno, esto y más pueden encontrarlo en el libro", y es básicamente todo lo que mencionó sobre el mismo.
Apenas salí de auditorio, empezó la carrera hacia el stand de Ediciones B, donde don Roberto en persona estaría firmando autógrafos. Mientras avanzaba, me topo con una fila de gente bastante extensa (la fila, no la gente). Pregunto, pues, de qué se trata, y me comentan que Liniers estaba firmando... me muerdo los labios y sigo viaje. Llego a una fila cuya extensión me hacía creer que, si la veíamos desde arriba, asemejaba a la muralla china... no hay duda, era la de Petti... me ubico al final de la misma luego de caminar muuuuucho... a mi derecha, el stand de Oceano Color... a mi izquierda, mi casa (¿?).
Una hora y media, señores... una hora y media estuve esperando, hasta que por fin llegué al stand de Ediciones B y lo ví sentado firmando ejemplares. A su derecha, una de las mujeres más hermosas que ví en mi vida, a la cual, dos días antes, le había comprado el libro de Petti (es la cajera del stand, no revendedora, eh). Si de puta casualidad caes en este blog, sabelo, te amo.
En fin... decía, me acerqué hacia el gran maestro y saqué el ejemplar a firmar. Al contrario del 90% de esa fila, no fue su libro "Entre la nada y la eternidad" el que elegí para su firma, sino uno que sacó hace muuuuchos años, llamado "El que insulta primero insulta dos veces". Dicho libro se encuentra ilustrado, en su tapa, con una foto de Petti mucho más joven y con pelo lacio y morocho. Quería ver su cara de sorpresa al toparse con ese libro.
Cuando me llegó el turno, y vio el libro, notó, en efecto, cierta sorpresa y me preguntó si lo había comprado acá. Después lo firmó y yo me retire satisfecho... o casi... yo quería una foto!
Y bueno, esa fue mi epopeya... no será lo más emocionante que hay, pero al menos disfruté de un show de Petti, y eso no tiene comparación. Ahora... ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar a Liniers?
Antes de despedirme, una muestra de la grositud de su nuevo libro:
La vez pasada llamé al sistema de compras por teléfono que tiene un shopping. Me atienden. "Sí, ¿En qué podemos ayudarlo?". "Nada... sólo estoy mirando, gracias."
¿Quieren saber algo? Me gasté más de 1.000 dólares el año pasado para hacer un curso anual sobre la reencarnación. Yo no lo quería pagar, pero el capo del curso me dijo: "Pettinato... vamos, gastátelo... es un curso sobre la reencarnación... Pensalo... Date el gusto... ¡Sólo se vive una vez!". ¿No es increíble?
Me encantan los perros. Podés hablarles y decirles absolutamente cualquier cosa: "¿Sabías que hay vida en Júpiter?". "El queso es Dalí". "Conjuguemos el verbo saber"... Lo increíble es que el perro siempre te mira con la misma cara. "Hola, ¡Imbécil del carajo!"... ¡Y ahí está! ¡Mirándote con la misma cara!
Es fabuloso, le decís: "Me parece que te voy a cortar las orejas sin anestesia", y él te mira como diciendo: "¡Guauuuuu!... Sabés que tenés razón... ¿Cómo no había pensado en eso antes?".
EDIT: Pequeña actualización que acabo de recibir por mail... ¡Logré tener una foto con él! Gracias miles a la pareja con el celular con camarita, que logró, después de todo, sacar una foto:

(nota: la mina que se ve de fondo no es a la que me refiero más arriba, sino la que está del otro lado y no salió en la imagen)
La presentación del libro tuvo poco de presentación y casi nada del libro. Pero sí tuvo mucho humor, mucho glamour... mucho Pettinato. Fue, básicamente, un monólogo al mejor estilo stand-up (género que amo) de unos 40 minutos, donde no paré de reirme ni un segundo. Petti logra eso en mí, por eso lo admiro. Al final del monólogo, dijo "Bueno, esto y más pueden encontrarlo en el libro", y es básicamente todo lo que mencionó sobre el mismo.
Apenas salí de auditorio, empezó la carrera hacia el stand de Ediciones B, donde don Roberto en persona estaría firmando autógrafos. Mientras avanzaba, me topo con una fila de gente bastante extensa (la fila, no la gente). Pregunto, pues, de qué se trata, y me comentan que Liniers estaba firmando... me muerdo los labios y sigo viaje. Llego a una fila cuya extensión me hacía creer que, si la veíamos desde arriba, asemejaba a la muralla china... no hay duda, era la de Petti... me ubico al final de la misma luego de caminar muuuuucho... a mi derecha, el stand de Oceano Color... a mi izquierda, mi casa (¿?).
Una hora y media, señores... una hora y media estuve esperando, hasta que por fin llegué al stand de Ediciones B y lo ví sentado firmando ejemplares. A su derecha, una de las mujeres más hermosas que ví en mi vida, a la cual, dos días antes, le había comprado el libro de Petti (es la cajera del stand, no revendedora, eh). Si de puta casualidad caes en este blog, sabelo, te amo.
En fin... decía, me acerqué hacia el gran maestro y saqué el ejemplar a firmar. Al contrario del 90% de esa fila, no fue su libro "Entre la nada y la eternidad" el que elegí para su firma, sino uno que sacó hace muuuuchos años, llamado "El que insulta primero insulta dos veces". Dicho libro se encuentra ilustrado, en su tapa, con una foto de Petti mucho más joven y con pelo lacio y morocho. Quería ver su cara de sorpresa al toparse con ese libro.
Cuando me llegó el turno, y vio el libro, notó, en efecto, cierta sorpresa y me preguntó si lo había comprado acá. Después lo firmó y yo me retire satisfecho... o casi... yo quería una foto!
Y bueno, esa fue mi epopeya... no será lo más emocionante que hay, pero al menos disfruté de un show de Petti, y eso no tiene comparación. Ahora... ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar a Liniers?
Antes de despedirme, una muestra de la grositud de su nuevo libro:
La vez pasada llamé al sistema de compras por teléfono que tiene un shopping. Me atienden. "Sí, ¿En qué podemos ayudarlo?". "Nada... sólo estoy mirando, gracias."
