viernes, julio 07, 2006

De cómo afanar a troche y moche con los colectivos.

Lalala, sí, soy yo!
Cuando todos creían que el blog cerraría por falta de ideas, cuando todos pensaron que ya no había más que opinar, cuando todos dijeron que éste no actualizaría más con contenido de calidad... tenían razón.
Generalmente vuelvo de la facultad en colectivo, por lo menos hasta que el Duna esté arreglado y mi querido y amado Vivace vuelva a mis manos con el calor de quien regresa al hogar luego de una dura batalla, llevando la ropa rasgada por el encuentro cara a cara, y las gotas de sangre del enemigo corriendo por las mejillas, mientras el fusible, su fiel compañero, echa el humo restante de las balas disparadas y pide un tiempo fuera para descansar y reponerse para la próxima pelea... ¿A dónde iba con esto?
Mientras espero a mi Vivace, vuelvo de la facultad en colectivo. En dos colectivos. Uno, dos. Pero eso no es lo importante porque ya lo comenté, y Dios sabe que cuando no tengo de qué hablar, ocurre una de dos cosas: O me invento una historia basado en un acontecimiento próximo, o comento alguna de esas costumbres diarias de viajar en colectivo o auto. Y como realmente no sé bien qué pasó aquél viejo 9 de Julio ni tampoco tengo el auto, voy a hablar del colectivo.
Mientras espero a mi Vivace, vuelvo de la facultad en colectivo. Y hoy, particularmente, gracias a la bendita mano amiga de un conductor de autos, me privé de tomarme dos bondis y me acercaron hasta la parada del 92. Lindo detalle a destacar, el 92 viene ligeramente lleno a esa hora. Y cuando digo ligeramente, obviamente quiero decir hasta las pelotas.
Debido a la masa de gente que poblaba ese cubículo que, por ley (y esta es posta), solo puede transitar con 12 (doce) pasajeros parados; no me pude ir más lejos que frente a la máquina expendedora de boletos... la maquinita, o sea.
Y aquí pude notar el hecho a narrar. Aquí mis sensores estuvieron alerta y si bien la alarma de "idea para el blog" no sonó porque me parece que se le gastaron las pilas, al menos me dio unas palmaditas en el hombro, como para avivarme.
Entonces... estoy parado ahí, mirando la gente pasar, cuando veo que se sube una mujer entrada en años (o sea, una vieja) y la gente a mis alrededores comienza a actuar de manera extraña. ¿Usted sabe a qué me refiero, verdad? Sí, lo sabe. Acompáñeme mientras clasifico a esa raza extraña que se convierte de la noche a la mañana... los "no cedo el asiento":
* Tenemos, en primer lugar, al típico "Qué pachorra me agarró" que se tomó tres cafés y dos Speed antes de salir de casa, está con los auriculares al mango y mirando para todos lados incesantemente, pero en cuanto una vieja se sube, de repente se pone a bostezar, y hasta en un abrir y cerrar de ojos se cambia su traje por un pijama, y se queda dormido contra la ventana mientras la vieja lo mira con cara de "Sabías que mucha gente muere mientras duerme?".
* En segundo lugar están los "No te ví", que uno ve desde lejos que no dejan de fijar la mirada en la puerta del colectivo desde que se sientan, así pase una mina en bolas por la calle con un cartel que diga "Pete gratis para el que me vea". Sin embargo, cuando ve el pie de la vieja (o su bastón quizás) subirse al colectivo, de repente se pone a mirar el techo, leer el diario que hasta hace un instante no tenía, mirar el piso y contar cuántos chicles hay, o vaya uno a saber qué otra cosa.
* Continuando la seguidilla, tenemos a los "Te lo dejo, pero muy a mi pesar". Esta clase de gente es cordial, amable y sencilla. Si ven a una vieja subirse la dejan sentar... eventualmente. Y si no les queda otra. Pero apenas la vieja se sienta, que ni se le ocurra girar la cabeza hacia arriba, porque se encontrará con el antiguo dueño del asiento mirándola fijo con cara de "¿No deberías morir en cualquier momento?" durante prácticamente todo el viaje, que, por supuesto, será largo ya que, sea cual fuere el destino original de esta persona, ahora cambió. Ahora esta persona se bajará únicamente después que la vieja, así sea que la vieja haya pagado $0,80 para ir a visitar a su nieto en Bulgaria.
Hablando de Bulgaria... ah, no, eso es otra cosa...
* También, por supuesto, están los hipócritas, los "Sean solidarios, caramba!". Estas personas no ceden el asiento ni aunque la vieja se les esté muriendo al lado. Pero te miran con cara de odio si vos tampoco lo cediste. Apenas una vieja se sube, son aves rapaces que miran a todos los que estén sentados, prejuzgando a cada uno y pensando "Podrías pararte y dejarle el asiento, no?". Pero de predicar con el ejemplo, ni hablemos.
* La siguiente categoría viene en pareja. Son los "Vinimos juntos, no podemos separarnos". No solo los asientos de a uno son para los viejos. También entra en esa categoría los asientos dobles. Y nunca falta la parejita que encontró su lugar en dichos asientos, y cuando se levanta una vieja, se empiezan a abrazar hasta formar un ente único que no se puede separar ni con agua tibiecita enjabonada, y eso que dicen que cuando se te pegan los dedos porque apretaste demasiado "La Gotita" y tenés ganas de putear al que inventó eso de "Lo que la Gotita pega nada lo despega", lo mejor es pasarte así, agüita caliente con jabón y santo remedio. Pero como decía, estos ahora son una sola gran persona, y no pueden ceder ninguno de los dos asientos. Más aún, se convierten ambos en un "No te ví" que, además de estar juntitos, miran para cualquier lado como si no se dieran cuenta que se subió alguien que necesita el asiento.
* Pero veamos el otro lado también, no? No todo lo que reluce es oro, decía Mafalda, y Manolito pensaba que el sol era una baratija. Podemos encontrarnos con el ejemplo de persona que cuando se sube una vieja, se dispone a cederle su asiento gustosamente, sin importarle la consecuencia. Y entre las consecuencias, también están esas viejas conchudas, como diría Ronnie Arias, que te atacan, se hacen las víctimas, y hasta te dan carterazos sin motivo. Las viejas que apenas ponen pie en el bondi, parecen gritar "Muchachos, llegó la vieja, abran paso" y si no te levantaste instintivamente, te empieza a cagar a pedos diciendo "No ves que soy vieja? Dejame sentarme! Dejame, te digo!!". O peor aún, vos les cedés el asiento y te mira con cara de "¿Me acabás de llamar vieja?", o "¿Te parezco embarazada?", o peor... "¿Estoy vieja Y embarazada?". No hay caso, con esta gente, lo mejor es fingir que uno tiene sueño, mirar para todos lados, levantarse con cara de orto, y gritar "Qué barbaridad, che, nadie puede separar el culo de la silla por una pobre vieja".

Che, me quedó re largo el post... bueno, con eso tienen por lo menos por otro mes más, no?

sábado, junio 03, 2006

De cómo prepararse para el mes más duro.

Ví en varios lados ya, todas las reglas que se están imponiendo acerca del mundial, como "Durante un mes, no interesa nada, ni cumpleaños, ni nacimientos, ni muertes, ni nada. Así sea que juegue Kamtchatka contra Nueva Zelanda.", y cosas así. Bueno, yo tengo mis propias reglas del mundial para los que me conocen y charlan conmigo:
1.- A mí el mundial NO me interesa. No te pido que lo entiendas, ni te pienso dar mis explicaciones. Solo te pido que me lo respetes.
2.- Que Argentina juegue me importa un huevo, y si bien quiero que gane, no pasa por la alegría de disfrutar los goles sino por mera conveniencia al vivir acá.
3.- NO soy menos patriota por no interesarme que juegue Argentina. Basta.
4.- Dejen de preguntarme cómo puede ser que no me interese ver ni siquiera los partidos de Argentina. Si no me interesa el fútbol, no me interesa en todas sus formas.
5.- Voy a tratar, y solo para seguirle la corriente a los demás, de estar lo más actualizado posible de la situación de Argentina en el mundial. Pero si a los 30 segundos de que terminó el partido, yo no sé el resultado, no me mires con cara de asombro y preguntes si vivo en un termo.
6.- No me gusta hablar del mundial. Punto.
7.- Todo bien si vos querés ver los partidos, no te voy a cuestionar ni te voy a convencer de lo contrario. Espero la misma reacción de tu parte cuando yo NO quiera ver los partidos.
8.- No me nombres jugadores, ni formaciones, ni rivales, ni etapas. Yo sé que juega Messi, sé que juega Tévez, y sé que vamos contra Serbia y Montenegro, Costa de Marfil y Holanda. Es toda la información que tengo y necesito.
9.- No me preguntes "¿Cómo puede no gustarte el mundial?" porque yo no te pregunto cómo puede gustarte.
10.- No me digas "Pero al menos debería interesarte cómo le va a Argentina" porque te pedí ya que no me pidas explicaciones de por qué no me interesa el mundial.
11.- Por el amor de Dios, entendé que el mundial no me interesa!! No intentes buscar aunque sea la mínima información que yo "tengo que saber". No me digas cosas como "Pero tenés que saber que Argentina blablabla". No, no tengo que saberlo, no me interesa averiguarlo, no vivo en un termo por eso, y si vivo en un termo, muy feliz estoy.
12.- ¿Tan dificil es de entender, maldita sea? ¡No me interesa el mundial!
13.- No me puteen porque no me interesa, no me digan nada, ni siquiera opinen sobre este post. No me interesa lo que tengan para decirme sobre mi negativa. Si soy ortiba, si soy antipatriota, si soy cerrado, prefierlo serlo antes que fingir que me gusta algo que no me gusta.

domingo, mayo 21, 2006

De cómo rendir un parcial un sábado a la mañana.

