jueves, noviembre 18, 2004

De cómo zafar una situación de emergencia.

Abro la alacena, buscando esa lata de arvejas olvidada, que sé que compré alguna vez y, por las dudas, etiqueté como "Sólo en caso de emergencias". Mi heladera, a la cual le agarran chuchos de vez en cuando, no por estar fría, sino por estar tan vacía, me dice que esto es una emergencia. El horno y el microondas asienten con cara de "Si lo dice el jefe...". Entonces trato de agarrar esa latita, pero veo que incluso ella me ha fallado. En su lugar, una nota, con mi letra, reza "Tendrías que haber comprado dos latas, boludo".
Desesperado, busco, entre los 500 imanes que decoran la heladera, alguno que diga "Envío a domicilio". Qué obra de arte, la verdad. Uno ve los imanes tan organizados y dice "Pero esto debe estar siguiendo algún criterio". Revisa el primero: "Plomería Entubame el cuerito". Ok, la comida debe estar en otro lado, este es el sector plomería. Pero no, luego de una búsqueda minuciosa, uno se da cuenta que el criterio que respeta la disposición de imanes no responde a una separación de rubros... es que, desde lejos, forman una casita con chimenea.
Entonces me pongo a buscar uno por uno, hasta dar con aquel que satisface mi deseo.
"Sí, una grande de muzzarella y dos empanadas de carne". Y acá es donde me entra la duda... ¿Le tengo que dar propina? La pizzería está acá enfrente, el pibe lo único que hace es cruzar la calle... si estuviera a 50 cuadras, y la moto se le queda en el camino, obvio, le doy unas moneditas, pero recompensarlo porque hizo lo que su madre le indicó cuando era niño, eso de "Mirá a ambos lados antes de cruzar"? No sé, que le dé propina su mamá, entonces!
A veces me arrepiento de no vivir en una serie yanki, donde, se sabe, la pizza llega en 30 minutos o es gratis. Van dos horas que espero. Mi estómago, ahora ya declarado un ente independiente, me quiere hacer juicio por daños morales irreparables. Finalmente, suena el timbre. "¿Quién es?" digo, inocentemente, pensando "Si no sos vos, flaco, te juro que cruzo la calle y te meto la pizza en el culo".
"Sí, de la pizzería". Menos mal. Pero esta no te va a salir gratis, maldito... la pizza costaba $3,50... yo fui con 20 mangos. Pensé "Ya que no perdiste tiempo llegando hasta acá, perdelo buscando el vuelto".
Ojalá hubiera pensado mejor mi treta. Ya van 15 minutos que el tipo cuenta moneditas para ver si llega, y yo estoy sosteniendo la puerta con el culo, mientras tengo la pizza en mi mano, me tiento porque sé que está ahí pero no puedo comerla, y mi estómago dice "Protesto, señor juez, este hombre no actúa de buena fe". Finalmente, recibo el dinero que me corresponde, y subo hacia mi departamento justo a tiempo para que la novela, que el maldito chico de la pizza me interrumpió, vaya a una propaganda. Entonces aprovecho para echar el cloro pre-pizza, me lavo las manos y le digo a mi estómago: "Hagamos la paz, no la guerra".
Una vez que la pizza se acaba, empieza la típica reacción post-muzza... sudor en la frente, el dedo recorriendo la caja a ver si quedó algo de queso, servilletas de papel con un agujero en el medio y un poquito de salsa en el mantel... miro para abajo, mi estómago sonríe y me dice "Era una joda, papá, cómo te voy a hacer un juicio a vos?". Yo no sabía si creerle o no... por las dudas, le retruqué con artillería pesada: "Mañana empiezo la dieta..."

"¿Qué será lo que hace que la brújula siempre marque el norte? - Ser aguja nada más, y cumplir su función."

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajjajjajajajajajajajajajajaj

Muy bueno!

Anónimo dijo...

jajaja...tenes la suerte de que el pibe que te trae la pizza puede ir caminando...asi la comida no te llega con la muzza toda caida de un solo lado y pura masa del otro solo porque el chico tenia que doblar la calle con la motito... jajaja...karu's...(y?adivinaste?)

Marita dijo...

Si, ta bien, ta bien... Pero... y mi credito? Porque si no me vas a pagar por las ideas por lo menos avisa que no son tuyas... Onda... quien fue la que dijo "Pizza?" anoche? vos o yo? eh? eh? eh? Ah... me parecia... (no, en serio...quien fue? no me acuerdo Pablito...)

Cosme Fulanito dijo...

Ok, ok... estimados lectores, quiero una ovación de pie y aplausos para Marita, que fue la que me sugirió el tema... si pueden, hagan la ola también...

Bàrbara dijo...

A què nunca les pasò que el delivery les diga: "No, srita, llegamos hasta la esquina nomàs". Si, me pasa por vivir en GBA, o camino hasta la esquina, que para eso prefiero o cocinarme o llamar a otro lado o nada!!

Anónimo dijo...

de feodoro esculapio:
me divertió pero parace más una elegía al tacaño que a un momento desesperado de hambre y angustia. Si el pibe te la trae como no le tiras una moneda? qué culpa tiene que la pizzería esté enfrente de tu casa? sino bajá vos macho!
Cuando tengo hambre cocino hasta mi abuelo.

Anónimo dijo...

esculapio: puede que la pizzería tenga "envío sin cargo" :P