¿Quieren saber algo? Me gasté más de 1.000 dólares el año pasado para hacer un curso anual sobre la reencarnación. Yo no lo quería pagar, pero el capo del curso me dijo: "Pettinato... vamos, gastátelo... es un curso sobre la reencarnación... Pensalo... Date el gusto... ¡Sólo se vive una vez!". ¿No es increíble?
Me encantan los perros. Podés hablarles y decirles absolutamente cualquier cosa: "¿Sabías que hay vida en Júpiter?". "El queso es Dalí". "Conjuguemos el verbo saber"... Lo increíble es que el perro siempre te mira con la misma cara. "Hola, ¡Imbécil del carajo!"... ¡Y ahí está! ¡Mirándote con la misma cara!
Es fabuloso, le decís: "Me parece que te voy a cortar las orejas sin anestesia", y él te mira como diciendo: "¡Guauuuuu!... Sabés que tenés razón... ¿Cómo no había pensado en eso antes?".
EDIT: Pequeña actualización que acabo de recibir por mail... ¡Logré tener una foto con él! Gracias miles a la pareja con el celular con camarita, que logró, después de todo, sacar una foto:
(nota: la mina que se ve de fondo no es a la que me refiero más arriba, sino la que está del otro lado y no salió en la imagen)
viernes, abril 29, 2005
De cómo feriar un libraco, amiguetes! (título para entendidos)
Les tengo una buena y una mala... la buena es que llegó, una vez más, la Feria del Libro a Buenos Aires!! La mala es que, por eso, Cachogos fue suspendido por tiempo indefinido... y bueno, coraje, mis valientes!
Para nuestros amigos de otros países, o incluso de otras ciudades, que desconocen el evento, les comento (jejeje, eso rima) de qué va la cuestión: Galpón, grande grande, con piso de colores... verde, azul, amarillo y creo que rojo también. Cada color es un pabellón. Adentro, miles y miles de stands (término inglés cuya traducción significa "Me acomodo como puedo entre tres paredes y espero que nadie me vea para manotear un libro"). En cada stand, libros (y... no va a haber caballos pura sangre... bueno, pura sangre y un poco de carnecita también, sino es un asco). La idea, pues, es la siguiente: Varias editoriales, comercios del rubro y afines se juntan para rendirle tributo al medio de comunicación más popular después de los mensajitos de texto: El libro.
Ahora, la cuestión es la siguiente... esta Feria tiene fama de ser popular, o tiene popularidad de ser famosa, que básicamente sería lo mismo pero no lo es. Entonces, siempre se llena de gente que viene desde lugares remotos para presenciar el hecho, como Las Toninas, Tafí Del Valle, Choele Choel y Hurlingam. Es por eso que no conviene ir un fin de semana, porque está más apretado que en uno de esos cosos de Japón donde la gente duerme, vieron qué groso? Los quías duermen en cajones! Es como si guardaran la ropa pero sin siquiera sacársela. Y hablando de Japón y ropa, vean este video y díganme si no son unos grosos estos tipos: clic acá.
Bueno, me alegra decir que yo ya fui (a la feria, eh, no a Japón), y voy a ir un par de veces más. La cosa es así: Fui el jueves pasado a la tarde... al ser día de semana, estaba bastante habitable. No estaba completamente vacío, pero se podía caminar tranquilo. Está exactamente igual que el año pasado... los mismos stands, la misma ubicación, Fontanarrosa firmando libros todos los días, etc... entré sintiendo que estaba viajando por el tunel del tiempo... hasta que ví los precios. Cabe aclarar que entré gratis porque soy universitario y al fin le encontré una utilidad a esta maldita facultad!
Bueno, luego de una recorrida que me habrá llevado unas dos horas, me volví con el fruto de mi estancia: El nuevo libro de Pettinato, y el guión de Pulp Fiction.
Hablando de Pettinato, este sábado el quía va a estar presentando el susodicho libro, y firmando ejemplares, razón por la cual retornaré a la Feria (sí, chicas! Voy a estar en la feria! Pueden ir a verme, prometo sacarme fotos con todas). Claro que, al ser sábado a la noche, va a estar hasta las re pelotas de gente, como dije... pero como yo ya la recorrí, no me importa... yo voy por Petti nomás... un capo el tipo, a pesar de que esté en contra de Queen... y bue, qué le vamos a hacer? No se puede todo en esta vida.
Luego, la semana siguiente, una vez más iré a la Feria, porque me dijeron que va a llegar un libro que estoy esperando hace tiempo: "Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers". Libro que ya salió en España hace tiempo, y que Marita, mi amiguita del alma a la cual quiero con locura, todavía no me compró... será posible, Doña Rosa?
Y bueno... mis amigos... si tienen oportunidad de visitar este bello lugar, háganlo. Si no tienen oportunidad... eh... no lo hagan. Pero recuerden la famosa frase de José Duval: "Un libro que no tiene nada escrito, más que libro, es un cuaderno".
Recuerden también la frase del general Wayving: "La pluma del águila jamás atravesará una gota de aceite".
Cierto que dije que no haría más chistes de Les Luthiers... pero bue, si no lo entienden es su problema, loco, yo digo lo que se me antoja...
Para nuestros amigos de otros países, o incluso de otras ciudades, que desconocen el evento, les comento (jejeje, eso rima) de qué va la cuestión: Galpón, grande grande, con piso de colores... verde, azul, amarillo y creo que rojo también. Cada color es un pabellón. Adentro, miles y miles de stands (término inglés cuya traducción significa "Me acomodo como puedo entre tres paredes y espero que nadie me vea para manotear un libro"). En cada stand, libros (y... no va a haber caballos pura sangre... bueno, pura sangre y un poco de carnecita también, sino es un asco). La idea, pues, es la siguiente: Varias editoriales, comercios del rubro y afines se juntan para rendirle tributo al medio de comunicación más popular después de los mensajitos de texto: El libro.
Ahora, la cuestión es la siguiente... esta Feria tiene fama de ser popular, o tiene popularidad de ser famosa, que básicamente sería lo mismo pero no lo es. Entonces, siempre se llena de gente que viene desde lugares remotos para presenciar el hecho, como Las Toninas, Tafí Del Valle, Choele Choel y Hurlingam. Es por eso que no conviene ir un fin de semana, porque está más apretado que en uno de esos cosos de Japón donde la gente duerme, vieron qué groso? Los quías duermen en cajones! Es como si guardaran la ropa pero sin siquiera sacársela. Y hablando de Japón y ropa, vean este video y díganme si no son unos grosos estos tipos: clic acá.