Suscribiendo a diario a esta farsa sin sentido a la que la gente suele referirse como "facultad" es que ayer tuve la oportunidad de humillar mi buen nombre rindiendo un parcial, nada más ni nada menos, que de la materia "Algoritmos y Estructuras de Datos 3", comunmente llamada "Algo 3" para los amigos, y para que, dada la oportunidad, sea válido usar la frase "Estoy cursando Algo" sin que se preste a confusión.
No voy a hablar de mi desempeño en el parcial, porque no quiero presumir de mis conocimientos... solo les diré que mi nombre lo escribí sin faltas de ortografía, y eso podría considerarse el mayor mérito. Lo curioso de la situación, y lo que narraré en el día de hoy, fue el ambiente que rodeaba al parcial.
Comenzaré por decir que fue un sábado a la mañana. Sí, yo curso los lunes, miércoles y viernes a la noche, pero rindo un sábado a la mañana. Al parecer, en una junta importante, los profesores de la materia se reunieron y uno de ellos dijo "¿Y si lo ponemos un sábado?". Como estaba por empezar el programa de la Legrand y todos querían ir a verlo, aceptaron y dieron el tema por cerrado.
En fin, lamentablemente, para toda la facultad, ellos no fueron los únicos en elegir ese día, por lo que, cuando llegué, el edificio tenía más vida que en los días de semana. Y por supuesto, todos los que estaban ahí se preparaban para rendir un examen de sus respectivas materias, y justamente acá me detengo, porque mientras caminaba por el pasillo hacia el aula, la lucecita de "idea para el blog" se me prendió.
Me llamó poderosamente la atención las distintas reacciones que se pueden encontrar entre la muchedumbre durante un día de examen. Hasta me atrevería a clasificar las distintas reacciones "pre-parcial":
* Están los "No llego", a los que vemos sentados en el piso, junto a la puerta del aula, con el cuaderno abierto, pasando las hojas a la velocidad de la luz creyendo que así van a aprender más, y poniendo cara de terror cuando encuentran algo que no sabían, porque si encontraron algo nuevo, andá a saber cuántas cosas pasaron de largo sin darse cuenta.
* También están los "Finjo que no me preocupo" que siempre buscan a alguien para darle charla y así olvidarse que tiene parcial. Se los reconoce fácilmente porque cada 3 segundos de la charla, miran de reojo a ver si viene el profesor, porque fingen que no les preocupa el parcial, pero en realidad no ven la hora de que empiece para sacárselo de encima.
* Siguiendo la línea, están los "Realmente no me preocupo". Estos deambulan por la facultad, suben y bajan escaleras, se sientan, se paran, no tienen nada que hacer... llegaron temprano y no les da como para leer un repasito antes de rendir, entonces solo les queda esperar a que empiece y no saben qué hacer mientras tanto.
* Casi terminando tenemos a los "Cómo era el teorema?" que, seguros de su conocimiento, pero con cagazo por tener algo más que se les haya escapado, buscan a cualquiera que rinda con ellos para preguntarles prácticamente toda la materia a último momento. Esto, por supuesto, lo único que logra es generar en el otro un pánico mortal porque había cosas que él no sabía -y que la persona acaba de mencionarle- pero él era feliz porque no sabía que no lo sabía (se entiende?). Ahora esta persona lo avivó y lo puso muy nervioso.
* Y justamente siguiendo a los anteriores, por último, mis favoritos... los "Lalalala, no me hableees, no te escuchooo". Estos seres, apenas escuchan que a 1 km a la redonda alguien está hablando del parcial, se aleja corriendo al grito de "Ahhhh, no quiero que me digas nada, me vas a marear!!". Son enemigos naturales de los "Cómo era el teorema?", por razones más que obvias.

Y dentro de esta selva estoy yo, que no menciono nada del parcial, llego temprano y no sé cómo perder el tiempo, me la creo que sé todo y no sé un carajo, por eso en el colectivo me la paso leyendo rápido el cuaderno esperando aprender algo que hasta el momento no había aprendido.

jueves, mayo 11, 2006

De cómo meterse en la mente de los publicitarios

- Bueno, muchachos, vinieron los de Ser, quieren una propaganda para su nueva agua saborizada, que comience el brainstorming.
- Y... yo diría que mandemos así como un mensaje que diga "Para vencer la Ser, agua Sed" ¿Entienden? Es juego de palabras... Ser, Sed... claro...
- Mmhh... yo pensaba otra cosa, algo más... no sé, más de barrio.
- ¿Qué se te ocurrió?
- Y, ponele, agarramos así, una mega super estrella como, no sé, Araceli Gonzalez, no? Que es así como "la" mina pero también es muy como de barrio. La metemos en una casa con una amiga, y onda que le ofrece a tomar la Ser... la mina le dice "Ah, pero no sabía que estabas a dieta" y ahí Araceli te dice que no, y te enumera todas las propiedades nutritivas de la Ser... o sea, como hace cualquiera que se sirva un vaso de bebida, no? Re terrenal.
- Me gusta, eh, me gusta...

- Señores, la gente de Alikal necesita una propaganda, qué ideas tenemos?
- ¿Qué tal un dibujito animado de un monstruito que se te mete en la cabeza, y el superhéroe Alikal lo mata?
- Estaría bien, pero creo que ya lo hizo Mr Músculo eso...
- Pero cómo? Ellos no tenían al flacuchito ese que se hacía llamar Mr Músculo?
- No, ahora lo cambiaron, tienen así como un dibujo en 3D re musculoso.
- Bueno, entonces qué tal esto? Agarramos a un médico, lo mandamos a decir por qué Alikal es bueno y ponemos en pantalla su nombre y su matrícula médica. No sé, me parece que es algo que no se vio.
- ¿Y vos decís que la gente no se va a dar cuenta que le pagamos para decir eso?
- Y... yo creo que no, o sea, estamos mandando su número de matrícula.
- Compro!

- Bueno, tenemos la de Colgate ahora, qué se les ocurre?
- Ponemos un médico que diga las propiedades médicas y mandamos su matrícula!!
- Galvez, el de Alikal ya quedó cerrado, deje de tirar ideas.
- Perdón...
- No sé, yo digo que terminemos la propaganda con un "9 de cada 10 dentistas usan o recomiendan Colgate", como que la gente se la va a creer, escuchame, es un 90% de efectividad, y cubrimos dos áreas con eso... o la usan o la recomiendan...
- Puede ser, eh... pero y la propaganda qué sería?
- Y si ponemos así una familia tipo? Padre, madre, hijo e hija, con una cancioncita pegajosa?
- Cancioncita cómo?
- Y... no sé, algo así: "Este es José, el nuevo gerente, que con su sonrisa blanca llegará a presidente".
- Simprón, usted estuvo tomando alucinógenos?
- Depende... bajarse medio litro de Bardahl Máxima Compresión se considera alucinógeno?
- No, pero ojo, no es tan mala la idea, eh... metemos así, muchos colores, unas coristas y vualá.
- Voilá, Garmendia, se escribe Voilá. Entonces quedamos así.
- Ya sé! Mandamos a Araceli Gonzalez a cepillarse los dientes con una amiga mientras le dice por qué elige Colgate!
- Galvez, está despedido.

jueves, mayo 04, 2006

De cómo desconfiar de cualquiera.