Bueno, me alegra decir que yo ya fui (a la feria, eh, no a Japón), y voy a ir un par de veces más. La cosa es así: Fui el jueves pasado a la tarde... al ser día de semana, estaba bastante habitable. No estaba completamente vacío, pero se podía caminar tranquilo. Está exactamente igual que el año pasado... los mismos stands, la misma ubicación, Fontanarrosa firmando libros todos los días, etc... entré sintiendo que estaba viajando por el tunel del tiempo... hasta que ví los precios. Cabe aclarar que entré gratis porque soy universitario y al fin le encontré una utilidad a esta maldita facultad!
Bueno, luego de una recorrida que me habrá llevado unas dos horas, me volví con el fruto de mi estancia: El nuevo libro de Pettinato, y el guión de Pulp Fiction.
Hablando de Pettinato, este sábado el quía va a estar presentando el susodicho libro, y firmando ejemplares, razón por la cual retornaré a la Feria (sí, chicas! Voy a estar en la feria! Pueden ir a verme, prometo sacarme fotos con todas). Claro que, al ser sábado a la noche, va a estar hasta las re pelotas de gente, como dije... pero como yo ya la recorrí, no me importa... yo voy por Petti nomás... un capo el tipo, a pesar de que esté en contra de Queen... y bue, qué le vamos a hacer? No se puede todo en esta vida.
Luego, la semana siguiente, una vez más iré a la Feria, porque me dijeron que va a llegar un libro que estoy esperando hace tiempo: "Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers". Libro que ya salió en España hace tiempo, y que Marita, mi amiguita del alma a la cual quiero con locura, todavía no me compró... será posible, Doña Rosa?
Y bueno... mis amigos... si tienen oportunidad de visitar este bello lugar, háganlo. Si no tienen oportunidad... eh... no lo hagan. Pero recuerden la famosa frase de José Duval: "Un libro que no tiene nada escrito, más que libro, es un cuaderno".
Recuerden también la frase del general Wayving: "La pluma del águila jamás atravesará una gota de aceite".
Cierto que dije que no haría más chistes de Les Luthiers... pero bue, si no lo entienden es su problema, loco, yo digo lo que se me antoja...
jueves, abril 28, 2005
De cómo apreciar un viaje monótono.
Y un buen día, se me ocurrió ver cómo sería el viaje en colectivo sin música acompañándome. Desde tiempos inmemoriables, o sea, tiempos sin memoria, yo viajo en colectivo acompañado de algún dispositivo portatil que reproduzca música. En tiempos de antaño (o eran de Antonio? Mmhh... no... eran de antaño... bueno, digamos "Tiempos de ant."), dicho dispositivo era un simple walkman (o sea, un hombre caminante. Tengo todo el inglés, eh!) el que, mediante un cuadradito llamado "casette" (casa en francés. Tengo todo el francés, eh!) me permitía oir las más hermosas melodías (barrilete en alemán. Tengo todo... ah, no, eso no...). Los tiempos han ido cambiando, yo he ido evolucionando... digo... he ido bolucionando, y ahora el casette pasó a la prehistoria. Luego de superar mi etapa antigua, decidí utilizar un discman (o sea, un disco caminando... ¿Qué? ¿Nunca vio uno?), lo cual acarreaba consigo diversos problemas: Por ejemplo, ¿Cómo doblaba en las esquinas?
Superada ya esa etapa, y ese pésimo chiste, llegué a lo que se conoce como "Era Moderna", es decir, la del MP3. Y en ella estoy actualmente hasta que exista la forma de revivir a Freddie Mercury, meterlo en una cajita diminuta, y llevarlo a todos lados con su música. Yo no pierdo las esperanzas.
Entonces, cada vez que viajo en colectivo, me aseguro de tener mi MP3 con pilas listo para usar y/o disfrutar.
Pero no, esta vez decidí probar suerte sin nada en mis oídos... excepto cera, órganos internos y todas esas cosas, claro. Y debo admitir que he descubierto varias cosas. La primera, claro, que el viaje es aburridísimo. Pero también, me resultó curioso ver en qué ocupa su tiempo el resto de los pasajeros durante la estadía. Lamentablemente no puedo meterme en sus mentes (aún) para saber qué piensan, pero creo que eso ni siquiera es necesario.
Y veo a un muchacho que no tendrá más de 18 años, moviendo su pierna hacia arriba y hacia abajo, en un movimiento uniforme, como si estuviera siguiendo el compás de una música... pero no lleva auriculares... estamos ante un claro ejemplo del "Me muevo al ritmo de la música de mi mente". Este tipo está pensando en una canción, y se dejó llevar tanto por sus compases que hasta los repite con la pierna, mientras mira alrededor pensando "¿Alguien se dará cuenta de en qué canción estoy pensando por el movimiento de mis piernas?". Y, un poco inseguro de tal cuestión, acompaña a las piernas con un movimiento de manos, donde imita a una batería. El viejo parado a su lado lo ve y piensa "Qué juventud...", la señora a la izquierda del viejo piensa "Qué asco de generación", y el joven del otro lado piensa "Qué buen tema!".
Otro especímen (o espécimen? Digamos otro sujeto), otro sujeto (vio? Lo dije!) raro que acompaña el viaje es el que se conoce como "Ya no sé para dónde mirar". Entonces, cuando se sube y se sienta (en ese orden), empieza a mirar para adelante. Uno lo ve poniendo su cara de "Tengo mi mente en blanco", que mantiene por unos 10 minutos, hasta que se torna insoportable... y empieza a girar la cabeza... mira para un lado, para el otro... parece que está buscando algo, pero no hay nada. Derrotado, vuelve a mirar para adelante y pone la misma cara del principio, pero con ojos de frustración en su mirada.