Hoy estaba yendo para inglés, y me encontré con algo que me dejó pensando durante todo el viaje... yo me quejo de que no se me ocurren más ideas para escribir, pero lo que sí admito es que, cuando aparece una, es muy clara la señal... hay ciertas cosas que las veo y digo "Esto es para el blog"... minutos después me olvidé qué era y me puteo a mí mismo porque al fin había tenido una buena idea y se me fue. Pero para evitar que esto pase, me lo anoté en el celular configurando una alarma para que me avise hoy a la noche. Y gracias a Dios que hice eso, porque ya me había olvidado por completo del asunto.
En fin, estaba yendo para inglés, y a mi lado veo pasar una camioneta de Pago Fácil. Para empezar, me pregunto para qué necesita Pago Fácil una camioneta... o sea, lo puedo entender de Cablevisión o de Solo Empanadas, ellos tiene qué llevar, pero Pago Fácil? Como sea, a lo que voy es que, en la parte de atrás de la camioneta, sobre el logo, veo que dice, bien grande, "NO TRANSPORTA CAUDALES", y eso me quedó rondando la mente por un tiempo. ¿A quién se lo dice? ¿Para quién necesita aclarar que no lleva caudales? Usted y yo pensamos la misma respuesta seguramente, y es que es, realmente, la única posible: Para los chorros... para que un chorro no intente afanarlos porque no van a encontrar nada... esto me lleva a dos cuestiones fundamentales:
1.- ¿Realmente piensan que eso va a impedirle a un chorro afanar la camioneta? O sea, aunque no lleve caudales, el chorro se conforma con sacarle la billetera al conductor, manosear a la conductora o simplemente llevarse la combi a la mierda.
2.- ¿Y si, en realidad, sí lleva caudales, pero dice que no para despistar? ¿Por qué yo debería confiar en alguien que es tan desconfiado que necesita aclarar porque sabe que van a querer robarle? Muy piola el tipo, pone un cartel que dice "No llevo guita" cuando en realidad sí lleva, pero nadie va a sospechar porque por algo aclara. Ah, sí, es un piola bárbaro... y cuando el chorro lo afane de todas formas, porque lo va a afanar de todas formas, no solo se lleva la guita que sí tenía, sino que además le pega un culatazo por mentiroso.
Y eso me lleva a pensar en todo esto, no? En el "NO TRANSPORTA CAUDALES" o las clásicas calcomanías (acéptenlo, gente, se dice "calcomanía", no "calcamonía"... ¿Qué es una monía? ¡No es nada!), decía, las clásicas calcomanías de "Sin Stereo"? ¿Se acuerda? Esos cuadraditos amarillos con letras negras que se identificaban más que nada en taxis. O sea, si alguien necesita aclarar que no lleva stereo, es porque desconfía de su propio país y sabe que alguien va a intentar afanarlo. Yo digo que, si queremos empezar un mundo mejor, deberíamos confiar en el otro, y en lugar de llevar calcomanías de "Sin Stereo", llevemos una que diga "Sonido cuadráfonico, subite y escuchate una de Zappa".
Lo mismo va para los que dicen "Vehículo controlado por satélite". ¿Vos te pensas que eso va a evitar que el chorro le saque la guita al conductor? Lo único que beneficia esto es que, al menos, van a saber en qué coordenada exacta le pusieron el chumbo en la boca al pobre chofer. Yo me imagino los de las empresas de seguridad, mientras se sientan con las patas en la mesa, viendo sus diminutos monitores, comiendo rosquillas... los imagino viendo los monitores y diciendo "Uy, mirá, lo están afanando en 43°S, 25°E". El otro tipo lo va a mirar con desconcierto y va a decir "¿Triunvirato y Av. de los Incas?", "¡Eso!" va a contestar el primero.
Y ya que hablamos de dispositivos de seguridad... ¿Soy el único que piensa que estaría re bueno que las alarmas X-28, ya que saben decir en voz alta "Alarma X-28 activada", también puedan decir "Llamen a la yuta, me están choreando!!!"? Para completar el efecto, le agregamos unos brazos al auto que se agitan en el aire cuando la alarma se dispara.
Qué inservible esto de la alarma, eh... el policía de la esquina escucha la alarma, y en vez de acudir urgentemente a ver qué pasa, pone más fuerte la radio para poder escuchar Don de Miranda nomás porque le encanta cuando dicen "Es un solo... es la guitarra de Lolo!". Y si usted se pregunta por qué tuve que elegir ese tema para hacer el chiste... es porque Miranda es grupito de moda, eso pega bien en los buscadores... ahora algún boludo que quiera buscar info de los quías en Google, va a terminar acá sin saber cómo mierda llegó... tengo todo el marquetin...
Es por eso que mi querido Vivace no tiene alarma, no tiene control por satélite, tiene estéreo pero con pasacasette, no tiene traba automática, no tiene sensor de movimiento, no tiene ventanillas electrónicas... pero tiene una lucecita que titila y que hace que todos piensen que está re equipado... no, si yo soy re piola.

martes, mayo 02, 2006

De cómo notar paisajes de la ciudad.

Si ustedes piensan que es una locura que pase un mes sin escribir nada, y ahora, de repente, escriba dos posts casi seguidos, bueno, tienen razón. Sí, podría guardarme lo que tengo para decir para después, y así tener un buen promedio, pero después me olvido si no lo digo ahora... y no, tampoco es tan importante, pero bue...
En fin, estoy así, no? Yendo por Corrientes, cuando llego a la esquina de Pueyrredón. Primero y principal, que alguien me explique por qué el gobierno piensa que va a ayudar al tránsito poner un semáforo en la esquina y otro a los 10 metros, cuando está claro que eso, lo único que logra, es que 300 autos se amontonen en un espacio que da para 5 autos como mucho, y así terminan bloqueando toda Pueyrredón... y mirá que es grande la Pueyrredón, eh... y ya que estamos en el tema, cuándo carajo van a terminar las obras que están haciendo en Plaza Once? Llevan como 3 años laburando ahí y no he visto ni un progreso todavía.
Bueno, en qué estaba? Ah sí, vengo por Corrientes y al llegar a la esquina lo veo. Los veo, mejor dicho. Parados en la esquina con su buzo azul y charlando entre ellos. De la otra cuadra veo acercarse dos más que pronto se unirán a la charla. ¿Ya saben de qué estoy hablando? Claro que lo saben, porque todo el mundo sabe de ellos y de su función, todos saben cuál es su trabajo y lo bien que lo cumplen. Todos menos Marita, claro, que no vive en Argentina y no tiene la más reputa idea de qué corno hablo.
Me refiero a nuestros amigos, y los suyos, de la Guardia Urbana. Estos héroes descapuchados (¿?) que, día a día, combaten el crimen vecinal por un país mejor, por una patria más próspera y porque seguramente se debe ganar bien si hay tantos laburando de esto. Siempre me pregunté cuál es, teóricamente, su función... será simplemente estar tocando el silbatito cada vez que alguien pise la senda peatonal? O tendrán alguna función más profunda como ayudar a las viejas a cruzar la calle?
La verdad, no lo sé, porque cada vez que los veo, está el chabón contándole a la mina una anécdota tan graciosa, que la mina se caga de la risa y no ve al pendejo que se la dio de frente contra un árbol por evitar a una mina que cruzaba por la mitad de cuadra con el semáforo en rojo. Y ahí, a lo lejos, vienen los otros dos con la grande de muzza a participar de la joda, mientras el pobre cieguito es tragado por un bondi que se metió en contramano.
Esto no sería tan grave, si no fuera porque la cerveza la trae el policía de la esquina, que por agarrar el pack de 6 no vio al chorro que le sacó su jubilación a la pobre viejita.
Vivimos en Argentina, señores. Nosotros no prevenimos los accidentes, en su lugar ponemos más gente a la cual poder culpar después. Y creemos que es una idea inteligente.

Ah, y Marita ahora está con una sonrisa de oreja a oreja porque la nombré.

sábado, abril 29, 2006

De cómo escribir a presión

Y estoy acá, acostado en la cama recuperándome de una fiebre que me agarró así, de repente, cuando menos me lo esperaba... tengo las cosas típicas de "persona recuperándose de fiebre" al lado: Mi vasito de agua con la tira de Paracetamol al lado, la sábana tapándome el cuerpo, la taza de té ya fría, el termómetro... cuando uno tiene fiebre no hay muchas cosas que pueda hacer, puede ver TV si quiere, pero un sábado a la tarde, si no es "El auto fantástico", no hay mucho más para ver. Puede estudiar, pero... bueno, no necesito explayarme en este punto. Y puede escribir posts en el blog para que, si me van a cagar a pedos porque no escribo nunca, al menos lo hagan en un post nuevecito, y no uno que ya tiene 35 comentarios y que encima tiene una pelea con un idiota que me pide que escuche a Los Redondos (porque saber que mi amorcito me llama nene sifón te abre muchas puertas en la vida).
Me pidieron que hable del 168, pero ese colectivo lo tomé una sola vez en la vida, sin embargo, pasé una situación muy similar a la que parece que se sufre en esa línea, ayer mismo cuando volvía de la facultad en el bendito 42.
Si usted, querido lector, no lo sabe, yo curso en Ciudad Universitaria, en el Pabellón I. Por lo tanto, el 42 que me tomo, sale de allí mismo, del Pabellón II, y cuando yo me subo, viene con la gente que levantó en su parada anterior. Lástima que en esa querida parada anterior hay, por lo menos, unas 50 personas dispuestas a viajar. Entonces, la "ventaja" de subirse casi desde donde sale se convierte en una mierda. Más aún, no solo voy apretado, sino que como cualquier colectivo que salga de Ciudad necesita, por lo menos, 15 minutos para llegar a la civilización, yo sé que por los próximos 15 minutos NADIE se va a bajar, así que me tengo que bancar ese hacinamiento.
Mi consuelo, generalmente, son los puntos de intercambio, donde uno sabe que, por lo usual, se baja la mitad del bondi. En mi trayecto, estos son: Barrancas de Belgrano y Chacarita. Si no conseguí asiento para ese momento, seguro lo consigo ahí. Lástima que, así como se bajan 20 pesonas, también suben otras 20. Pero no me importa, en el interín yo logré sentarme.
Cuando finalmente llego a mi destino, en mi caso particular, me toca tomarme otro colectivo hasta casa. Acá se viene otra odisea, porque desde Acoyte y Rivadavia donde me deja el 42, hasta mi casa, tengo unos 7 u 8 bondis que me dejan... pero mi puta mala suerte hace que en ese momento solo pasen los 2 ó 3 restantes que no me sirven!
En fin, mientras espero que mi lindo auto vuelva a los ruedos (entienden? auto... ruedos... ay, esta fiebre me está matando), no me queda otra que acostumbrarme a los colectivos... o esperar que el maldito gobierno termine las obras de la línea A del subte, así puedo tomarme uno y alivianar el viaje!