Por supuesto, en colectivo lleno, no falta el tipo "Aprovecho los baches para apoyar", y estratégicamente se ubica al lado de una mina que esté buena, para que, en la primer oportunidad en que el bondi salte, el tipo se tire contra la mina con cara de "Uy, me tropecé". Claro que este acto pasaría mucho más inadvertido si el tipo no le tocara dos gomas, le manoteara el culo, lo apretara y le dijera "Está bastante firme, eh!".
Por último, al menos por ahora, está la típica vieja conocida como "Sé que soy vieja, necesito atención", que sigue la filosofía del abuelo Simpson: "Soy viejo, deme". Esta señora se sube al colectivo de a poco, lentamente, indicando minusvalía, a pesar de que, en realidad, venía de jugar un picadito en el club Mitre; y apenas saca el boleto, pone su cara de "Querido, me dejás?" y mira a su alrededor buscando una víctima. Ve otra vieja y dice "No, esta es de las mías, entre nosotros no nos jodemos". Ve una embarazada y piensa "Esa ya tiene suficientes problemas". Su presa favorita son los jóvenes, que no saben tanto de educación y no les nace eso de ceder el asiento. Se paran a su lado, estudian a la presa, y con la misma voz que seguramente usó la malvada bruja con Blancanieves, le dicen "Hijito... ¿Me dejás sentarme?". El nene, que hasta entonces estaba imitando una batería, deja de tocar, mira hacia arriba, inspecciona a la vieja, y cuando está a punto de decirle "No me rompas, vieja de mierda", nota que prácticamente todo el colectivo (sin incluir al chofer por motivos más que lógicos) lo está mirando con cara de indignación pensando "No seas maleducado, mocoso". Así que se para y dice "Por supuesto". La vieja triunfa, el nene pierde, todos felices... o algo parecido.
Cambiando el ángulo de la información (33° 4' 86", lo que se dice un ángulo agudo... sagaz...), los resultados de mi censo indican que hay una gran presencia de visitantes en este blog... más de lo que esperaba, realmente. Les quiero agradecer muchísimo su presencia. El cariño y la comprensión de todos ustedes para conmigo, realmente estoy muy emocionado; los quiero mucho (a todos excepto una), se los digo de verdad. Lo siento, no solo como persona, sino también como ser humano. Lo que siento se resume en una palabra: Mil gracias.
Y, dada la índole de la disertación que nos congrega en este recinto, los exhorto (o sea... bueno, no caigamos en chistes fáciles, lo mío es humor inteligente, tsé!) a todos ustedes a realizar, al menos, un viaje en colectivo sin música acompañante, para observar las distintas especies que pueden encontrar. Quizás sea aburrido, pero al menos será instructivo. O alguna de las dos.
Superada ya esa etapa, y ese pésimo chiste, llegué a lo que se conoce como "Era Moderna", es decir, la del MP3. Y en ella estoy actualmente hasta que exista la forma de revivir a Freddie Mercury, meterlo en una cajita diminuta, y llevarlo a todos lados con su música. Yo no pierdo las esperanzas.
Entonces, cada vez que viajo en colectivo, me aseguro de tener mi MP3 con pilas listo para usar y/o disfrutar.
Pero no, esta vez decidí probar suerte sin nada en mis oídos... excepto cera, órganos internos y todas esas cosas, claro. Y debo admitir que he descubierto varias cosas. La primera, claro, que el viaje es aburridísimo. Pero también, me resultó curioso ver en qué ocupa su tiempo el resto de los pasajeros durante la estadía. Lamentablemente no puedo meterme en sus mentes (aún) para saber qué piensan, pero creo que eso ni siquiera es necesario.
Y veo a un muchacho que no tendrá más de 18 años, moviendo su pierna hacia arriba y hacia abajo, en un movimiento uniforme, como si estuviera siguiendo el compás de una música... pero no lleva auriculares... estamos ante un claro ejemplo del "Me muevo al ritmo de la música de mi mente". Este tipo está pensando en una canción, y se dejó llevar tanto por sus compases que hasta los repite con la pierna, mientras mira alrededor pensando "¿Alguien se dará cuenta de en qué canción estoy pensando por el movimiento de mis piernas?". Y, un poco inseguro de tal cuestión, acompaña a las piernas con un movimiento de manos, donde imita a una batería. El viejo parado a su lado lo ve y piensa "Qué juventud...", la señora a la izquierda del viejo piensa "Qué asco de generación", y el joven del otro lado piensa "Qué buen tema!".
Otro especímen (o espécimen? Digamos otro sujeto), otro sujeto (vio? Lo dije!) raro que acompaña el viaje es el que se conoce como "Ya no sé para dónde mirar". Entonces, cuando se sube y se sienta (en ese orden), empieza a mirar para adelante. Uno lo ve poniendo su cara de "Tengo mi mente en blanco", que mantiene por unos 10 minutos, hasta que se torna insoportable... y empieza a girar la cabeza... mira para un lado, para el otro... parece que está buscando algo, pero no hay nada. Derrotado, vuelve a mirar para adelante y pone la misma cara del principio, pero con ojos de frustración en su mirada.
Por supuesto, en colectivo lleno, no falta el tipo "Aprovecho los baches para apoyar", y estratégicamente se ubica al lado de una mina que esté buena, para que, en la primer oportunidad en que el bondi salte, el tipo se tire contra la mina con cara de "Uy, me tropecé". Claro que este acto pasaría mucho más inadvertido si el tipo no le tocara dos gomas, le manoteara el culo, lo apretara y le dijera "Está bastante firme, eh!".
Por último, al menos por ahora, está la típica vieja conocida como "Sé que soy vieja, necesito atención", que sigue la filosofía del abuelo Simpson: "Soy viejo, deme". Esta señora se sube al colectivo de a poco, lentamente, indicando minusvalía, a pesar de que, en realidad, venía de jugar un picadito en el club Mitre; y apenas saca el boleto, pone su cara de "Querido, me dejás?" y mira a su alrededor buscando una víctima. Ve otra vieja y dice "No, esta es de las mías, entre nosotros no nos jodemos". Ve una embarazada y piensa "Esa ya tiene suficientes problemas". Su presa favorita son los jóvenes, que no saben tanto de educación y no les nace eso de ceder el asiento. Se paran a su lado, estudian a la presa, y con la misma voz que seguramente usó la malvada bruja con Blancanieves, le dicen "Hijito... ¿Me dejás sentarme?". El nene, que hasta entonces estaba imitando una batería, deja de tocar, mira hacia arriba, inspecciona a la vieja, y cuando está a punto de decirle "No me rompas, vieja de mierda", nota que prácticamente todo el colectivo (sin incluir al chofer por motivos más que lógicos) lo está mirando con cara de indignación pensando "No seas maleducado, mocoso". Así que se para y dice "Por supuesto". La vieja triunfa, el nene pierde, todos felices... o algo parecido.
Cambiando el ángulo de la información (33° 4' 86", lo que se dice un ángulo agudo... sagaz...), los resultados de mi censo indican que hay una gran presencia de visitantes en este blog... más de lo que esperaba, realmente. Les quiero agradecer muchísimo su presencia. El cariño y la comprensión de todos ustedes para conmigo, realmente estoy muy emocionado; los quiero mucho (a todos excepto una), se los digo de verdad. Lo siento, no solo como persona, sino también como ser humano. Lo que siento se resume en una palabra: Mil gracias.
Y, dada la índole de la disertación que nos congrega en este recinto, los exhorto (o sea... bueno, no caigamos en chistes fáciles, lo mío es humor inteligente, tsé!) a todos ustedes a realizar, al menos, un viaje en colectivo sin música acompañante, para observar las distintas especies que pueden encontrar. Quizás sea aburrido, pero al menos será instructivo. O alguna de las dos.
sábado, abril 23, 2005
De cómo contar las visitas a la antigua.
¡Primer censo nacional de "De la vida, y todo lo demás...", muchachos! A ver, hacemos una ronda así cuento cabezas y hago una estadística completa con gráfico en forma de torta de ricota, decorada con chantilly, rellena de dulce de leche y la puta, qué hambre me dio...
Ya ha pasado un considerable tiempo desde que este blog se inició... no diré años porque no llegó siquiera a un año aún, pero sí han sido largos meses... de 35, 40 días... en este tiempo hemos vivido un cuasi-lifting, al cambiar el nombre desde su antiguo "Y dijo el Dr Vaporeso" al actual "De la vida, y todo lo demás..." nombre que, hasta ahora, Woody Allen no me reclamó, porque si le sacamos el "De" tenemos el título (en castellano) de su película "Anything else". Lo curioso es que yo ni siquiera ví este filme... nomás le puse este título porque me gustó. Y porque no se me ocurría nada mejor.
En fin... los meses pasaron, la vida y todo lo demás pasó, y llego al punto de saber quién me está leyendo, y por qué lo hace. Bueno, quizás eso último no tenga respuesta hasta el día de hoy, pero usted, vos, me estás leyendo ahora y por algo es.
Entonces, la cuestión es muy simple, y es la siguiente... el que lea esto, que postee un comentario... pero no de manera anónima. Si no quiere registrarse, que simplemente escriba su nombre en el mismo comentario, así puedo saber quién es. Pueden decir lo que sea, excepto "CALLATE BOLUDO" (¿Se acuerdan?).
La idea de todo esto es saber cuánta gente lee el blog, porque... bueno, porque quiero saberlo, qué tengo que andar dando explicaciones? Tsé...
Ya ha pasado un considerable tiempo desde que este blog se inició... no diré años porque no llegó siquiera a un año aún, pero sí han sido largos meses... de 35, 40 días... en este tiempo hemos vivido un cuasi-lifting, al cambiar el nombre desde su antiguo "Y dijo el Dr Vaporeso" al actual "De la vida, y todo lo demás..." nombre que, hasta ahora, Woody Allen no me reclamó, porque si le sacamos el "De" tenemos el título (en castellano) de su película "Anything else". Lo curioso es que yo ni siquiera ví este filme... nomás le puse este título porque me gustó. Y porque no se me ocurría nada mejor.
En fin... los meses pasaron, la vida y todo lo demás pasó, y llego al punto de saber quién me está leyendo, y por qué lo hace. Bueno, quizás eso último no tenga respuesta hasta el día de hoy, pero usted, vos, me estás leyendo ahora y por algo es.
Entonces, la cuestión es muy simple, y es la siguiente... el que lea esto, que postee un comentario... pero no de manera anónima. Si no quiere registrarse, que simplemente escriba su nombre en el mismo comentario, así puedo saber quién es. Pueden decir lo que sea, excepto "CALLATE BOLUDO" (¿Se acuerdan?).
La idea de todo esto es saber cuánta gente lee el blog, porque... bueno, porque quiero saberlo, qué tengo que andar dando explicaciones? Tsé...
viernes, abril 22, 2005
De cómo escuchar historias de insectos (Parte II).
Este post está dedicado a todo el mundo, excepto a dos personas que, da la casualidad, son las que más me importan... pero bue, a ellas no les gustó la idea, así que salteen este post.
¿Qué piensan esos molestos mosquitos que nos zumban en el oído cuando nos estamos por dormir?
Fernando: Vení, Rogelio, vení que me parece que se durmió.
Rogelio: ¿Estás seguro, Fernando? A ver, pará... no, está despierto todavía.
Fernando: No, boludo, se durmió, creeme.
Rogelio: ¿Te parece que deberíamos hacer esto?
Fernando: ¿Qué pasa? ¿Tenés miedo?
Rogelio: No, pero me parece que nos estamos yendo al carajo.
Fernando: Acá no está tu papito, nene, dale!
Rogelio: Pará, forro, no jodas!
Fernando: Entonces dale, tirate.
Rogelio: ¿Y si palmetea? Acordate lo que le pasó a Ricardo en el otro post!
Fernando: Te digo que está dormido! Dale, haceme caso, yo probé y está buenísimo. Tirate hacia su oreja y gritá, vas a ver qué buen eco que hay.
Rogelio: Bueno, yo me mando... (se tira) UAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!
Fernando: ¿Y? ¿Qué te dije?
Rogelio: Noooo, qué groso, chabón!!! Voy de nuevo!
¿Y qué estarán tramando cuando los vemos tirarse contra la luz?
Ignacio: Sí, hola, vos sos Alberto?
Alberto: ¿Quién pregunta?
Ignacio: Ah, sí, a mí me mandó Patricio. Me dijo que acá hacen deporte de alto riesgo, no?