Ven lo que pasa cuando me piden una actualización y a mí no se me ocurre qué decir? Para el próximo post me invento una historia, con eso puedo robar bien por un tiempito.

sábado, abril 01, 2006

De cómo estudiar un libro de texto aburridísimo.

Nahuel agarra su mochila, sale de su casa, y se frena en la parada del 107. Tiene los auriculares puestos, pero sabe que es por poco tiempo, porque en cuanto se suba al colectivo va a tener que detener su música. Doblando hacia Cervantes, ve acercarse a su transporte, peleando cara a cara con un 25 por ser el dueño de la calle. El 25 va ganando y frente a su magnitud, el 107 ya no se divisa, lo cual hace correr la primer gota de sudor por la frente de Nahuel: Si el chofer del 107 no ve a Nahuel - oculto por el colectivo 25 - es posible que no pare y haya que esperar a uno nuevo. Un semáforo en rojo le salva la situación y logra subirse.
Por lo general, a esa altura el 107 siempre va vacío y Nahuel lo sabe. Se acomoda en uno de los últimos asientos, contra la ventana, y mira la parada alejarse. Cree inportuno empezar ahora mismo, así que espera que pasen un par de cuadras, y que los pasajeros se acostumbren a su presencia. Entonces sí, ya es hora. Agarra la mochila, la abre y saca el libro "Sociedad y Estado de la historia argentina".
"La dificultad para incorporar a ex-combatientes a la actividad productiva acentuó... - ¿Por dónde estoy? Ah, la cárcel de Devoto, falta todavía - ...para incorporar a ex-combatientes a la actividad productiva... - uh, mirá el pedazo de mina que se está subiendo... que se siente al lado mío! que se siente, puta... se fue adelante... - incorporar a ex-combatientes a la actividad productiva acentuó los conflictos,... no me tomé el colectivo muy temprano? Nah, si no lo para la barrera llego bien... ctividad productiva acentuó los conflictos, con aumento del desempleo... pero al fin y al cabo para qué carajo estudio yo Sociedad y Estado si estoy siguiendo Medicina?? No necesito saber la historia argentina para operar de vesícula! Burocracia de mierda... acentuó los conflictos, con aumento del desempleo y la mendicidad... ¿Debería agarrar el resaltador para marcar estas cosas? Nah, después lo leo de nuevo y le marco algunas frases que parezcan importantes, por ahora le pego una primer lectura... desempleo y la mendicidad. Mientras unos pocos... a ver cuántas páginas me faltan... 2, 3, 4... ah, ta bien, 4 más para este capítulo... termino de leer este capítulo y descanso un cachito...Mientras unos pocos mbñsñasbmsñ descontento social floreció la aceptación mslñsñbñbñsmb aumentando la tensión internacional.... ta bien por ahora, y todavía ni llegue a Mosconi. Escucho un poco de música y cuando llegue agarro el libro de nuevo."
El 107 pasa la plaza de Devoto, dobla en Mosconi, pero Nahuel está durmiendo ya... para cuando Mosconi ya se hizo Olazabal, una frenada brusca lo despierta de un sobresalto. "Puta madre! Tengo que seguir leyendo! La ley de matrimonio civil y la exclusión de... a la mierda, qué pedazo de yegua que se sentó al lado mío!!! Voy a hacerme el que estoy leyendo interesado, capaz ella también está estudiando Sociedad y Estado...enseñanza religiosa msñsnsnbbbmsmñs no me ve, no me ve! La puta madre! promueve el debate entre clericales y mirame, carajo!!! MIRAME!! clericales y anticlericales o liberales. Y se baja, la puta madre... bue, en fin...Se realiza el congreso pedagógico, antecedente... uy, la puta madre, ya estoy llegando!! Bue, dale, rapidito termino de leer esto y lo guardo.antecedente de la ley 1420 mlmñsmñb Juaréz Celman bmñsns campo obrero con los socialistas. Listo."
El colectivo frena, Nahuel se baja y se encuentra con Germán, que venía por otro lado. "¿Y? ¿Estudiaste?" le pregunta Germán... "Sí, estuve leyendo un montón en el colectivo" - "Ah... yo nunca pude concentrarme en el bondi para leer", dice Germán, "mucho movimiento..." - "Y sí, es jodido, pero es cuestión de concentrarte y olvidarte del mundo alrededor".

jueves, marzo 09, 2006

De cómo saber elegir copilotos.

Usted, querido lector, debe saber, seguramente, de qué voy a hablar en esta ocasión. ¿Cómo? ¿No lo sabe? ¡Pero qué vergüenza! Eso quiere decir que no estuvo siguiendo los comentarios de mi post anterior. La verdad, lo hubiera imaginado de cualquiera menos de usted. Hagamos algo, sí? Usted vaya, léalos, y yo lo espero acá... fingimos que no pasó nada y nadie tiene por qué enterarse.
¿Ya volvió?
No, no le dije que vaya a la heladera a buscarse un sanguchito!! Le dije que vaya... mmhh... ¿Mayonesa también? Qué rico...
Bueno, ya sabe de qué voy a hablar? Perfecto, estamos en sintonía!
Como conductor de automóviles, y dado el hecho de que llevo ya la grosera cantidad de 4 años con registro de conductor, he visto ir y venir distintas situaciones, todas originadas por el famoso "Me alcanzás?" que uno quiere, e implora evitar, pero a veces no lo logra. A veces se logra zafar utilizando el viejo recurso de "Pero yo agarro la General Paz derecho, eh"... lástima que a veces, también, nuestro futuro copiloto acepta incluso ese aventón, sin importar dónde lo dejemos. Y nosotros, que en realidad ni pensábamos tomar la Gral Paz, terminamos yéndonos a la concha del mono por bocones.
Sí, a veces zafamos y podemos viajar solos... pero a veces no. ¿Y qué ocurre cuando tenemos una indeseable compañía? Dos situaciones se nos presentan, usted sabrá cuál lo identifica mejor:
* Suerte la nuestra, que nuestro infortunado acompañante se le da bien para la charla, y encima tenía un paquete de Pepas con él, que, gustoso, convida con quien le da un aventón. El viaje transcurre entre mordiscos y charlas, y se suple, así, la falta de radio que, por boludos, dejamos arriba de la mesa antes de salir de casa. Además aprendemos data interesante, porque usualmente, los conversadores están llenos de datos inútiles pero que hacen que uno piense para adentro "Qué groso". La verdad, fue una suerte que este pobre desafortunado no haya tenido quién lo alcance. ¡Y encima iba para el mismo lado que nosotros, no tuvimos que desviarnos!
* ¿Vieron esos que hablan, y hablan, y hablan, pero nunca llegan a ningún lado? Bueno, casualmente esa persona nos tocó en compañía. Le tiramos mil direcciones distintas, cada una para un lado distinto, pero no hubo forma de zafar. Sin importar qué calle le tiráramos, el encontraba un colectivo que lo dejaba justito en la puerta. Sabiendo lo que se avecina, prendemos la radio fuerte esperando que, la incomodidad de alguien más hablando por parlantes, haga que nuestra compañía se calle. Pero esto, por supuesto, no ocurre, y él se pone a charlar como si la radio no existiese, logrando que, obviamente, tengamos que bajar el volumen para escucharlo y decir un "Ajá" cada 5 minutos, girar la cabeza hacia su lado cada 3 y decir un "Y sí" cuando lo creamos conveniente. No conforme con eso, una vez que llegamos a destino, paramos mal en doble fila, nos putean por todos lados, y el policía de la esquina nos mira mal, nuestro copiloto parece no avivarse que ya llegamos y sigue charlando, tanto dentro del auto, como fuera, asomado por la ventanilla que convenientemente bajó antes de salir, pero dejó levantada durante todo el viaje, haciendo que nos caguemos de calor.
Más aún, podríamos enunciar un tercer caso, corolario del segundo, donde nuestro acompañante no abre la boca en todo el viaje haciendo que, algo que uno creería que es reconfortante, resulta terriblemente incómodo, como cuando Elaine viajó con Puddy en avión y éste no quería leer nada, sino simplemente mirar hacia adelante.
Sí, loco, para entender mi blog van a tener que empezar a ver más Seinfeld, y qué?