Alberto: Sí, pibe, pero vos qué edad tenés?
Ignacio: 3 días, casi 4.
Alberto: ¿Seguro?
Ignacio: Sí, en serio, mirá mi documento.
Alberto: Bueno, está bien, podés pasar. La cosa es así. ¿Ves esa bola con luz? La idea es tirarte contra ella lo más rápido que puedas.
Ignacio: Ahhh, entiendo... y cuando la golpeo qué?
Alberto: Vas a escuchar un chasquido... es tu cabeza. Después vas a morir y caer rápidamente. Si apuntás bien, podés darle justo a la sopa del pelado que está abajo.
Ignacio: Uh, qué divertido! Ahí voy... (se manda) Wiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!
Prometo que es el último post que hago de este tipo...
¿Qué piensan esos molestos mosquitos que nos zumban en el oído cuando nos estamos por dormir?
Fernando: Vení, Rogelio, vení que me parece que se durmió.
Rogelio: ¿Estás seguro, Fernando? A ver, pará... no, está despierto todavía.
Fernando: No, boludo, se durmió, creeme.
Rogelio: ¿Te parece que deberíamos hacer esto?
Fernando: ¿Qué pasa? ¿Tenés miedo?
Rogelio: No, pero me parece que nos estamos yendo al carajo.
Fernando: Acá no está tu papito, nene, dale!
Rogelio: Pará, forro, no jodas!
Fernando: Entonces dale, tirate.
Rogelio: ¿Y si palmetea? Acordate lo que le pasó a Ricardo en el otro post!
Fernando: Te digo que está dormido! Dale, haceme caso, yo probé y está buenísimo. Tirate hacia su oreja y gritá, vas a ver qué buen eco que hay.
Rogelio: Bueno, yo me mando... (se tira) UAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!
Fernando: ¿Y? ¿Qué te dije?
Rogelio: Noooo, qué groso, chabón!!! Voy de nuevo!
¿Y qué estarán tramando cuando los vemos tirarse contra la luz?
Ignacio: Sí, hola, vos sos Alberto?
Alberto: ¿Quién pregunta?
Ignacio: Ah, sí, a mí me mandó Patricio. Me dijo que acá hacen deporte de alto riesgo, no?
Alberto: Sí, pibe, pero vos qué edad tenés?
Ignacio: 3 días, casi 4.
Alberto: ¿Seguro?
Ignacio: Sí, en serio, mirá mi documento.
Alberto: Bueno, está bien, podés pasar. La cosa es así. ¿Ves esa bola con luz? La idea es tirarte contra ella lo más rápido que puedas.
Ignacio: Ahhh, entiendo... y cuando la golpeo qué?
Alberto: Vas a escuchar un chasquido... es tu cabeza. Después vas a morir y caer rápidamente. Si apuntás bien, podés darle justo a la sopa del pelado que está abajo.
Ignacio: Uh, qué divertido! Ahí voy... (se manda) Wiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!
Prometo que es el último post que hago de este tipo...
martes, abril 19, 2005
De cómo apurar el paso, paso a paso.
No necesitamos mucho, en esta bendita ciudad, para acelerar nuestro pulso y sentir la adrenalina del peligro acosándonos, extrayendo lo mejor de nosotros para dejarnos sedientos en un mar de emociones, deseosos de toparnos con nuevas efusiones que alternaran nuestros sentidos en formas tan exhuberantes como extravagantes, logrando así alcanzar un estado de éxtasis total, que, otrora, sólo conseguíamos mediante la ingesta de narcóticos. ¿Y qué tiene esta ciudad que nos cause tal efecto o consecuencia? La calle y sus costumbres.
Usted está caminando tranquilo por la vereda, acercándose a la esquina cada vez más. Cuando está a unos 30 metros, ya divisa el semáforo peatonal de la vereda de enfrente, el cual está iluminado de color esperanza, y muestra un tipito simulando caminar. Ahí usted empieza a apurar el paso, y siente que su corazón le está diciendo "Are you ready to rumble?" mientras comienza a agitar las palmas... las palmas de la emoción, claro.
Se encuentra en medio de la calle y ve que, aquél tipito que recién caminaba en un tono verdolanga, ahora está paradito como si fuera a cantar el himno, y teñido de un rojo sangre. Como si fuera poco, titila el guacho... ahora está, ahora no está, ahora está, ahora no está. Entonces usted siente su corazón palpitante: "¿Llegaré o no llegaré?", se plantea, mientras con su dedo índice se señala, de forma intermitente, el sector izquierdo y derecho de su pera, como si fuera Mirtha Legrand. Quizás le convendría disertar un poco menos y avanzar un poco más, esta clase de cosas no deben ser debatidas en medio de la calle.
Ese es un excelente ejemplo de la adrenalina que provoca el urbe porteño.
¿Quiere otro ejemplo? No me conteste, de todas maneras voy a ignorar su respuesta y hacer lo que se me canta.
Camina tranquilo por la acera, contemplando los pajaritos, cuando, a lo lejos, lo ve... es el colectivo que usted tiene que tomarse... ¡Pero usted todavía está a una cuadra de la parada! Empieza la persecusión... su corazón se alerta y empieza a matracar como si fuera un redoblante antes de anunciar el ganador de una importante premiación. Su cerebro, sin embargo, no detecta la gravedad del asunto sino hasta pasado un tiempo. Entonces, su paso se ve cada vez más acelerado, pero como si fuera una película en cámara lenta, que de a poco recupera su ritmo normal. Primero da un paso, luego uno más largo... sus brazos ahora empiezan a agitarse mientras los pasos cada vez son más rápidos. Finalmente, todo delante de usted se convierte en un obstáculo entre su posición actual y la parada. Es así como, en medio del acto, tira a nenes jugando, viejas viendo vidrieras, un policía comiendo pizza, el panadero barriendo la vereda, tres palomas jugando al truco gallo, un jubilado criticando el país y la fila de hormigas que se querían afanar el provolone, y que no tuvo tanta aceptación en el público.
Finalmente, llega a la parada con el sudor en la frente, mientras ve a su colectivo pasar y al conductor que lo mira con cara de "Quizás si te hubieras esforzado un poco más", mientras usted murmura esas palabras de aliento que suelen decirse en estas ocasiones: "Pero la reputa madre...", rogando que el colectivero no las haya escuchado, porque sino es capaz de detener el vehículo, bajar y propinarle una tunda que no le permitirá sentarse por 3 días.