lunes, marzo 06, 2006

De cómo añorar la salita verde

¿Huelen? Tomen aire, aspiren... ahora sí, ¿Huelen? Es el olor a comienzo de clases que se puede sentir en todo el ambiente. Junto a las primeras hojas de otoño, y esa maldita angustia de que todavía falta mucho para fin de año, el olor a comienzo de clases es lo que nos trae Marzo todos los años. Ya sea primaria, secundaria, terciaria, facultad, universidad, escuela nocturna o lo que sea, todos comienzan un nuevo ciclo lectivo (nunca supe de dónde viene "lectivo" pero todos sabemos qué significa, y lo aceptamos sin cuestionárnoslo). Y esta repartija de edades trae aparejada una gran variedad de reacciones hacia el comienzo de clases.
Pues bien, si aún somos unos niñacos de 6 a 12 años, estamos por empezar la primaria, esa etapa aterradora donde el jardín en el que solo jugábamos se alejó, y esa época de acné y desarrollo púbico está aguardándonos a la vuelta de la esquina. Como decía Miguelito, tenemos que pensar en "conocer nuevos amigos, el reencuentro con los viejos compañeros, la alegría de los recreos" y el maldito tiempo que costó encontrar esos tres argumentos de porquería. ¿Pero de qué nos quejamos? Si en la primaria solo aprendemos a hacer 1 + 1, a escribir "mi mamá me mima" y para la hora de la merienda estamos ya en casa viendo al Capitán Piluso y Coquito... o, bue, Pikachu para los nenes de ahora... (no, yo no veía a Piluso, eso tampoco es mi época).
Si, en cambio, nuestra edad roza los 13 y se codea con los 17, es a la secundaria a donde nos estamos por dirigir, y ahí la cosa cambia, porque la bolita y la mancha ya no son la alegría de los recreos. Ahora se vino el estallido, y la idea es fingir que uno es adulto cuando no lo es. Decir con orgullo "no sabés, me llevé geografía previa" creyendo que uno es más groso por saber menos cuando la verdadera joda es tener materias previas en la facultad, no en la secundaria (a menos que sean de esas escuelas grosas que no voy a nombrar, pero del cual conozco mucha gente).
Pero lo jodido es si ya pasamos los 17, y acá no puedo delimitar un rango de edad porque, y me baso incluso en mí mismo para decir que, en la facultad, se puede estar toda la vida. Esta sí es la época del "no llego con lo que tengo que estudiar!", "no pueden ser tan hijos de puta!", "el profesor me odia... te juro, me tiene bronca específicamente a mí!", y tantos otros...
Acá ya no somos los niños que jugaban en la hamaca... somos los hombres que juegan en la hamaca recordando las épocas donde éramos niños que jugaban en la hamaca.
Y parece que nuestra vida es una serie de Marzos que pasan y nos encuentran angustiosos, deseando que este maldito mes no llegue nunca, y esperando que se acabe de una maldita vez, preguntándonos, a diario, "Si hay meses con 30 días, otros con 28... ¿Por qué mierda Marzo tiene que tener 31?"

miércoles, marzo 01, 2006

Gracias por existir, Franz Ferdinand

Las palabras no sirven, no pueden describirlo... no se puede describir la euforia en su máximo nivel con algunas palabras, nadie va a poder entender realmente lo que fue si no lo vivió. Acabo de volver del recital de Franz Ferdinand y puedo jurar que jamás fui a un recital tan GROSO como este. Porque esa es la palabra que los describe, GROSOS. Estos tipos saben lo que hacen y presumen de cómo lo hacen, pero presumen de una forma respetable. Presumen sabiendo que nosotros los vamos a dejar presumir, que les vamos a decir "Mostrá lo que sabés". Y lo muestran.
Si yo tuviera que mencionar el punto cúlmine donde se ganaron el título de grosos, y creo que cualquiera que haya presenciado el recital me acompañará en esto, tiene que ser los más de 2 minutos de batería donde no uno, no dos sino tres personas tocaban la misma batería al mismo tiempo! Mientras Paul Thomson, el baterista, le daba con ganas y sin asco al redoblante (con una baqueta en una mano y una pandereta en la otra!), al mismo tiempo otro de los músicos le daba a los platillos, mientras un tercero hacía lo propio con un bombo. ¡Todos al mismo tiempo y en la misma batería, demostrando un increíble poder de sincronización!
Franz Ferdinand, lo acepto, tiene muchas canciones similares. A veces es dificil saber de qué canción se trata hasta que empieza, pero jamás en mi vida ví una banda que, aún así, logre que cada canción sea saltada y festejada como si fuera la primera. Aún habiendo pasado ahí más de una hora saltando, cada canción nueva me devolvía las ganas de saltar como si no lo hubiera hecho antes. Y es que eso tenía Franz Ferdinand que lo destacaba de cualquier otra banda que haya visto: Alex Kapranos, el cantante, era todo un showman... sabía entretener a la gente y evitar que se aburrieran. A cada rato nos incitaba a saltar, a gritar, a aplaudir... a movernos, bah...
Hasta el que no conocía las canciones no podía dejar de moverse, era un quilombo, pero un quilombo bueno, un quilombo medido, tranquilo, pero a la vez eufórico y descontrolado.
A todo esto, en mi caso al menos, la pasión y la euforia hicieron doblete, porque Franz Ferdinand, habiendo admitido que recibió una gran influencia musical de mis queridos Queen, demostró hoy, más que nunca, la veracidad de esta afirmación. Porque Alex Kapranos, que no comparte absolutamente ningún parecido físico con Freddie Mercury, tiene una pose, una forma de actuar y unos gestos que son idénticos a los que solía hacer Freddie cuando cantaba en vivo. Estar viéndolo a él, era estar viendo a Freddie animar a su gente. Cuando desafiaba al ritmo de Auf Achse diciendo "You see her, you can't touch her" parecía Freddie diciendo "I want to break free from your life, you're so self satisfied... I don't need you", así que imaginen, los que me conocen, la alegría que sentía yo en esos momentos.
Y cuando uno creía que no podía ser mejor, Alex se para frente al público, nos cuenta que el pobre Bob (el bajista) estaba deprimido, y que la siguiente canción lo animaba... ¿Para qué? En cuanto el primer acorde de Take me out sonó, el Luna Park, lleno hasta la médula, se estremeció en un grito desaforado. La gente saltaba tan alto que costaba ver el escenario... si no fuera porque yo saltaba al igual que ellos. Quien conoce el tema, sabe que, en cierto momento, la música para y la banda grita "Take me out!". ¿Pueden imaginar lo que fueron 4500 personas gritando con todas sus fuerzas esa simple frase en el momento exacto? No, claro que no pueden, tendrían que haber estado ahí para entenderlo.
Terminé agotado, afónico, sordo y chivado hasta la médula. Pero valió la pena... ahora que lo veo, sí, valió la pena...

viernes, febrero 24, 2006

De cómo encontrar la inspiración en la ventana.

La lluvia no es, solamente, "agua que cae del cielo". Lluvia es un concepto, es un proceso, no una simple precipitación que pasa cada tanto. El acto de la lluvia, el "uia, está lloviendo" lleva consigo varias cosas, a saber: Cerrar la ventana de la pieza antes que entre agua y acordarse de entrar la ropa del balcón para que no se moje; bajar las persianas si llueve muy fuerte para que no filtre agua, y no olvidarse de la ropa; prender las luces de la casa porque ahora con todas las persianas bajas no se ve un carajo, y recordar que tenemos que entrar la ropa; poner TN para ver la temperatura al divino pedo porque con todo herméticamente cerrado, la temperatura exterior no la sentimos, pero necesitamos saberla para poder decir en voz alta "18 grados! Qué tiempo loco!", e ir al balcón a entrar la ropa; desesperarse porque la persiana del balcón, que muy fácil bajó, ahora no quiere subir, y pensar que del otro lado se está mojando la ropa; decidir que, al fin y al cabo, recién habíamos colgado la ropa, y mojada iba a estar de todas formas, fumarse un pucho, sentarse y jugarse un truquito para pasar el tiempo porque con un torrente de agua afuera nadie quiere laburar; hacer tortas fritas, aunque nadie las coma ni sepamos cómo se hacen, porque si llueve hay que hacer tortas fritas; pensar "pobres los autos que tienen que circular por la calle con esta lluvia"; reaccionar que dejamos el auto afuera; dejar de pensar en el auto de los demás y temer por la seguridad del auto propio; pelear 10 minutos consigo mismo entre si nos resignamos o lo vamos a guardar en la cochera; agarrar el piloto, el paraguas, las botas de lluvia, unas antiparras por las dudas... y guardarlos en el placard, ¿Con esta lluvia vamos a salir ahora? ¡Pero por favor!
Una vez que ya hicimos todo esto, podemos sentarnos cómodos a esperar que pase la lluvia. Armamos castillitos con las cartas, porque nadie quiere jugar más de dos partidos de Truco, y la cosa no está para una Casita Robada. Miramos el diario, agarramos una sección, la repasamos... ya la habíamos leído... agarramos otra... ¿Por qué mierda leímos el diario en el desayuno? ¡Ahora no tenemos qué leer!
Nos paramos, vamos a la biblioteca diciendo "Está para leerse algún clásico". Repasamos nuestra vasta colección de libros que, a pesar del polvo que marca su edad, probablemente nunca hayan sido leídos. Finalmente, agarramos el libro Guinness y nos ponemos a buscar quién fue el que se tiró el pedo más largo del mundo.
Escuchamos pajaritos... ¿Es que ha dejado de llover? Prendemos TN de nuevo. Santo nos dice que paró, palabra santa (cuac). Levantamos todas las persianas, abrimos todas las ventanas, guardamos el libro, dejamos las cartas tiradas total alguien las va a guardar, vamos a guardar el auto por las dudas, nos tiramos un rato a descansar, pensando en lo que tenemos que hacer mañana, y dejamos que Dios nos despierte cuando El lo crea conveniente.

jueves, febrero 16, 2006

De cómo ser un asquito en público.

La abuela siempre decía: "En la mesa donde se come no se apoyan los codos", "Siempre cedé el asiento ante una persona en condiciones inferiores". Los consejos de la abuela siempre nos ayudaron a ser mejor persona... ¿No es una pena que ahora nadie los recuerde y todos se comporten como si nadie los viera?
Me refiero en particular a una situación que antes me parecía rara, después me empezó a incomodar y ahora me da asquito... el otro día estaba en el auto, parado en un semáforo, y cuando giro la cabeza, un tachero se estaba metiendo el dedo en la nariz con tanta saña, que parecía que le picaba el cerebro. Ok, yo sé que capaz se estaba rascando la nariz, pero vamos, esto no es Seinfeld. El quía se estaba sacando los mocos con tal pudor, que me daban ganas de alcanzarle un pañuelito y decirle "Tomá flaco, vos lo necesitás más que yo".
Si fuera ese un hecho aislado, sería soportable... pero no, cada vez pasa con más frecuencia. Ahora parece que es lo más normal del mundo esto de sacarse los mocos con los dedos y enfrente de todos. ¿Qué falta? ¿Que hagamos bolitas de moco y las comamos frente a todos?
A mí me traumó una experiencia en la facultad, hace un par de años. Estaba cursando Algebra, y entre mis profesores, había un gordo boludo que jamás en su puta vida sirvió para algo. Cualquier pregunta que le hacías, el quía te dejaba más confundido de lo que llegaste.
Ya de por sí le tenía cierta bronca por eso, pero el colmo fue una clase en que, mientras la profesora enseñaba, el quía este se sentaba en el primer asiento... bueno, dio la casualidad de la vida que a mí se me dio por girar la cabeza en el preciso momento en que esta cosa desagradable se sacaba el moco de la nariz, y no conforme con eso, lo hacía bolita y lo tiraba al suelo. No, posta. Yo ví al quía tirar el moco al suelo como si estuviera jugando al "dedo-futbol". Desde ese día, me impuse una orden de restricción para no acercarme a menos de 10 metros de él...
Loco, en serio, dejémonos de joder, cómo nos vamos a sacar los mocos en público? Si ahora hacemos esto, es cuestión de tiempo para que sea moneda corriente ver a un tipo echarse un garco en plena calle, o hacerse una paja frente a un jardín de infantes.

Comentario al margen... Marita se volvió a España... al menos tuve la satisfacción de hacerle gastar hasta el último centavo.

miércoles, febrero 08, 2006

De cómo cenar en un restaurante.

El otro día, en el tenedor libre cerca de casa, disfrutando una cena exquisita con una compañía no tanto, se me dio por pensar en las curiosidades que afrontamos cuando decidimos que ya tenemos demasiados platos acumulados, y vamos a comer a un restaurante. Este pensamiento, si les soy honesto, me vino al contemplar una botella de Mirinda.
¿Se pusieron a pensar en los malabares que tenemos que hacer cuando vamos a un restaurante y pedimos una gaseosa para tomar? Siempre nos traen esas botellas de vidrio que tienen menos que un vaso, y esperan que nos duren toda la cena.
Encima los guachos saben eso, y siempre te traen primero la bebida, haciéndote esperar para la comida sin otra opción que tomar un sorbo, y acá es donde entra en juego nuestra habilidad. Tenemos la botella de Coca frente a nosotros, con el vaso casi lleno (cortesía del mozo que, por amabilidad, nos sirvió la bebida sin que se lo hayamos pedido. Para profundizar en el tema, lean el libro de Wainraich "Estoy cansado de mí").
Entonces empieza el juego de malabares. Probamos un pedazo de pan... tomamos un sorbo de Coca. Esperamos que el mozo nos tome la orden. Cuando viene, le decimos lo que queremos comer, y tomamos otro sorbo, cuidando que no se acabe lo que tenemos en el vaso, pero confiados que, de acabarse, todavía podemos llenar un vaso más con lo que queda en la botella.
Llega la entrada, y todos sabemos que una entrada no se acompaña con bebida, pero una vez que la terminamos y mientras esperamos el plato principal, terminamos el vaso y lo volvemos a llenar. No sin antes sudar un poco, claro.
Llegado el plato principal, nos llenamos el vaso y tomamos, pero siempre vertiginosamente, deseando que no se acabe, porque ya pasamos el punto límite: Aquel donde lo que queda no nos es suficiente, pero pedir otra botella sería demasiado. Este es el punto de racionalización máxima, donde cada gota es oro puro. Comemos cada bocado pensando "¿Realmente necesito bajarlo con un poco de Coca?".
Es tal el cuidado que tenemos, que para cuando terminamos de comer, en la botella todavía queda bebida y nosotros ya no tenemos sed. Puteamos ahí por aquel momento en que un buen sorbo habría venido bien, pero no lo aprovechamos.
Llega el momento de pedir la cuenta. Estamos acostumbrados a agitar el brazo como señal de que estamos firmando un cheque al aire, a pesar de que nadie paga con cheque una cena. Sin embargo, por más costumbrista que sea, algo nos dice que no tenemos que hacerlo... por alguna razón creemos que nos van a mirar raro si agitamos el brazo.
Tampoco vamos a gritar "Mozo!" bien desubicado, por lo que atinamos a hacer lo que todo hombre razonable haría. Lo miramos fijo con cara de "Necesito algo" hasta que nos mire. En cuanto gire la vista hacia nosotros, asentimos levemente con la cabeza como señal de auxilio. El mozo, acostumbrado, acude en nuestra ayuda.
Ahí, obviamente, no vamos a decirle "Mozo, la cuenta" porque suena anticuado. Simplemente vociferamos "Me cobrás?" y esperamos que venga con esa carpetita negra que solo tiene un ticket pedorro. Uno creería, entonces, que ya está a punto de irse, pero no... ahora falta que el mozo pase a recoger el dinero, y vuelta a lo mismo. Vuelta a mirarlo fijo, buscarlo entre la multitud, con cara de "vení, por favor", deseando que deje de lado la bandeja con sorrentinos, y nos dé bola.
Y culminando la velada, el momento temido, la propina. Lo he visto, la propina supone ser una recompensa por un buen trabajo (para un mayor análisis, miren "Reservoir Dogs" y un capítulo de "3rd Rock From The Sun" cuyo título no recuerdo). Sin embargo, por amabilidad, también recompensamos el mal trabajo. Eso nunca lo voy a entender. Nos atendió como el orto, y, sin embargo, "algo tenés que dejarle!".
A mí me chupa un huevo, si llega a atenderme de nuevo Walter, no le pienso dejar propina... no la merece.

Comentario al margen... ya se me pasó la indignación que sentí dos posts atrás. ¿El motivo? Este:

domingo, enero 15, 2006

De cómo llegó Marita a mi vida (Capítulo V)

Pasó un tiempo. El último post fue el 24 de Diciembre, tiempo bastante largo si pensamos que en el medio hubo mucha fiesta, mucha joda y mucha fiebre. Pero ni siquiera fue un mes, así que no jodan, no es para tanto. Me preguntaba cuál podría ser la mejor forma de comenzar el año en el blog, qué post habría de ser el inaugural. Y dada las circunstancias, el hecho de que no sé qué escribir, y la cercanía del re-encuentro, me pareció propicio escribir el quinto y emocionante capítulo de esta historia de nunca acabar.
Los días pasaban, y la hora de la despedida se acercaba. Sabíamos que el viaje a España ya no era una quimera, sino una realidad. Yo sentía una opresión en el pecho... ¿Tristeza? No, es que había comido mucho.
Antes de que la muchacha se retirara de nuestro bendito pais, le encomendé pasar por mi humilde hogar por última vez... había un regalo de cumpleaños que le debía, y no quería tenerlo guardando polvo por 2 años (o más, en ese entonces no lo sabía). Dicho regalo no era ninguna sorpresa, porque yo ya le había dicho qué iba a darle, y porque, me enteraría años después, a Marita... bueno... no le gustan las sorpresas... así que, una vez más en mi querido hogar, y tras un bello acto emotivo (léase, decirle "Esperá que lo busco") le entregué mi primer copia, casi reliquia, de "Mafalda Inédita". Uno creería que yo me desprendía de un artículo de gran valor sentimental para mí, sabiendo de mi fanatismo por el personaje de Quino. Pero resulta que yo había perdido ese libro, así que me lo compré de nuevo y, ley de Murphy mediante, a los días de habérmelo comprado de nuevo, lo encontré. Así que me sobraba uno, y como a mí no me gusta ocupar lugar al pedo (por eso vivo de rodillas y con los brazos cruzados), le regalé la primer edición que tenía... ¿Por qué? Porque estaba hecho mierda y le faltaban hojas, y no iba a regalarle el nuevito que tan lindo estaba.
Ah, pero para sumarle valor, le firmé la primer hoja como si yo fuera el autor, convirtiendolo así, no solo en un libro de gran caracter sentimental, sino en algo que jamás podría vender a nadie.
Y llegaba la hora de la despedida... yo le había dicho "Nos vemos en un par de años", pero ella insistió que vaya a despedirla a Ezeiza. Yo primero me resistí un poco, pero finalmente accedí... era mi oportunidad para comprar un Toblerone de los grandes.
La despedida fue emotiva, hubo llantos, risas, abrazos y mucho amor. O al menos una de ellas. Mientras todo el mundo abrazaba acongojado a Marita, yo le dí un apretón de manos al maese, porque me dio penita verlo ahí, solo, sin que nadie le diera bola, como cuando aparecía Wham! en escena y todo el mundo le daba bola a George Michael. Entonces la locutora del aeropuerto dijo "Vuelo KB32 con destino a alguna parte de España, o quizás con una escala antes, no me acuerdo, abordar por la puerta 6. Sí, ese es tu vuelo, boluda, dejá de despedirte. Y vos, maese, no te comas todo el chocolate que es para regalar". Me pareció un poco confianzuda la locutora esa, así que le dije a Marita: "Che, esa mina se fue al carajo... decile al maese que deje el chocolate y la emboque". Pero era demasiado tarde... el maese, en un ataque de ira, empezó a darle de patadas a un parlante creyendo que adentro estaba un enanito que es el que hablaba.
Finalmente, la hora llegó, Marita se subió a un avión, yo me subí al auto e IBM subió dos puntos.
Y ahora, poco más de dos años después, el cielo de Buenos Aires vive cubierto de nubes. La tormenta azota el cielo sin pudor, una y otra vez. La lluvia, asesina, cae precipitadamente al suelo mojando todo a su paso. Señal de que algo se acerca... señal de que, este jueves, Marita vuelve a Argentina...