Y sí... en la ciudad se corren peligros, pero sin ellos, la vida no sería lo mismo... y no me hagan ni hablar de cuando estoy en la parada, y un camión está estacionado en la vereda, impidiéndome ver si viene un colectivo o no... mamita, eso es emoción!
Usted está caminando tranquilo por la vereda, acercándose a la esquina cada vez más. Cuando está a unos 30 metros, ya divisa el semáforo peatonal de la vereda de enfrente, el cual está iluminado de color esperanza, y muestra un tipito simulando caminar. Ahí usted empieza a apurar el paso, y siente que su corazón le está diciendo "Are you ready to rumble?" mientras comienza a agitar las palmas... las palmas de la emoción, claro.
Se encuentra en medio de la calle y ve que, aquél tipito que recién caminaba en un tono verdolanga, ahora está paradito como si fuera a cantar el himno, y teñido de un rojo sangre. Como si fuera poco, titila el guacho... ahora está, ahora no está, ahora está, ahora no está. Entonces usted siente su corazón palpitante: "¿Llegaré o no llegaré?", se plantea, mientras con su dedo índice se señala, de forma intermitente, el sector izquierdo y derecho de su pera, como si fuera Mirtha Legrand. Quizás le convendría disertar un poco menos y avanzar un poco más, esta clase de cosas no deben ser debatidas en medio de la calle.
Ese es un excelente ejemplo de la adrenalina que provoca el urbe porteño.
¿Quiere otro ejemplo? No me conteste, de todas maneras voy a ignorar su respuesta y hacer lo que se me canta.
Camina tranquilo por la acera, contemplando los pajaritos, cuando, a lo lejos, lo ve... es el colectivo que usted tiene que tomarse... ¡Pero usted todavía está a una cuadra de la parada! Empieza la persecusión... su corazón se alerta y empieza a matracar como si fuera un redoblante antes de anunciar el ganador de una importante premiación. Su cerebro, sin embargo, no detecta la gravedad del asunto sino hasta pasado un tiempo. Entonces, su paso se ve cada vez más acelerado, pero como si fuera una película en cámara lenta, que de a poco recupera su ritmo normal. Primero da un paso, luego uno más largo... sus brazos ahora empiezan a agitarse mientras los pasos cada vez son más rápidos. Finalmente, todo delante de usted se convierte en un obstáculo entre su posición actual y la parada. Es así como, en medio del acto, tira a nenes jugando, viejas viendo vidrieras, un policía comiendo pizza, el panadero barriendo la vereda, tres palomas jugando al truco gallo, un jubilado criticando el país y la fila de hormigas que se querían afanar el provolone, y que no tuvo tanta aceptación en el público.
Finalmente, llega a la parada con el sudor en la frente, mientras ve a su colectivo pasar y al conductor que lo mira con cara de "Quizás si te hubieras esforzado un poco más", mientras usted murmura esas palabras de aliento que suelen decirse en estas ocasiones: "Pero la reputa madre...", rogando que el colectivero no las haya escuchado, porque sino es capaz de detener el vehículo, bajar y propinarle una tunda que no le permitirá sentarse por 3 días.
Y sí... en la ciudad se corren peligros, pero sin ellos, la vida no sería lo mismo... y no me hagan ni hablar de cuando estoy en la parada, y un camión está estacionado en la vereda, impidiéndome ver si viene un colectivo o no... mamita, eso es emoción!
lunes, abril 11, 2005
De cómo escuchar historias de insectos.
¿Se comunicarán los insectos entre sí? ¿Qué dirían si pudieran hablar nuestro idioma? ¿Hablan de nosotros, los humanos? ¿Qué le pusieron a este trago?
Leyendo los chistes de Liniers se me ocurrió (o se le ocurrió a él y yo me dije "Qué buena pregunta, Liniers") pensar... ¿Cómo serían las conversaciones entre los insectos si hablaran nuestro idioma?
Imaginen... picnic un domingo al mediodía, en pleno Parque Lezama. Carola y Enrique tiraron una lona en el piso y abrieron la cesta de comida con cuidado, para que el aroma no atraiga al Oso Yogi. Detrás de ellos, a 5 metros, una fila de hormigas se dirige a su encuentro.
Hormiga 1: Che, falta mucho?
Hormiga 2: No, mirá, ahí se ve el provolone... nos estamos acercando...
Hormiga 1: ¿Qué clase de persona trae provolone a un picnic?
Hormiga 2: Rodolfo, no rompas las pelotas... encima que la ligamos de arriba, te quejás?
Hormiga 1: Es que el último picnic que afanamos me cayó como el culo... es la última vez que le choreamos a un vegetariano.
Hormiga 3: Che, avancen, loco, que no es una feria artesanal!
Hormiga 2: Pará, Marcelo, que voy lo más rápido que puedo!
Hormiga 22: Che, quién se tiró un pedo?
Hormiga 21: Yo no...
Hormiga 20: Yo menos
Hormiga 2: No me siento muy bien...
Imaginemos ahora otra situación... casa de familia. Jacinto está haciendo la tarea cuando nota un mosquito volando a su alrededor. Instintivamente agita su mano para matarlo.
Mosquito: Pará, loco, charlémoslo!
Jacinto: ¿Me estás hablando a mí?
Mosquito: No, boludo, le estoy rezando a Santa Clara del Mar. ¡Obvio que te hablo a vos! ¿Por qué me palmeas?
Jacinto: Y... para matarte...
Mosquito: ¿Pero vos sos pelotudo de fábrica o te perfeccionaste en el exterior? ¿Qué mierda te hice yo a vos?
Jacinto: Me estás volando alrededor y molestás.
Mosquito: Negro, si te vuelo alrededor es porque no tengo a dónde ir. Perdí a mi vieja por culpa de una rana que se la manducó, y ahora deambulo sin rumbo fijo.
Jacinto: Uh, disculpá, no sabía.
Mosquito: No, está todo bien, vos no tenés la culpa...
Jacinto: ¿Puedo hacer algo por vos?