En próximos capítulos, simplemente, sabremos qué miles y miles de locuras ocurrirán en el mes que Marita esté de nuevo en la tierra del dulce de leche y Piñón Fijo.

Continuará

sábado, diciembre 24, 2005

De cómo sentirse indignado.

Indignación. Esa es la palabra que lo describe. Lisa y llana indignación.
Espere, antes de contarle, querido lector, déjeme darle una especie de repasadita por lo que fue mi vida estas últimas semanas. Bueno, como usted sabrá (y si no lo sabe, siéntase mal por no haberse enterado), pasé la mayoría de edad... hace más de un año ya, porque acabo de cumplir 22, no 21.
22 años, señores... los dos patitos. A partir de ahora mi edad es capicúa, y debo realmente aprovecharlo, porque es algo que no se repetirá sino hasta dentro de 11 años, cuando cumpla los 33, la edad de Cristo que le dicen. Muchas cosas se pueden hacer ahora que tenés 22, como por ejemplo... eh... comprar cigarrillos... bueno, sí, eso podía hacerlo antes también, pero igual, con 22 puedo! Si tan solo fumara...
En fin. Mi cumpleaños en sí fue una catarata de buenos momentos como hace mucho que no tenía. El momento en que el reloj cambió hacia las 00:00 me encontró a mí adentro del flamante Village Caballito viendo Chicken Little (ultra recomendable). A la salida, cuando prendí el celular, el aluvión de cariño fue opacado por un mensaje de voz que me hizo gastar bastante crédito y cuyas primeras palabras susurraban "¿Cómo tenés el celular apagado, pelotudo?". Era Marita, claro, quién más podría ser?
Bueno, me han regalado varias cosas de las cuales destaco lo siguiente: El CD de la banda de sonido de Corpse Bride; una muy bonita lapicera con estuche y todo; el libro de Sebastián Wainraich "Estoy cansado de mí" (excelente!! EXCELENTE!!!) y, por supuesto, el DVD de "Charlie & The Chocolate Factory" que tanto esperaba.
¿Qué más puedo contarle de relevante? Aprobé la dichosa "Métodos Numéricos" y ahora voy por el final. Ah, y tuve la fiesta de fin de año de la editorial donde laburo en una quinta de Moreno. Muy divertida, excepto por un pequeño detallito (Marcelita, si lees esto, perdoname!!!).
Pero indignación, decía que siento... indignación no por mi cumpleaños ni por nada que tenga que ver con ello. Indignación porque llevo un año y medio esperando que una de mis bandas preferidas en la actualidad, Franz Ferdinand, venga a actuar a la Argentina. Indignación porque, cuando por fin viene, no viene solo. Indignación porque vienen como banda soporte de U2. Indignación porque U2 no me gusta. Indignación porque tengo que comprarme una carísima entrada a U2 para ver media hora de Franz Ferdinand. Indignación porque al final voy a terminar escuchándolo por radio, y me voy a arrepentir toda la vida.
Indignación. Simplemente indignación.
Las masas populares que me siguen, por favor, tómense unos minutos para abrir vuestro programa de intercambio preferido. Dirijan vuestros cursores hacia el campo de búsqueda y tipeen "Franz Ferdinand". Esperen resultados y bájense los siguientes temas, sin orden específico: "Dark of the matinee", "Take me out", "Do you want to", "Eleanor put your boots on", "40 ft", "Tell her tonight", "Michael"... bah, bájense todo, que van a poder disfrutarlo.

Indignación. Simplemente... indignación.

Ah, para mis amigos goy, y para los que no también... ¡Feliz Navidad!

viernes, diciembre 09, 2005

De cómo combatir la piratería desde un punto de vista cómodo.

Había una vez una ciudad urbanizada, cuya ley de oferta y demanda permitía que la gente pudiera acercarse hasta un kiosco, librería, o local de cualquier índole, y adquirir diversos productos que satisfacieran (o satisficieran?) la necesidad que cada uno pudiera tener de tal o cual artilugio. Eran épocas felices, donde un Topolino se podía conseguir con tan solo acercarse a la ventana de un kiosco, o donde comprar un collar requería entrar a un joyería, comparar modelos, evaluar precios y retirarse indignado vociferando "Mejor me hago uno con clips". Eran tiempos donde, el entretenimiento casero, la diversión sana, la película de los domingos, se disfrutaba yendo al videoclub, pasando dos horas revisando los estrenos, los no estrenos y los que uno no entendía qué hacían todavía en exhibición, y retirándose, insatisfecho, con una copia de "Mira quién habla 8: Ahora adoptamos un monje tibetano". Esos tiempos están ya muy lejanos, gracias al auge de la ilegalidad, al disparo fugaz que tuvieron los precios de los productos de copia, y al ensanchamiento peatonal de la Av Corrientes que permite agregar un puestito más en la vereda jodiendole el paso a cualquiera.
Esto pensaba yo (bueno, no, en realidad pensaba cómo hace un ciego para saber cuando viene el bondi) cuando me topé con la realidad con la que convivimos. Ya no existe eso de ir a un kiosco a comprar una birome Bic azul a último momento porque la que usábamos ya realmente no tiene tinta, por más que uno la agite y le tire su aliento a cebolla que, francamente, jamás entendí cómo podía ese acto lograr que saliera más tinta, como si nuestra boca, cual pulpo en el oceano, arrojara vástagos de tinta hacia el diminuto tubito de la birome, logrando que escribamos más. No, señores, eso ya no se usa. Tampoco se usa eso de ir al videoclub a alquilar "Mi pobre angelito 5: ¿Cómo demonios llegué a Kuala Lumpur?". Ahora la onda es usar los puestos callejeros y comprar todo ahí. Deambulando por la calle podemos encontrarnos con gente que nos ofrece 3 biromes por un peso, 2 chocolatines por $0,50 o un pete por $3,50 y si le pagás justo te hace el cambio de bujías gratis.
Lo que más curiosidad me da de este hecho no es que uno pueda comprar un anillo en plena Av Rivadavia a la vista de todos, exhibiendo que uno realmente puede afrontar el gasto de una joya sin pudor a que nos vean los demás. Tampoco es el hecho de que este tipo de negocios siempre son administrados por un negro bien carbonizado con anteojos oscuros (no es eso redundante?) y gorrita. Lo que más curiosidad me da es que se exhiba a la vista de todos semejante show ilegal y no se haga nada al respecto. O sea, dibujemos la situación: Avenida Córdoba, martes, 3 de la tarde. Un auto se estaciona por dos minutos sobre el cordón izquierdo porque el dueño tiene que ir a buscar a su abuelo inválido. El señor policía, siempre dispuesto a combatir el crimen, deja de charlar con el dueño del kiosco de revistas en el cual podés comprar "Mrs Doubtfire 2" (y esto no es un chiste, se va a hacer en serio) antes que se estrene en el cine, para ir a ponerle una multa al tipo. ¿Soy yo el único que ve el problema acá? Con cara de poronga y de "ya tengo el poder" cual He-Man en su salsa, el policía discute con el dueño del auto que estaba mal estacionado y que la multa es insobornable (bueno, esa palabra puede llegar a arreglarse... como todo en este país), cuando minutos antes entablaba amable conversación con quien se caga en los derechos de autor y vende todo un videclub por $3,50 la película, 2x$5.
Esta cruzada anti-piratería de DVD en la que me manifiesto, no pasa por el hecho de que considero un acto delictivo de magnánima índole el hecho de copiar películas... pasa porque mi lectora de DVDs vieja no lee discos piratas, y si yo no puedo ver películas truchas, que nadie pueda, carajo!
Tampoco entiendo cómo, los tipos que venden relojes despertadores en la calle, se bancan el "pi pi pi pi" que hace el susodicho durante todo el día... pero eso es otra historia...

martes, noviembre 22, 2005

De cómo sentir de verdad. Siempre. Es así. Y otros slogans...

Tema interesante de a de veras. En uno de los vastos foros a los que suelo concurrir, se empezó a discutir sobre la Coca Cola y sus ventajas/desventajas. Y me pareció interesante lo que se presentó allí. Gente que va desde un hombre que pasó 8 años sin probar una Coca, hasta un técnico químico que te analiza cada componente de la bebida, todos dejaron su opinión (incluyendo a un servidor que solamente se preguntaba si la Waldo Cola también afloja tornillos). La Coca Cola se implantó en la mente de la gente y se convirtió ya en sinónimo de gaseosa. Cuando hay que comprar una bebida, la primera que surge es Coca Cola. Ojo, soy consciente que hay gente que no toma Coca, no estoy diciendo eso... digo que si alguien dice "Compramos algo para tomar?", la primer respuesta, de cualquiera, va a ser "Compremos una Coca"... después, quizás, eventualmente se diga "No, yo prefiero mejor una Seven Up" o cosas así. Curioso es, también, que las dos bebidas más populares sean Coca y Seven Up, considerando que Seven Up es de Pepsico (creadora de Pepsi), la competencia directa de la Coca... debería ser Coca y Sprite, si queremos serle fieles a la empresa de Pemberton (sí, me fijé en Wikipedia para ver quién era el inventor de la Coca), pero no es lo importante.
La cuestión acá es que la bebida se convirtió en un estandarte. La pizza no se come con agua, con jugo de manzana o con Terma de limón. La pizza se come con Coca... o con cerveza también, pero eso es para la gente grande y los niños precoces.
Pero qué es esto de que la Coca sirve para aflojar tornillos? No, doña Rosa, no es un mito, es real. Yo lo probé, posta. La Coca es desoxidante... si tu bicicleta está teñida de un añejo colorado, pasale una virulana con Coca y va a brillar de nuevo, en serio. Al parecer, según dijo uno de estos que saben, la Coca tiene ácido fosfórico, que es lo que actúa como desoxidante, dejando los metales más brillosos que si le hubieras pasado Didi Seven. Entonces ya saben, si quieren darle una buena pulida a esa silla vieja, olvídense del WD-40... cómprense una Coca de litro y medio y denle duro a la virulana. Después celebren el éxito tomándose lo que queda en la botella.
Pero si algo hace popular a la Coca, y sin la cual esta no podría existir, es su competencia. Es Pepsi. ¿Qué sería de la Coca sin la Pepsi? Es como preguntarse qué haría Batman sin el Guasón. Qué haría Boca sin River. Qué haría Pergolini sin Tinelli. Qué haría yo sin ustedes.
Coca es lo que es, tiene el éxito que tiene, gracias al horrible sabor de la Pepsi, que hace que cualquiera que la tome diga "No, man, esto es Pepsi, dame una Coca". Incluso algunos quisquillosos que, frente a la frase del mozo "Disculpe, no tenemos Coca, puede ser Pepsi?", digan "Ah, no, mejor traeme agua, si?". Ese es el público fiel a la gaseosa por excelencia que se priva de un gusto similar para no ensuciar sus papilas gustativas con otra marca. Esa es la clase de gente que a la Coca le dice Cocucha, que se cree el cuento de que Coca inventó la figura actual de Papá Noel, que se traga eso de que la receta de la Coca es secreta y se la llevó Disney a la tumba, que cuando la Coca alcanzó un grado tope de temperatura, si ésta es muy baja, dice "No, ya se aguó, es fea"; y si es muy alta, dice "Está re caliente, ya no se puede tomar". Ese es el público de Coca Cola, señores.
Miren a qué punto habrá llegado la marca, que ya no se dice "Sí, yo tengo un amigo judio" o "Sí, yo tengo un amigo negro"... ahora se dice "Sí, yo tengo un amigo que no toma Coca Cola"... y es que, posta... yo tengo una amiga que no toma Coca Cola...
Por mi parte, me encanta la Coto Cola (o, en su defecto, su simil Ciudad del Lago Cola), y a otra cosa, mariposa.

sábado, noviembre 19, 2005

De cómo escuchar historias de perros.

Sí, ya sé, si no les gustaron las historias de insectos, tampoco les va a gustar esto... well, you know what? I don't care...
Alex, joven con ambiciones empresariales, consiguió su primer trabajo: Paseador de perros. Mas lo que el joven Alex ignora, es lo que trata de decir su jauría entre tanto guau guau.
Fido: Entonces le digo "Pero ese hueso no es para comer, chambón! Pertenece al museo!"
Nerón: Jajajaja, Dios... nunca me canso de oir esa historia.
Firulais: Ok, me pasó algo re loco ayer. Estoy caminando por la calle, no? Así, despreocupado, mirando qué árbol mear. Entonces de la mano de enfrente veo venir un perro igual igual a mí, chabón! Posta! Era idéntico el quía.
Bobby: Eh, Firu, sos un doberman... hay como 5000 de esos, son todos iguales.
Firulais: Dober-qué? No, man, este era igualito a mí!
Bobby: Ya sé, así son las razas, somos todos iguales.
Pichicho: Ya le salió el socialista de adentro.
Firulais: En serio? Pero entonces ese perro capaz que no era nada mío?
Bobby: Exacto
Firulais: Uhh, yo que creí que había encontrado a mi hermano gemelo...
Caruso: Che, a dónde nos está llevando este tipo?
Nerón: No sé, la otra vez dimos un par de vueltas y después, tasa tasa...
Fido: Oia... esta casa es nueva! Vamos a tener un nuevo en el grupo?
Nerón: Así parece...
Titán: Salú la barra! Soy Titán, para servirles
Nerón: Qué acelga, Titán? Yo soy Nerón, ahí tenés a Fido, Caruso, Firulais, Bobby, Pichicho y a ese de la punta le decimos "El indio", pero... no está permitido hablarle.
Titán: Uh, groso... che, dónde vamos?
Fido: No sé, recién estábamos preguntándonos lo mismo... la onda es así, por lo general damos un par de vueltas, el tipo se fuma un faso y nos lleva a casa. Antes pasamos por la placita, nos echamos un meo, un buen garco, y listo.
Titán: Fuaaa, qué lujo... mi anterior grupo era cualquiera, las salidas eran re programadas.
Pichicho: ¿En serio? ¿A dónde iban?
Titán: Y, mirá, la última vez fuimos al Luna Park a ver a Mano de Piedra Durán...
Fido: Posta? Pará... vos conocés a Lassie?
Titán: Lassie? Mmhhh... ahh, el peludito ese que siempre empieza las frases con "Viste que"?
Fido: Jajajajaja, sí, ese! Mis viejos son amigos de sus viejos, nos críamos juntos.
Titán: Sabías que es puto, no?
Fido: Noooooo, cómo?
Titán: Sí, el otro día lo ví empomándose a Prócer.
Bobby: Prócer es puto?
Titán: Si no lo es, su cara de goce estuvo muy demás...
Nerón: Bueno, muchachos, acá los dejo... Titán, un gusto.
Titán: Lo mismo digo, campeón.

Y así, uno a uno, los perros retornaron a su hogar y fingieron que sus dueños les caían bien, para poder tener comida y techo gratis.

domingo, noviembre 06, 2005

De cómo estar firme junto al pueblo.

"Accidente fatal en Flores, mueren dos personas y un boliviano". Quizás el título más famoso de Crónica (aunque en realidad jamás haya existido) desde que el canal se creó. Sí, señores, hablemos de Crónica TV. En los más de 10 años que llevo teniendo televisión por cable, jamás imaginé que existiría un canal de noticias tan bizarro como lo es Crónica. Esta emisora, que comenzó siendo una extensión del famoso diario homónimo, ya desde sus comienzos se caracterizó por su poca seriedad. ¿Cuántos de ustedes confiarían en un canal que, el 22 de Septiembre, pone la primicia "Faltan 364 días para la primavera" mientras suena "Pio, pio, pa" de Ringo Bonavena de fondo?
Hasta ahí todo bien, yo seguía confiando en la seriedad del canal... aparte, tenían a Riverito, y se sabe que alguien de su majestuosidad no se prestaría para la chacota... pero no, ellos tenían que arruinarlo... porque solo un canal bizarro puede poner un titular que rece "Batman único testigo".
Este comportamiento siguió y aumentó, hasta convertir al canal en una especie de símbolo a lo bizarro. Llegó al punto tal de que un tipo amenazó con suicidarse si no lo entrevistaban las cámaras de Crónica, posta, pasó en serio. Las noticias como "Asaltan a una vieja y le comen la pastafrola" pasaron a ser marca registrada del canal. Su placa roja, con las letras blancas o rojas y esa música de trompetas se convirtió en un clásico que el gran "Cha cha cha" se animó a imitar y burlar con noticias como "Muere desnucado tratando de autochuparse".
Pero si hay algo que destaca a Crónica TV, sin lugar a dudas, es su afán por decir siempre "Fue primicia de Crónica TV", y así, en lugar de informar cómo murieron 500 personas en un accidente terrible, el canal se empecina en presumir que fueron ellos quienes lo supieron primero, como si a la gente realmente le importara eso.
En fin... mucho se podría hablar de este canal, pero los invito a ustedes, queridos amigos argentinos, a que sintonicen el mismo en sus televisores (consulten su guía de cable para saber el número correspondiente) y sean testigos de las locuras de este canal que siempre se jacta de estar "firme junto al pueblo".
Se sabe... Argentina es: Dulce de leche, Maradona, Tango... y Crónica TV.

Crédito especial a mi muy querida Virginia, lider intelectual de este post.