Mosquito: ¿Me abrís la ventana? Me dí el marote como 50 veces hasta avivarme que estaba cerrada.
Jacinto: Sí, cómo no.
Mosquito: Chau, Jacinto!
Jacinto: Chau... eh...
Mosquito: Ricardo.
Podría seguir, pero haría al post muy largo, y primero quiero saber si les gustan estas boludeces, no me van a hacer carburar la neurona al pedo, tsé...
Así que díganme... ¿Le gustó o no le gustó? (José María dixit)
Leyendo los chistes de Liniers se me ocurrió (o se le ocurrió a él y yo me dije "Qué buena pregunta, Liniers") pensar... ¿Cómo serían las conversaciones entre los insectos si hablaran nuestro idioma?
Imaginen... picnic un domingo al mediodía, en pleno Parque Lezama. Carola y Enrique tiraron una lona en el piso y abrieron la cesta de comida con cuidado, para que el aroma no atraiga al Oso Yogi. Detrás de ellos, a 5 metros, una fila de hormigas se dirige a su encuentro.
Hormiga 1: Che, falta mucho?
Hormiga 2: No, mirá, ahí se ve el provolone... nos estamos acercando...
Hormiga 1: ¿Qué clase de persona trae provolone a un picnic?
Hormiga 2: Rodolfo, no rompas las pelotas... encima que la ligamos de arriba, te quejás?
Hormiga 1: Es que el último picnic que afanamos me cayó como el culo... es la última vez que le choreamos a un vegetariano.
Hormiga 3: Che, avancen, loco, que no es una feria artesanal!
Hormiga 2: Pará, Marcelo, que voy lo más rápido que puedo!
Hormiga 22: Che, quién se tiró un pedo?
Hormiga 21: Yo no...
Hormiga 20: Yo menos
Hormiga 2: No me siento muy bien...
Imaginemos ahora otra situación... casa de familia. Jacinto está haciendo la tarea cuando nota un mosquito volando a su alrededor. Instintivamente agita su mano para matarlo.
Mosquito: Pará, loco, charlémoslo!
Jacinto: ¿Me estás hablando a mí?
Mosquito: No, boludo, le estoy rezando a Santa Clara del Mar. ¡Obvio que te hablo a vos! ¿Por qué me palmeas?
Jacinto: Y... para matarte...
Mosquito: ¿Pero vos sos pelotudo de fábrica o te perfeccionaste en el exterior? ¿Qué mierda te hice yo a vos?
Jacinto: Me estás volando alrededor y molestás.
Mosquito: Negro, si te vuelo alrededor es porque no tengo a dónde ir. Perdí a mi vieja por culpa de una rana que se la manducó, y ahora deambulo sin rumbo fijo.
Jacinto: Uh, disculpá, no sabía.
Mosquito: No, está todo bien, vos no tenés la culpa...
Jacinto: ¿Puedo hacer algo por vos?
Mosquito: ¿Me abrís la ventana? Me dí el marote como 50 veces hasta avivarme que estaba cerrada.
Jacinto: Sí, cómo no.
Mosquito: Chau, Jacinto!
Jacinto: Chau... eh...
Mosquito: Ricardo.
Podría seguir, pero haría al post muy largo, y primero quiero saber si les gustan estas boludeces, no me van a hacer carburar la neurona al pedo, tsé...
Así que díganme... ¿Le gustó o no le gustó? (José María dixit)
domingo, abril 10, 2005
De cómo ver la misma obra 5 veces.
¿Recuerda usted el post de título "De cómo se desenvolvió (y otras aventuras de Don Rodrigo)"? ¿No? Recuérdelo...
Bueno, hoy fui a ver a Les Luthiers, hacer Las Obras De Ayer, una vez más, en el mismo teatro de Martinez. Usted dirá "¿Está loco este? ¿Otra vez?". Sí, estoy loco. Sí, otra vez. Y la volví a disfrutar como el primer día... era la misma obra, los mismos números, los mismos chistes, no hubo nada nuevo, pero no puedo no reirme cuando Nuñez Cortés dice "¡Yo era un infeliz!", o cuando Rabinovich dice "Se ve que es un retracto de familia". Simplemente no puedo evitar reirme. Aún si un chiste clásico como lo era la canción de los incas es modificada. El antiguo
Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Nuestras riquezas son inca-lculables
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras canciones son todas inca-ntables!
es modificado por
Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Que inca-lculables riquezas atesora
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras mujeres son todas inca-ntadoras!
¿Será por eso que amo tanto a Les Luthiers?
En fin... dicen que una imagen vale más que mil palabras...

Esta foto con el Dios Carlos Nuñez Cortés, el momento en que la saqué, mi breve cruce de ojos con Maronna, Mundstock y Rabinovich, y toda la noche en sí, va dedicada a vos, Marita.
Desde lo más profundo del corazón, y apelando a todo el amor que te tengo, te digo: Morite de envidia.
Bueno, hoy fui a ver a Les Luthiers, hacer Las Obras De Ayer, una vez más, en el mismo teatro de Martinez. Usted dirá "¿Está loco este? ¿Otra vez?". Sí, estoy loco. Sí, otra vez. Y la volví a disfrutar como el primer día... era la misma obra, los mismos números, los mismos chistes, no hubo nada nuevo, pero no puedo no reirme cuando Nuñez Cortés dice "¡Yo era un infeliz!", o cuando Rabinovich dice "Se ve que es un retracto de familia". Simplemente no puedo evitar reirme. Aún si un chiste clásico como lo era la canción de los incas es modificada. El antiguo
Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Nuestras riquezas son inca-lculables
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras canciones son todas inca-ntables!
es modificado por
Somos los incas
Un pueblo inca-nsable
Que inca-lculables riquezas atesora
Abominamos de inca-utos e inca-paces
Pero nuestras mujeres son todas inca-ntadoras!
¿Será por eso que amo tanto a Les Luthiers?
En fin... dicen que una imagen vale más que mil palabras...
Esta foto con el Dios Carlos Nuñez Cortés, el momento en que la saqué, mi breve cruce de ojos con Maronna, Mundstock y Rabinovich, y toda la noche en sí, va dedicada a vos, Marita.
Desde lo más profundo del corazón, y apelando a todo el amor que te tengo, te digo: Morite de envidia.
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